Miguel Ángel Paredes / 12.01.2015

Algunas relaciones de pareja fracasan teniéndolo todo a su favor y otras sin embargo, se mantienen en el tiempo, son estables e incluso parecen felices a su manera, cuando nadie habría apostado nada por ellas desde el principio. Nos podemos preguntar si existe alguna fórmula que haga posible el buen funcionamiento de una pareja, algún sistema que nos permita entender lo que está pasando en la relación y si cabe que son sirva de ayuda en el caso de que la pareja naufrague. Tal vez exista esa fórmula o tal vez no. Lo que es cierto es que lo que funciona y va bien en unas relaciones, no sirve de nada en otras. Incluso lo que a una misma persona le servía con una pareja puede serle un inconveniente con otra. Eso es así porque cada pareja es todo un mundo con reglas propias e identidad en sí mismo, que transciende a quienes lo componen. Las personas nos encontramos para crear experiencias comunes con las que aprender y crecer juntos, y aquellas personas que escogemos como nuestra...

María José Hernández / 05.01.2015

Casi todos nos sentimos tentados a aplazar nuestras decisiones haciéndolas coincidir con una fecha significativa. Elegimos el primer día del año, el inicio del curso escolar, el día de nuestro cumpleaños o el de nuestro divorcio. Fijar una fecha para comenzar una nueva actividad es, no obstante, muy útil, pues nos permite un tiempo para que nuestra mente pueda asimilar el cambio que nos proponemos. Además, nos marca una cita ineludible con nosotros mismos. Es relativamente fácil fijarse unos objetivos cuando aún no los sentimos como una novedad inminente en nuestra vida, y eso nos permite evaluar con mayor perspectiva y precisión nuestra capacidad y nuestro foco de interés. Nos proporciona el necesario distanciamiento de nuestra realidad más próxima para imaginar la realidad que queremos construir en el futuro. Si nuestro propósito ha sido bien meditado y nos hemos tomado el tiempo suficiente para elaborar un plan, lo más seguro es que el día de la fecha tope nos pongamos en marcha con una energía renovadora, aprovechando el momento como una auténtica oportunidad para crecer, incrementando también...

David del Bosque / 29.12.2014

Las emociones juegan un papel potenciador en nuestro aprendizaje. Sin entrar en grandes detalles neurobiológicos, cuando ocurre algo que nos provoca una emoción, nuestro cerebro lo recuerda de forma más intensa, más vívida y durante más tiempo. El torrente de cambios neurofisiológicos que se producen al emocionarnos genera un recuerdo potente, una huella permanente que facilitará su registro y posterior evocación. En general, es un buen “truco” que la naturaleza nos ha otorgado para que tengamos una memoria más extensa, precisa y afinada. Así, recordaremos durante mucho tiempo aquellos sucesos que nos emocionaron de una u otra manera. Unos recuerdos se fijaron con amor, otros con enfado, con alegría o con miedo. Las emociones fueron el fruto de una atención más focalizada, de una concentración mayor hacia lo que estábamos viviendo. El triángulo atención-emoción-memoria formó el mejor cemento posible para construir el recuerdo. No obstante, no todo son ventajas en el papel de lo emocional sobre nuestra memoria. Cuando sufrimos un accidente de tráfico, cuando nos atacan y sentimos que nuestra vida está en riesgo o...

Miguel Ángel Paredes / 22.12.2014

Vives en una realidad simbólica. Y lo que es real e innombrable lo hemos transformado en una realidad conceptual y abstracta porque codificamos e interpretamos lo que vivimos a través de un lenguaje simbólico. Y así las cosas han dejado de ser lo que verdaderamente son para transformarse en lo que decimos de ellas. Los símbolos son representaciones acordadas socialmente sobre algo. Una bandera identifica a un país y es el símbolo de una cultura. El dinero simboliza el valor económico de las cosas. La cruz simboliza el cristianismo y los cristianos se identifican con ella. Pero la bandera solo es una tela y no el país, el dinero solo papel y no un valor real de las cosas, la cruz solo madera y no una religión. Pero estamos tan inmersos en esa realidad simbólica que confundimos con lo real lo que solo son significados simbólicos, y nos identificamos tanto con ellos y los sentimos tan nuestros, ya se trate de la bandera, el dinero o la cruz por podemos llegar a matar o morir por ellos....

María José Hernández / 15.12.2014

Vivimos épocas de excesos: exceso de información, de noticias, de datos, de opciones. Nunca fue tan fácil encontrar tanto de todo y tan rápido. Jamás el ser humano tuvo al alcance de sus dígitos todo un universo (virtual o no, es irrelevante) en tiempo real. Nos hemos acostumbrado demasiado pronto a las lámparas maravillosas que nos convierten en sabios, aventureros o famosos con solo un toque de click. ¿Eres capaz de recordar cuando leíamos línea a línea las páginas de un libro, y había que leer muchos antes de poder considerarse experto en una materia? ¿Qué queda de la aventura de alcanzar sitios remotos sin que nadie te haya recomendado antes el destino, sin conocer las valoraciones del hotel en el que te alojarás? ¿Qué significa la popularidad: una cuenta con quinientos amigos, un millón de descargas, mil seguidores para un tema de tendencia? Nuestra sociedad de lo inmediato, fácil y sin esfuerzo, es la herencia minimalista del “usar y tirar” de décadas pasadas. Ni siquiera es necesario hacer “uso” de ninguno de los objetos, bienes o...

David del Bosque / 08.12.2014

Somos muy vulnerables a la publicidad. Su mensaje llega a nuestro cerebro aunque pensemos que somos más inmunes a ella de lo que en realidad somos. La repetición continua en forma de bombardeo publicitario, la intensidad y la emocionalidad de cada anuncio están diseñados para animarnos a comprar. La publicidad convierte el acto de comprar en un privilegio, en una necesidad o en un derecho. Fusiona compra con egocentrismo porque sabe que es un mensaje que suele funcionar si no estamos atentos y con espíritu crítico. La publicidad quiere que nos sintamos como reyes para que gastemos como tales. En un momento de la historia donde nuestras necesidades básicas suelen estar satisfechas, la publicidad nos hace creer que el resto de las necesidades también son fundamentales, aunque en realidad no lo son. Y el resultado es que cada vez compramos menos por necesidad y más por emocionalidad. Cometemos el error de pensar que el mero hecho de comprar nos hará más felices. Compramos en tiendas cada vez más bonitas, artículos cada vez mejor presentados y empaquetados,...

Miguel Ángel Paredes / 01.12.2014

Algunas personas confunden la autoestima con un sentimiento de superioridad y suficiencia que les hace sentir por encima de los demás. Es frecuente identificar el orgullo, la soberbia, la arrogancia, el narcisismo o la vulgar chulería con la auténtica autoestima. Nada más lejos de la realidad, porque esas actitudes son una compensación más o menos elaborada para ocultar una fuerte inseguridad personal. Son el disfraz del miedo al fracaso y la dependencia de reconocimiento y atención de otras personas. Y muchas veces da igual que la atención venga en forma de valoración positiva o de crítica negativa, lo que cuenta es estar en el punto de mira de los otros y que nos alimenten el ego con su atención. Detrás de esas conductas de falsa superioridad suele enmascararse la vergüenza, la culpa, el temor o el sentimiento de infravaloración personal. La soberbia es en realidad, la otra cara de la vergüenza y siempre lleva componentes de desprecio y exclusión. Desprecio a la opinión de los otros, a su consejo, a su éxito, a su felicidad o...

María José Hernández / 24.11.2014

Persistir o renunciar. Es el dilema que se nos plantea cuando el tiempo, esfuerzo o dinero sobrepasa el objetivo inicialmente proyectado. Es lo que sucede cuando los planes no se ajustan a las previsiones, cuando nuestro negocio no produce beneficios durante demasiado tiempo, o cuando a pesar de dedicar horas y atención al estudio no conseguimos superar el aprobado; o incluso cuando, tras años de convivencia con nuestra pareja, nos planteamos si compensa seguir “intentándolo”. Son momentos de angustia e indecisión. Por un lado, pensamos que abandonar justo en ese momento es desperdiciar toda la inversión anterior. A nuestra memoria acude la ilusión con la que iniciamos el proyecto, las ganas y la pasión con que iniciamos nuestros estudios, nuestra empresa o nuestra relación de pareja. Recordamos las horas que hemos dedicado a que todo funcionara bien, el trabajo que nos ha costado lograr lo que tenemos, el dinero que hemos destinado a hacer realidad nuestro sueño. Nos apegamos a ello como si aún lo tuviéramos entre nuestras manos, como si ese tiempo, dinero o trabajo...

David del Bosque / 17.11.2014

A veces estás al límite. De tus fuerzas, de tu resistencia, con ganas de abandonar y con la sensación de que ya no puedes más. Al límite de equivocarte, de fracasar y de no lograr lo que te habías propuesto. Al límite del plazo para obtener un éxito, al borde del precipicio. Al límite de tus recursos, de tu paciencia, de tus capacidades o de tus habilidades para responder a lo que te exiges a ti mismo. Da la sensación de enfrentarte a una pared, de chocar contra un muro que no podrás traspasar, de no encontrar una salida, un camino que te permita seguir adelante. Estás a un milímetro de rendirte, de darte por vencido, de abandonar aquello por lo que estabas luchando. Parece que no te queda nada…. Pero no es verdad. Otros estuvieron en el lugar en el que tú estás ahora y te dirían lo que yo te voy a decir. Que no te rindas, que perseveres, que confíes en ti ahora más que nunca, que eches mano de tu pasión y...

Miguel Ángel Paredes / 10.11.2014

Para mantener el orden, ya sea en el ámbito personal, profesional, emocional, de la salud o financiero, necesitarás reglas. Las reglas además te permiten llegar a acuerdos con otras personas y crear sistemas y métodos para hacer las cosas de forma más o menos estable al margen de quien las haga. Las reglas funcionan como un hilo invisible y te conducen paso a paso por el laberinto de lo incierto hacia un final previsible y estable. Por eso cuando las sigues te otorgan seguridad durante el proceso y confianza en los resultados que esperas lograr. Pero para que las reglas te resulten útiles, tienen que ser tus reglas. Las reglas de los otros tal vez no siempre resulten para ti. Eso no quiere decir que sean únicas, puedes compartirlas con otras personas, pero en algún momento has tenido que hacerlas tuyas. Las reglas ajenas son como los zapatos ajenos, a veces no son tu talla, te hacen rozaduras, se te salen, no te permiten avanzar a tu ritmo y puede que te termines cayendo. Para que tu sistema...