MIEDO A MORIR

El miedo a la muerte es uno de los temores más profundamente grabados en nuestro psiquismo y nuestra biología. Se trata de un terror primitivo, antiguo y oscuro que se pierde en la noche de los tiempos. Algo impreso en nuestro inconsciente colectivo y que nos afecta tanto si se trata de nuestra propia muerte como de la muerte de los otros. Para Erich Fromm, el miedo a la muerte junto con el miedo a la locura, son los dos miedos básicos sobre los que se estructuran el resto de temores, angustias, ansiedades y fobias.

La muerte es el final real, innegociable y sin retorno. Pero sobretodo es real, no es una fantasía, ni un deseo, ni algo imaginario. Y es precisamente este contenido real lo que a unos les resulta tan perturbador e inquietante y a otros tan liberador. Tanto cuando se trata de la propia muerte, que podremos vivir como el cierre definitivo de todo aquello en lo que estábamos presentes, como cuando se trata de la muerte es de otras personas cercanas que viviremos como la despedida definitiva o el abandono concluyente, la muerte siempre nos saca del aturdimiento y la distracción y nos enfrente con lo único real: la vida.

La muerte, por ser un contenido real, a nadie deja indiferente. Quien vive no tiene miedo a morir. Da igual la edad, la cultura, las creencias religiosas o lo dura o fácil que haya sido su vida. Sólo la vida real conjura el temor a la muerte. El miedo a morir es más invalidante y paralizante cuanto menos coherente ha sido la vida de la persona. Los que no viven de acuerdo con ellos mismos, los que postergan, los que están más pendientes de la opinión de los otros que de la suya propia, lo que en definitiva se olvidaron de vivir su vida, perciben la muerte como un robo, un fraude, una estafa o una traición dolorosa. Es como si dijeran “¿Ya? Pero si me queda mucho sin hacer.”

Los suicidas también tienen miedo. Esa es la razón de tanto suicido fallido, tanta llamada de atención, tanto arrepentimiento en el último instante. Caminan con los pies ensangrentados por el filo entre el deseo y el terror a morir. Que es en realidad, el mismo deseo y miedo frente a la vida.

La actitud frente a la muerte, es en realidad la misma actitud ante la vida. Se trata solo de una extensión de la misma. Solo tiene miedo a morir quien teme vivir, quien lo ha evitado de verdad hasta las últimas consecuencias y ha despreciado cada una de las oportunidades que le vida le ha ofrecido para amar, ser feliz, aprender o dar valor con su existencia. Y es precisamente lo no vivido y lo aplazado de lo que produce esa insoportable sensación de vacío y dolor. Porque nada nos agota más que aquello que no hacemos, no enfrentamos, postergamos o no resolvemos. Y ninguna pérdida es tan dolorosa como la de las esperanza rotas o de aquello que pudo ser y no fue.

El miedo a la propia muerte o la muerte de las personas próximas es algo que se puede superar. Existen técnicas y métodos para cambiar la actitud, las creencias y las emociones y aprender a reaccionar de una manera más natural y menos dolorosa.

Las personas que viven con conciencia y amor por ellos mismos y por todo lo que hacen, no temen la muerte. Precisamente porque la muerte es la única certeza de la vida. Puede sorprendernos por el momento o la forma en la que llega, pero jamás por su llegada. Tienen miedo a morir los que no viven. Quienes de verdad viven no tienen miedo porque valoran y agradecen cada experiencia, se sienten afortunados y libres. Saben qué con lo único que cuentan es con el ahora y son conscientes de la riqueza y el valor de ese momento. Entienden que la angustia es solo la señal de aviso que nuestro psiquismo emite cuando perdemos el único tiempo real, el presente. Y aunque no sean conscientes, hacen como Alejandro Magno, viven cada instante como si fuera el último y con la misma ilusión de la primera vez.

FRASE: “Morir es fácil, lo difícil es vivir”. Mo Yan

ESCÚCHALO AQUÍ:

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.