En medio del escenario actual, estar tranquilos es un hito en nuestra vida cronológica. Por desgracia, la sociedad, a través de las nuevas tecnologías, apps, programas de televisión etcétera nos insta a buscar la autorrealización fuera de nosotros mismos. Una de las ideas más sonadas de estos últimos tiempos es creer que, el encontrar la pareja perfecta es el único medio para alcanzar nuestra tranquilidad y prosperidad personal. Es curioso, como la inmensa mayoría de personas, sigue teniendo como principal objetivo el encontrar una pareja como solución a los problemas. Tal es el afán de búsqueda, que en ocasiones parece que la vida dependiera de ello. Son muchas las personas que pasan gran parte de su vida saltando de persona a persona sin encontrar en ellas lo que realmente busca, simple y llanamente, estar en contacto con uno o una misma. El hecho de no haber sabido cómo realizar esta peregrinación personal hacia nuestro interior, hace que a veces elijamos a compañeros o compañeras pensando que el amor que lleguemos a sentir por ellas y ellas por...

¿Eres consciente que tu problema de sobrepeso no es un problema con la comida? O por lo menos no se reduce a eso. Tratamos de ocuparnos de él haciendo gimnasia con más o menos frecuencia (esto último suele llevarse la palma), visitando a nutricionistas, haciendo dietas por un tiempo, tomando batidos “mágicos” y nada más, … No vas a resolverlo si sólo te ocupas de esa manera. De hecho, ¿a que no se resuelve? Quizás pierdes algo o incluso mucho para, sorprendentemente estar en el mismo punto o muy cerca en un tiempo record. ¿Por dónde van los tiros entonces? ¡Pues fíjate! Hay 3 “razones ocultas” que mantienen tu problema de obesidad: La primera razón es porque con ello te mantienes fuera del mercado. Así, crees, no te verás expuesto a mantener una relación de pareja o sexual que probablemente temes, aunque conscientemente puedes decirte que la anhelas. O, por el contrario, ya tienes pareja y el sobrepeso te protege del deseo del otro.   La segunda está relacionada con el miedo, la desprotección, la inseguridad. La grasa que...

Para entender las relaciones interpersonales Covei presenta un modelo sencillo pero muy útil para entender el apego y la madurez emocional. Según el autor las personas, y por lo tanto las relaciones que establecen, pasan por 3 momentos evolutivos. El planteamiento que hace Covei es válido tanto para analizar y trabajar con las relaciones personales de pareja, familiares o de amistad, como el las profesionales. El autor describe tres tipos de relación con características diferentes. Relaciones de dependencia o paradigma del tú. En este tipo de relación el sujeto se centra en las otras personas de su entorno y todo lo espera y lo explica desde la otra parte. Piensa y siente que necesita a los demás para ser feliz, cuando está mal está seguro que es por culpa de los otros, y por lo tanto que son ellos los que tienen que resolver sus problemas. Es un tipo de relación centrada en la desigualdad, donde una parte espera todo o casi todo de la otra, las personas que establecen este tipo de relación son dependientes,...

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. También es el reflejo de tus relaciones personales, es decir, cuando tu autoestima es buena, atraes personas a tu entorno con las que compartir la felicidad, os ayudáis, crecéis y os sentís bien. Sin embargo, cuando tu autoestima tiene algún problema, este se expresa en las relaciones que estableces con otros, pueden ser tus amigos, compañeros de trabajo, pareja, familia o personas más lejanas. Así, la manera en como te tratan otras personas, responde las creencias que tienes sobre ti y las lecciones que necesitas aprender en esa experiencia compartida con la otra persona. Tu autoestima la puedes ver reflejada en: El trato: tanto el que das como el que recibes. El trato existente con las otras personas refleja el trato que tú te das a ti. Si te tratas mal o tratas mal a otras personas, no te tiene que extrañar que ese sea el trato que tú recibas. Si tu autoestima es alta y te tratas con cariño sabrás cuidar de ti y escogerás personas...

En el mundo de las relaciones existe una clase de manipuladores que se alimentan de tu energía positiva y te dejan vacío y agotado. Son los vampiros emocionales, personas que se nutren emocionalmente de otras personas cuando se relacionan con éstos. Cuanto más tiempo se pase con ellos y más cercanía se tenga, más peligro tendrás de ser víctima de uno de ellos. Porque estar junto a este tipo de explotador te debilita, los vampiros emocionales te “chupan” la energía y te dejan exprimido y exhausto emocionalmente. El vampiro emocional seduce e hipnotiza con una promesa inicial irresistible. En su promesa convierte en fácil lo difícil, te hace sentir especial sin apenas conocerte, te sugiere éxito sin esfuerzo, dice amarte cuando simplemente te quiere, pide que te entregues ya que él haría lo mismo por ti. Su relación de amistad, de pareja o de trabajo es el paraíso convertido poco a poco en infierno. Son promesas falsas pero brillantes, promesas que nunca cumple. Dice el refrán que más vale un “toma” que dos “te daré”. Sabe...

Desde el análisis transaccional, modelo que nos ayuda a entender la formación de nuestra autoestima, se habla de que existen 4 posiciones básicas con las que podemos afrontar las relaciones con los otros. La primera posición se denomina todos ganan o posición de cooperación. Se trata de la única forma de relación sana y constructiva. Se basa en una comunicación asertiva y amorosa, entendida desde la igualdad, en la que el beneficio de ambas partes es el objetivo prioritario de la interacción y en la que se negocia para alcanzar el bienestar de todas las partes implicadas. Da igual si se trata de tu empleado, tu hijo, tu inquilino, … esta posición siempre es posible. Un ejemplo de esta relación sería un matrimonio con hijos que decide romper como pareja pero trabaja para mantener una buena relación y siguen considerándose una familia por el bien de todos sus miembros. Relacionarte desde la competitividad conlleva una postura definida como yo bien, tu mal, en la que crees necesario para alcanzar el éxito, el bienestar, el reconocimiento, … dejar...

Las relaciones sanas comienzan con la propia felicidad. De ahí la importancia de arrancar con una autoestima fuerte. Porque no podemos ser felices con nadie si antes no somos felices siendo nosotros con nosotros. Tampoco podemos hacer felices a otras personas si ellas no quieren serlo. La felicidad es únicamente una elección y solo cada persona es capaz de poner en marcha la suya propia. Lo más que podemos hacer cuando nos relacionamos con otras personas es facilitar al máximo las cosas sin llegar a perdernos y compartir la propia felicidad. Lo cual ya es mucho. Según Patrick Lencioni, experto en relaciones interpersonales y gestión de equipos, todas las relaciones para que funcionen deben subir una serie de escalones hasta llegar a lo más alto y no hay atajos ni posibilidad de dar saltos. Confianza: La clave para que cualquier tipo de relación tenga posibilidades de funcionar está en crear una base sólida de confianza. Jamás habrá relaciones auténticas, ni llegaremos a crear algo juntos si desconfiamos de la persona o las personas con la que...

Hombres necesitados, inmaduros, groseros, agresivos, adictos, distantes, abusivos, crueles, hacia los que te sientes irremediablemente atraída, por los que sientes compasión y una plena convicción de que tu amor les sanará. ¿Te sueles ver atraída por su potencial? La raíz de esa atracción es nuestro propio deseo de ser amadas. Este tipo de relaciones habla de tu nivel de autoestima. Las mujeres estamos programadas tanto cultural como biológicamente para cuidar, amar, ayudar, consolar a los demás. Cuando todo lo que nosotras hacemos de manera natural con este fin no surte efecto, casi de manera inevitable tendemos a hacerlo con mucha más intensidad corriendo el riesgo de terminar enredadas en un proceso adictivo y destructivo. Y para poder hacerlo distorsionamos la realidad para, en lugar de ver a nuestra pareja como alguien peligroso, percibirlo como una víctima indefensa que necesita de toda nuestra comprensión y amor. Tenemos el don del amor desinteresado. Pensamos que una mujer puede ser capaz de cambiar a un hombre si lo ama lo suficiente. Podemos hacerlo y si somos mujeres es casi nuestro deber. ¿Por...

Con los años la percepción de la realidad se va modificando, el paso del tiempo hace que nos fijemos en cosas distintas a la juventud, que las valoremos de otra forma y lo que el la infancia parecía, divertido, en la juventud insoportable y en la madurez habíamos olvidado, en la vejez puede volver a llamar nuestra atención. Tal vez esa sea una de las claves del buen entendimiento entre abuelos y nietos. También cambian nuestros estados emocionales, con los años hemos aprendido a templan las emociones, cabe esperar que los impulsos se hayan moderado y que toda esa chispa y bravío de los años pasados se haya ido transformando en una mayor paciencia y en un emociones más estables. Los hábitos de conducta, se van haciendo cada vez más rutinarios, es como si hubieran cristalizado y cada día tiende a ser una repetición del anterior, la repetición produce placer y seguridad por eso salir de esas rutinas inquieta al anciano. Las metas son otras, más sencillas, menos ambiciosas, más a corto plazo, las prioridades...

La autoestima es la relación irrenunciable y permanente que mantienes contigo. De ti no te puedes divorciar ni separar, y te guste o no estarás contigo hasta el final de tus días. Puedes convivir en una larga luna de miel o mantener una guerra constante en tu interior. La decisión es solo tuya. La autoestima se construye de forma inconsciente durante los primeros años de la infancia, mientras se forma el yo, la identidad, el autoconcepto y los primeros paradigmas acerca de quien eres. Pero durante el resto de tu vida te des cuenta o no sigues trabajando esa relación. Y puedes empeorarla o mejorarla. Muchas personas no son conscientes de esa relación, no prestan atención al propio diálogo interior, a lo qué se van diciendo, cómo se lo van diciendo, qué sienten respectos a sí mismos y como actúan a su favor o en su contra. Y sin embargo la autoestima es muy importante, porque esa relación contigo es la que hace que tu vida sea una experiencia maravillosa o un infierno. Es la que te hace...