De todas las relaciones que construimos a lo largo de nuestras vidas, la primera es la que construimos con nosotras y con nosotros mismos. Es la primera en orden cronológico, porque empezó antes que ninguna otra. Es la primera, porque es la más importante. Y es la primera porque de ella son reflejo las demás. Todas la demás relaciones que construyamos a lo largo de nuestras vidas siguen a la que tenemos con nosotras y nosotros. La siguen porque empezaron después, porque son secundarias en importancia, y porque reflejan la primera. Por estos motivos, si no tenemos una buena relación con nosotras y nosotros mismos, no es posible tener relaciones gratificantes con las personas que nos rodean: nuestras parejas, nuestros amigos, nuestras familias, nuestros vecinos, o nuestros compañeros y compañeras de trabajo. Pero tampoco será posible entablar relaciones gratificantes con nuestro entorno: nuestro hogar, nuestras posesiones materiales, nuestro trabajo, nuestra economía, etc. Si la relación que mantenemos con nosotras y nosotros mismos no es buena, tendremos propensión a pasar de un conflicto a otro con los demás, y a sentirnos insatisfechas o insatisfechos con nuestro entorno. Es muy común que pasemos por alto...

Tomamos muchísimas decisiones en nuestro día a día. De muchas de ellas prácticamente no nos damos cuenta. Tomamos decisiones acerca de pequeñas cosas, decisiones con poca trascendencia, cómo que calcetines ponernos hoy. Y tomamos decisiones acerca de grandes cosas, decisiones con mucha trascendencia, como lanzarnos a invertir en un hogar, o cambiar de trabajo. Ante algunas de estas decisiones podemos sentir una tensión entre dos posibles focos de la decisión. Podemos enfocar la decisión hacia lo que deseamos nosotros, hacia lo que sabemos que es bueno para nosotros, hacia lo que sabemos que nos conviene. O podemos enfocar la decisión hacia lo que esperan los demás de nosotros, hacia lo que creen los demás que deberíamos hacer, hacia la satisfacción de expectativas ajenas. Podemos vivir nuestras vidas orientados hacia lo que esperamos de nosotros mismos, hacia logros de los que sabemos que nos vamos a sentir orgullosos, hacia ser, en definitiva, más auténticos, más realmente nosotros mismos. O podemos vivir nuestras vidas más orientados hacia lo que esperan otras personas de nosotros, hacia metas que nos han marcado otros, orientados, en definitiva, a vivir una vida que jamás terminaremos de sentir como propia. Las relaciones...

Como seres sociales que somos, buscamos relacionarnos y compartir nuestra vida. En esta sana elección encontramos complicaciones, pérdidas, retos, cesiones… que nos ponen en un brete. Desde el enfoque de la autoestima se nos dice que tenemos que priorizarnos, elegirnos y ser lo más importante de nuestra vida, pero cuando tratamos de relacionarnos con autoestima con otras personas que nos rodean, con nuestras parejas, nuestros hijos, … vienen las dudas. ¿Estaré olvidándome de mi? ¿Es normal? ¿Soy egoísta al hacerlo si me elijo? Encontrar un equilibrio se plantea difícil. No perdernos, clave. A veces en este camino social, creamos dependencia emocional. Un tema bastante común y complejo. Algunos autores hablan de que la dependencia se creó cuando de niños nos fue negado el afecto, la atención o el amor, o éste fue insuficiente, generando una búsqueda crónica que se posa en las relaciones y que trata de suplir esa carencia afectiva interiorizada. Nunca nadie podrá satisfacer esa demanda desde fuera. Solo tú puedes llenar ese vacío interior, esa falta de amor. Para ello, para obtener ese amor, la persona es capaz de aguantar lo inaguantable, ceder y buscar la aprobación del otro, buscar...

El Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard es posiblemente el estudio más largo sobre el comportamiento humano que jamás se haya llevado a cabo. Dura ya más de 75 años y lo han impulsado tres generaciones de científicos y científicas. La pregunta fundamental que pretende responder este estudio es: ¿qué nos mantiene sanos y felices a lo largo de nuestras vidas? El punto de partida del estudio fue la discrepancia entre los jóvenes y sus padres en cuanto a lo que nos da la felicidad. Hoy en día, cerca del 80% de los jóvenes cree que les hará felices ser ricos, el 60% cree que les hará felices tener éxito en el trabajo, y el 50% cree que les hará felices ser famosos. Sus padres tienen una opinión muy diferente. Creen que sus hijos e hijas serán felices si se sacan unos estudios, si se esfuerzan en el trabajo y si consiguen hacer algo de valor con sus vidas. Durante más de 75 años el Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard ha seguido de cerca las vidas de más de 700 personas. Desde 1938 se realizaron entrevistas anuales sobre el...

En medio del escenario actual, estar tranquilos es un hito en nuestra vida cronológica. Por desgracia, la sociedad, a través de las nuevas tecnologías, apps, programas de televisión etcétera nos insta a buscar la autorrealización fuera de nosotros mismos. Una de las ideas más sonadas de estos últimos tiempos es creer que, el encontrar la pareja perfecta es el único medio para alcanzar nuestra tranquilidad y prosperidad personal. Es curioso, como la inmensa mayoría de personas, sigue teniendo como principal objetivo el encontrar una pareja como solución a los problemas. Tal es el afán de búsqueda, que en ocasiones parece que la vida dependiera de ello. Son muchas las personas que pasan gran parte de su vida saltando de persona a persona sin encontrar en ellas lo que realmente busca, simple y llanamente, estar en contacto con uno o una misma. El hecho de no haber sabido cómo realizar esta peregrinación personal hacia nuestro interior, hace que a veces elijamos a compañeros o compañeras pensando que el amor que lleguemos a sentir por ellas y ellas por...

¿Eres consciente que tu problema de sobrepeso no es un problema con la comida? O por lo menos no se reduce a eso. Tratamos de ocuparnos de él haciendo gimnasia con más o menos frecuencia (esto último suele llevarse la palma), visitando a nutricionistas, haciendo dietas por un tiempo, tomando batidos “mágicos” y nada más, … No vas a resolverlo si sólo te ocupas de esa manera. De hecho, ¿a que no se resuelve? Quizás pierdes algo o incluso mucho para, sorprendentemente estar en el mismo punto o muy cerca en un tiempo record. ¿Por dónde van los tiros entonces? ¡Pues fíjate! Hay 3 “razones ocultas” que mantienen tu problema de obesidad: La primera razón es porque con ello te mantienes fuera del mercado. Así, crees, no te verás expuesto a mantener una relación de pareja o sexual que probablemente temes, aunque conscientemente puedes decirte que la anhelas. O, por el contrario, ya tienes pareja y el sobrepeso te protege del deseo del otro.   La segunda está relacionada con el miedo, la desprotección, la inseguridad. La grasa que...

Para entender las relaciones interpersonales Covei presenta un modelo sencillo pero muy útil para entender el apego y la madurez emocional. Según el autor las personas, y por lo tanto las relaciones que establecen, pasan por 3 momentos evolutivos. El planteamiento que hace Covei es válido tanto para analizar y trabajar con las relaciones personales de pareja, familiares o de amistad, como el las profesionales. El autor describe tres tipos de relación con características diferentes. Relaciones de dependencia o paradigma del tú. En este tipo de relación el sujeto se centra en las otras personas de su entorno y todo lo espera y lo explica desde la otra parte. Piensa y siente que necesita a los demás para ser feliz, cuando está mal está seguro que es por culpa de los otros, y por lo tanto que son ellos los que tienen que resolver sus problemas. Es un tipo de relación centrada en la desigualdad, donde una parte espera todo o casi todo de la otra, las personas que establecen este tipo de relación son dependientes,...

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. También es el reflejo de tus relaciones personales, es decir, cuando tu autoestima es buena, atraes personas a tu entorno con las que compartir la felicidad, os ayudáis, crecéis y os sentís bien. Sin embargo, cuando tu autoestima tiene algún problema, este se expresa en las relaciones que estableces con otros, pueden ser tus amigos, compañeros de trabajo, pareja, familia o personas más lejanas. Así, la manera en como te tratan otras personas, responde las creencias que tienes sobre ti y las lecciones que necesitas aprender en esa experiencia compartida con la otra persona. Tu autoestima la puedes ver reflejada en: El trato: tanto el que das como el que recibes. El trato existente con las otras personas refleja el trato que tú te das a ti. Si te tratas mal o tratas mal a otras personas, no te tiene que extrañar que ese sea el trato que tú recibas. Si tu autoestima es alta y te tratas con cariño sabrás cuidar de ti y escogerás personas...

En el mundo de las relaciones existe una clase de manipuladores que se alimentan de tu energía positiva y te dejan vacío y agotado. Son los vampiros emocionales, personas que se nutren emocionalmente de otras personas cuando se relacionan con éstos. Cuanto más tiempo se pase con ellos y más cercanía se tenga, más peligro tendrás de ser víctima de uno de ellos. Porque estar junto a este tipo de explotador te debilita, los vampiros emocionales te “chupan” la energía y te dejan exprimido y exhausto emocionalmente. El vampiro emocional seduce e hipnotiza con una promesa inicial irresistible. En su promesa convierte en fácil lo difícil, te hace sentir especial sin apenas conocerte, te sugiere éxito sin esfuerzo, dice amarte cuando simplemente te quiere, pide que te entregues ya que él haría lo mismo por ti. Su relación de amistad, de pareja o de trabajo es el paraíso convertido poco a poco en infierno. Son promesas falsas pero brillantes, promesas que nunca cumple. Dice el refrán que más vale un “toma” que dos “te daré”. Sabe...

Desde el análisis transaccional, modelo que nos ayuda a entender la formación de nuestra autoestima, se habla de que existen 4 posiciones básicas con las que podemos afrontar las relaciones con los otros. La primera posición se denomina todos ganan o posición de cooperación. Se trata de la única forma de relación sana y constructiva. Se basa en una comunicación asertiva y amorosa, entendida desde la igualdad, en la que el beneficio de ambas partes es el objetivo prioritario de la interacción y en la que se negocia para alcanzar el bienestar de todas las partes implicadas. Da igual si se trata de tu empleado, tu hijo, tu inquilino, … esta posición siempre es posible. Un ejemplo de esta relación sería un matrimonio con hijos que decide romper como pareja pero trabaja para mantener una buena relación y siguen considerándose una familia por el bien de todos sus miembros. Relacionarte desde la competitividad conlleva una postura definida como yo bien, tu mal, en la que crees necesario para alcanzar el éxito, el bienestar, el reconocimiento, … dejar...