La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Es por lo tanto algo vivo y cambiante que hay que cuidar y trabajar continuamente. Al igual que pasa con tu corazón, que parar significa la muerte, cuando te desocupas de ti, tu autoestima enferma. La relación que tú mantienes contigo es la única relación que siempre te acompañará, por lo tanto es inteligente y sensato que seas la persona de tu vida que más quieres. No se trata de egoísmo, es simple autoestima.   Puedes hacer muchas cosas por mejorar tu relación contigo. Te hago 12 propuestas para que tu autoestima siga viva y con una excelente salud.   Presta atención selectiva. Tu atención tiene un efecto materializador y multiplicador. Por lo tanto, selecciona dónde la pones, a qué le dedicas energía e interés. Pon la atención en aquellas cosas que deseas, que te hacen sentir bien, con las que aprendes y creces. Simplifica tu vida. Tu relación contigo será mejor cuanto más sencilla sea. Deshazte de cosas que terminan siendo un distractor o un obstáculo. Termina con...

Tu realidad personal está ordenada en función de la escala de prioridades que hayas construido. La experiencia que vives es el resultado de ir infiltrando y clasificando cada una de tus decisiones y conductas según tus prioridades personales. ¿Te has parado a pensar con detenimiento cuáles son tus verdaderas prioridades? Pensamos que sabemos muy bien qué es lo más importante para nosotros, pero muchas veces hay contradicciones entre lo que decimos y el tiempo, el dinero y la energía que le dedicamos a eso “tan importante”. Por ejemplo, puede que pienses que lo más importante para ti es tu pareja o tu salud. Y sin embargo es posible que le dediques más tiempo a internet o al trabajo. O tal vez gastas más en el vestuario o en el coche. En realidad rara vez somos conscientes de cual es nuestra verdadera escala de prioridades. Te animó a que te preguntes por las cinco prioridades de tu vida. Y reflexiones sobre los resultado. ¿Qué es lo primero? ¿Es de verdad lo más importante para ti? ¿Es a lo que...

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Es la única relación de la que no te podrás separar nunca. Por eso es importante que te lleves bien contigo. Porque cuando tu autoestima está sana, es decir te quieres y te valoras, te mueves por la realidad como por tu casa, y aunque tengas que resolver imprevistos lo haces con naturalidad y no transformas las dificultades en dramas Hay varias cuestiones muy concretas que tendrás que poner en marcha para mantener tu autoestima en forma día a día.   Acéptate. Estés en el punto en el que estés. Sano o enfermo, con trabajo o en el paro o con pareja o sin ella. Acéptate. Recuerda que aceptarte no significa que resignarte y aguantar. Tampoco que tengas que hacer que la situación en la que estás de repente te guste. Simplemente significa que a partir de este momento dejas de hacerte daño con lo que estás viviendo. Eso básicamente es dejar de criticarte y quejarte de ti.   Confía en ti. La confianza va en otra dirección. Se...

Autoestima es sinónimo de felicidad. Es imposible ser feliz y no quererse. Y tampoco es posible quererse y ser infeliz. Una cosa lleva a la otra. La felicidad es un equilibrio emocional entre la alegría y la serenidad. La alegría es la parte ligera de la felicidad, guarda relación con la infancia, nos activa y nos empuja a salir fuera de nosotros. La serenidad es la parte profunda, se relaciona con la madurez y el orden, nos calma y devuelve a nuestro interior. Lo de dentro se proyecta fuera. El orden externo es solo un reflejo del propio orden interno. Y a la vez, lo de fuera ayuda a mantener lo de dentro, por eso cuanto más “zen” sea el espacio habitado más fácilmente conectaras con la serenidad. Algunas sugerencias que te pueden ayudar con la serenidad: Haz solo una cosa cada vez. Olvídate de la multitarea. Haz las cosas como un ejercicio de concentración. Si comes, solo comes. Si atiendes llamadas, solo atiendes llamadas. Si estás con otra persona, solo estás con ella. O sí conduces, solamente conduces....

Al final todo lo harás en función de tus prioridades. Consciente o inconscientemente utilizas una serie de filtros a través de los cuales organizas y ordenas y tu realidad, la valoras, tomas decisiones y haces o no haces cosas. Esos filtros son tus prioridades. Tus prioridades determinan la gestión de tu tiempo y el uso de la agenda, el cuidado de tu alimentación o las visitas al médico, el trabajo que haces, la dedicación al mismo y los resultados que logras, tus amistades, la relación con tu familia o la satisfacción con tu pareja. Y también influyen en tu economía, el lugar en el que vives o tu felicidad. Tus prioridades están en la raíz de tus paradigmas y son la parte práctica con la que gestionas tu realidad. Es interesante reflexionar sobre el orden de importancia de tus actividades, personas o creencias y ser consciente de cuáles son. Pregúntate ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Y lo segundo más importante? ¿Por qué? Y así hasta identificar unos diez niveles. Son muchas las cuestiones que pueden terminar convirtiéndose en...

“Dejarlo para mañana”, “empezar un poco más tarde” o “hacerlo en otro momento con más tranquilidad”, son frases y decisiones que abren la puerta de la postergación, la procrastinación, el aplazamiento, la distracción, el fracaso, la culpa y muchas adicciones. Cada postergación resta en tu autoestima, por una doble razón primero porque el mensaje de fondo que te das es “yo no puedo ahora”, cuando sí puedes. Y segundo, porque cuando postergas y no lo haces en ese momento, ni mañana, ni pasado mañana, y solo cuando la urgencia o lo inevitable afloran te pones en marcha, el riesgo de error se dispara y la actividad, sea la que sea, se convierte en algo muy desagradable. Obviamente, solo aplazas lo postergable, lo urgente no se puede postergar. Pero tal vez ahí reside una trampa, porque muchas veces lo no urgente es precisamente lo más importante, y termina convirtiéndose en urgente justamente por haber sido postergado. Y de esta forma, pasas a la acción pagando una cuota muy alta de estrés e insatisfacción y con los resultados chapuceros...