Tanto nuestro presente como nuestro pasado, bañan siempre las cosas, sin embargo, el saber sentir e identificar qué es lo que nos sucede en nuestro interior es más bien una actitud, una actitud de vivir, de profundizar, de caer y de cicatrizar. El poder sentir, es un valor intrínseco del ser humano y es que pese a que en la actualidad las personas hayamos sometido la emoción a la razón, estas no tienen porqué estar separadas. Aprender a escuchar a través de las manos, de la piel o de las miradas, es igual de importante que el poder hacerlo a través del lenguaje y es que, cuando aunamos sentimiento y razón, el mensaje que transmitimos al mundo, es el haber encontrado un equilibrio y una conexión con nuestro centro. Es importante que recordemos siempre que los sentidos sienten y que la vida nos demuestra a cada instante que lo que no podemos ver este mundo, es mucho más importante y poderoso que cualquier cosa que podamos ver y que, a pesar de la madurez que hayamos podido alcanzar,...

Decía cierta escritora que en la vida no se puede dar marcha atrás, que hay que seguir adelante. Que la vida es una calle de sentido único y que vivir es como montar en bicicleta, hay que seguir pedaleando para mantener el equilibrio. En cada vida hay muchas vidas, seguir adelante es un constante proceso de nacer, vivir, morir y volver a renacer. Seguir adelante es crecer, porque si uno no crece cada vez ha de pagar más por seguir siendo uno mismo. Se requiere vitalidad, volver a empezar. No progresar es desvitalizarse minuto a minuto y caer en la depresión y la indefensión. El precio de la inmovilidad es cada vez más alto, como una hipoteca que en vez de decrecer, aumenta mes a mes. Recuerda que vivimos mientras nos renovamos. Encontramos las razones por las que vivir y seguir adelante, viviendo y no tanto pensando y programando. La confianza es la brújula de la vida, no el control. La confianza de que todo irá bien, la confianza basada en la autoestima y en el...

El miedo a la muerte es uno de los temores más profundamente grabados en nuestro psiquismo y nuestra biología. Se trata de un terror primitivo, antiguo y oscuro que se pierde en la noche de los tiempos. Algo impreso en nuestro inconsciente colectivo y que nos afecta tanto si se trata de nuestra propia muerte como de la muerte de los otros. Para Erich Fromm, el miedo a la muerte junto con el miedo a la locura, son los dos miedos básicos sobre los que se estructuran el resto de temores, angustias, ansiedades y fobias. La muerte es el final real, innegociable y sin retorno. Pero sobretodo es real, no es una fantasía, ni un deseo, ni algo imaginario. Y es precisamente este contenido real lo que a unos les resulta tan perturbador e inquietante y a otros tan liberador. Tanto cuando se trata de la propia muerte, que podremos vivir como el cierre definitivo de todo aquello en lo que estábamos presentes, como cuando se trata de la muerte es de otras personas cercanas que...

El aburrimiento es uno de los males emocionales de nuestra sociedad. Incluso en esta época de múltiples estímulos y distracciones, de más opciones vitales y profesionales que nunca, estar aburrido es una queja habitual en muchas personas, que se aburren en su trabajo, en su tiempo de ocio o en su relación de pareja. Desde el aburrimiento de no saber qué hacer en unas vacaciones o en un fin de semana, pasando por el aburrimiento de repetir las mismas tareas en el trabajo hasta el aburrimiento de la rutina de la convivencia en la pareja. También la sensación de vacío, como que falta algo, ese estímulo que de repente cambie el hastío por excitación. La espera desesperante de una aventura, una persona o una ocupación nueva que nos rescate de nuestro aburrimiento. Algo o alguien que nos empuje fuera de nuestro espacio de comodidad y nos asegure pasarlo bien sin pasarlo mal. Excitación sin inquietud, el deseo de nuestro tiempo. El aburrimiento puntual no es peligroso. Hay personas que necesitan sentir continuamente sensaciones positivas, sentirse en...

Conocer no es lo mismo que vivir. El dato contra la vivencia. Saber que la Torre Eiffel es una estructura de hierro que está en Paris, capital de Francia… o verla por primera vez desde la plaza del Trocadero. Leer con tus propios ojos, la inscripción del poeta Paul Valéry en el palacio Chaillot, bajando hacia los jardines de Trocadero, versos que no hablan sólo del edificio sino de la aventura de la vida: “Depende del que pasa que yo sea tumba o tesoro que hable o me calle esto sólo depende de ti amigo no entre sin deseo” El conocimiento como la adquisición y almacenamiento de contenido intelectual. Saber mucho sobre algún tema concreto, almacenar datos y recordarlos a voluntad. Ser una persona culta e ilustrada, lectora de libros, asidua a Google y curiosa por naturaleza. Utilizando el lóbulo temporal de tu cerebro como vasto almacén, donde reside la denominada memoria de datos. La experiencia como participación y vivencia en hechos y situaciones reales que te hacen sentir, experimentar, “catar” la vida. La experiencia donde interviene todo tu cuerpo, todas...

En una de las escenas más impactantes y aleccionadoras de la película “El club de la lucha”, uno de los protagonistas apunta con un arma a un joven indefenso al que ha expulsado violentamente de la tienda donde trabaja y le grita que va a morir. Lo que en un principio parece ser un acto criminal lleno de hostilidad y violencia gratuitas poco a poco se va transformando en una oportunidad única en la vida del joven dependiente, en una invitación desde un acontecimiento crítico y con sentido que el protagonista ha provocado para que el chico asuma algo que hasta ese momento no hacía: que no es inmortal y que él decide qué hacer con el tiempo que se le ha dado. A qué se quiere dedicar, dónde quiere vivir, a quién quiere amar. “Vas a morir”, le espeta el protagonista. Este hecho innegociable e inesquivable puede ser un generador de temor para el resto de su vida o un motivador que le ayude a vivir de forma más positiva y enriquecedora. Como dice el...