Los impulsos son esas respuestas emocionales inmediatas que nos hacen pasar a la acción de forma automática. Se disparan muy rápidamente y cuando vivimos una experiencia emocionalmente intensa, los sentimientos inundan y contaminan el pensamiento,  empezando a caer por la pendiente de la subjetividad y el descontrol. Todo se tiñe emocionalmente, los afectos condicionan nuestra percepción de la realidad y respondemos conductualmente dependiendo del color emocional del momento. Lo que llamamos emociones son las reacciones físicas a determinadas sustancias bioquímicas que produce nuestro propio organismo. A veces la fuerza emocional es tan fuerte que algunos autores hablan de secuestro emocional. Durante el tiempo que dura este secuestro, el cuerpo se pone en piloto automático, momentáneamente se anula la voluntad y la capacidad de análisis. Estas vivencias emocionales guardan relación con una parte primitiva de nuestro cerebro que nos pone en modo supervivencia. Ante una situación de vida o muerte se activan respuestas automáticas de lucha o huida. Todo se reduce a eso. Y aunque en la actualidad, cultural y tecnológicamente, hemos llegado muy lejos y hemos avanzado a gran velocidad, biológica y evolutivamente seguimos siendo los mismos sapiens de siempre....

Nos enseñan historia, geografía, matemáticas, incluso latín… y esta genial saber todas esas cosas. Son muy necesarias. Pero hoy, tras haber escrito 60 blog en parentepsis, quiero hablar de educar en lo importante. La clave de la felicidad para mí no está en saber 10 idiomas, ser el mejor abogado, contar con un buen sueldo o con 20.000 euros en tu cuenta y tener un cuerpo 10, que no está nada mal. Pero hay muchas personas con esas características profundamente infelices o queriendo acabar con su vida. ¿Por qué? Porque no toleran la frustración en su día a día, sea por un atasco en la autopista o por una reunión inesperada; porque confunde la autoeficacia con la autoestima y pueden ser muy capaces y tratarse fatal y no valorarse ni quererse en absoluto, en definitiva, porque no son inteligentes emocionalmente hablando. Es crucial que se siga implantando en escuelas y, sobre todo, que se transmita y ejemplifique en los hogares un sistema educativo que coloque en un lugar destacado a la inteligencia emocional. Ser feliz, para mí, no significa que todo te vaya bien ni que cada día estés alegre y sonrías....

Pensamos en el cuerpo como algo cercano pero ajeno a nosotros, de hecho hablamos de algo nuestro, no de algo que seamos. Lo entendemos más como una propiedad que como un signo de identidad. De hecho no decimos “yo soy mi cuerpo”, sino “yo tengo un cuerpo”. Cuando hablamos de atribuciones psicológicas, sí nos identificamos con ellas, por ejemplo decimos “soy inteligente, o soy una persona sensible”. Esta percepción de propiedad sobre el cuerpo, puede llevarnos a pensar que se trata de algo así como un animal doméstico que nos obedece ciegamente, algo que controlamos como el equipo de música o la televisión, mediante el mando a distancia de nuestro pensamiento o nuestra voluntad. Pero no siempre es todo tan sencillo. Hay veces que es el cuerpo el que toma el control de nuestra voluntad, nos arranca de un zarpazo el “mando a distancia” de nuestra mente, nos arrincona y hace que hagamos cosas impensables. Puede ocurrir cuando el miedo nos paraliza y nos impide pensar y reaccionar, porque aunque queramos hacer algo notamos el cuerpo y la...

Tu autoestima es un escudo contra los chantajes emocionales. Cuanto más claro tengas esto, cuanto más desarrollada esté tu autoestima, menos oportunidades darás a los chantajistas para amenazarte. Menos capacidad tendrán de utilizar tu miedo, tu sentido del deber o tu sentimiento de culpa para conseguir de ti lo que realmente no quieres darles. Y tienes todo el derecho a no hacerlo. Si es un principio básico respetar a los demás, también lo es respetarte a ti mismo. Aquellos derechos que otorgas a los demás fácilmente, otórgatelos también a ti mismo. Porque muchas veces los chantajistas emocionales atacan tu autoestima, te hacen dudar para que consideres que sus deseos y necesidades son más importantes que los tuyos. Se aprovechan de tu necesidad de aprobación, de que evites sus enfados, de tu miedo al conflicto o de que te hayas cargado con la obligación de que ellos siempre estén bien para chantajearte. Ante el miedo o la culpa ha de prevalecer el amor hacia ti mismo y tu deseo de desarrollarte y convertirte en todo aquello que puedes...

Todas y cada una de las experiencias dolorosas que vivimos a lo largo de nuestra vida tienen un sentido final, por ello, resulta indispensable saber gestionar el dolor para poder marcar la diferencia ante las consecuencias que este nos pueda generar. Estas experiencias están íntimamente ligadas a la oportunidad de aprendizaje, tras cada “mala experiencia” hay un potencial infinito de introspección y escucha que debemos escuchar y validar. El dolor es lo más parecido a sentirnos desnudos, vulnerables, frágiles. La experiencia del dolor se convierte en algo personal, único e intransferible, sin embargo debemos estar preparados, ya que la experiencia del sufrimiento es intrínseca al ser humano. Existe una cantidad ilimitada de situaciones que nos pueden generar dolor o sufrimiento. Algunos ejemplos de ello pueden ser: Perdida del trabajo, la aparición de una enfermedad, la pérdida de capacidades cognitivas o motrices, conflictos con seres queridos, rupturas emocionales o la muerte de seres queridos. Al igual que ocurre con el dolor físico, el dolor emocional es, en cierta medida funcional y adaptativo, siempre y cuando no nos dejemos arrastrar por...

¿Nunca os habéis levantado con la sensación de saber que el día que acaba de comenzar no va a ser un buen día?. Quizás este amanecer oscuro se deba a que durante un corto, medio o largo periodo de tiempo, hayamos acumulado tal cantidad de sensaciones, sentimientos u emociones de índole negativa que nuestra psique se vea obligada a gestionar dicho colapso a través de una ira desbordante asomando a cada instante ante cualquier oportunidad que se le presente. Supongo que la inmensa mayoría de nosotros, ante tal cruel perspectiva de día intentará activar aquellas llamadas respuestas salvavidas: “quédate en casa y no te muevas de la cama”. Cierto es que todas las opciones deben ser valoradas, sin embargo, el escondernos, mirar hacia otro lado o respondiendo negativamente ante las situaciones que se nos presentan ¿son las soluciones que debemos alentar?. Bien sabemos que no; por lo tanto ¿Cómo podemos amortiguar el impacto negativo de las cosas? Quizás lo realmente importante es aprender a tener en nuestro día a día un pequeño “Kit de rescate emocional” para así poder...

La vergüenza es una de las emociones más invalidantes y apunta directamente a la línea de flotación de tu autoestima. Aquellas situaciones en las que sientes vergüenza te limitan para hacer lo que deseas, envenenan tu felicidad y te hacen sentir despreciable porque te impiden ser tú. El deseo más profundo cuando tienes vergüenza siempre es desaparecer, diluirte o hacerte invisible. Si la autoestima es la relación que tú mantienes contigo. La vergüenza destruye esa relación, porque a diferencia de la culpa que se activa frente a algo que has hecho, la vergüenza ataca tu propia identidad, hace que te sientas mal, no solo por lo que haces, sino por lo que tú eres. Sientes culpa, por haber tratado mal a otra persona, haber robado o no haber ayudado a quien te necesitaba. Todas son conductas por acción u omisión. En todas las situaciones donde la culpa aparece se juzga tu comportamiento, pero tu yo queda a salvo. La vergüenza es mucho más letal porque no la sientes por tu comportamiento, la sufres por ser quien...

En el mundo de las relaciones existe una clase de manipuladores que se alimentan de tu energía positiva y te dejan vacío y agotado. Son los vampiros emocionales, personas que se nutren emocionalmente de otras personas cuando se relacionan con éstos. Cuanto más tiempo se pase con ellos y más cercanía se tenga, más peligro tendrás de ser víctima de uno de ellos. Porque estar junto a este tipo de explotador te debilita, los vampiros emocionales te “chupan” la energía y te dejan exprimido y exhausto emocionalmente. El vampiro emocional seduce e hipnotiza con una promesa inicial irresistible. En su promesa convierte en fácil lo difícil, te hace sentir especial sin apenas conocerte, te sugiere éxito sin esfuerzo, dice amarte cuando simplemente te quiere, pide que te entregues ya que él haría lo mismo por ti. Su relación de amistad, de pareja o de trabajo es el paraíso convertido poco a poco en infierno. Son promesas falsas pero brillantes, promesas que nunca cumple. Dice el refrán que más vale un “toma” que dos “te daré”. Sabe...

Un sujeto proactivo según la RAE es aquel que “toma activamente el control y decide qué hacer en cada momento, anticipándose a los acontecimientos”. En términos generales podemos hablar de tres maneras de afrontar las circunstancias a los que todos estamos expuestos: Pasividad: Consiste en no hacer nada frente a los sucesos de nuestro entorno. Son esas personas que ante una perdida emocional, un despido o una enfermedad se bloquean. No reaccionan. Se limitan a esperar que sean los otros, el estado o la suerte quienes resuelvan su situación. Reactividad: Pasan a la acción y hacen cambios solo cuando las circunstancias del entorno se han modificado. Son los que apagan el fuego en el momento que ven las llamas. Intentan arreglar su pareja ante una posible separación o se toman muy en serio las recomendaciones del médico tras el diagnóstico de una enfermedad. Proactividad: Va más allá porque estos se anticipan y emprenden acciones con las que van modificando sus circunstancias y evitan sucesos no deseados o se adaptan más fácilmente. Los proactivos están más preparados para transitar...

Todos y cada uno de nosotros tenemos un hermoso regalo que nos viene dado desde nuestra más temprana infancia: las emociones. Desde que nacemos disponemos de este termómetro emocional, una brújula que nos indica que dirección tomar para entender nuestra realidad, nuestro aquí, nuestro ahora, ayudándonos de manera natural a reconciliarnos con nuestro verdadero propósito: Ser felices. El problema surge cuando ser felices resulta ser nuestro problema. Por contradictorio que parezca, el cerebro humano está programado para interpretar con mayor claridad y eficacia la negatividad de las cosas más que la positividad de las mismas, y es que en un entorno natural, como por ejemplo la sabana, el modo de codificar la negatividad sería interpretándola como una amenaza. Debemos tener en cuenta en este punto, que nuestro cerebro evolucionó para ser altamente sensible a la información negativa por el simple hecho de sobrevivir a través de la lucha o la huida, por ello la información positiva pierde relevancia a la hora de interpretar nuestra realidad y por lo tanto nuestra felicidad. En resumidas cuentas, por...