El cortoplacismo, la búsqueda puntual y sistemática del placer, la tiranía de los impulsos, seguir el camino fácil. La vida sin un sentido a largo plazo es un tobogán hacia las satisfacciones egoístas. Nada en el futuro importa tanto para renunciar al placer inmediato, todo vale para sentirse uno bien ya. Hacer lo conveniente en lugar de lo responsable posterga las consecuencias negativas de nuestro egoísmo a nuestro yo del futuro. ¿Y si se puede lograr algo muy bueno más adelante, renunciando a premios menos valiosos pero más seguros ahora? Somos capaces de inhibir nuestras respuestas impulsivas, somos capaces de planificar acciones que seguidas paso a paso dan lugar a resultados extraordinarios, somos capaces de ceder algo importante de nosotros mismos para negociar con otras personas y llegar a acuerdos enriquecedores y duraderos. Pero, ¿por qué razón hemos de hacer este esfuerzo si parece que uno puede estar bien ya haciendo lo que le venga en gana? En primer lugar porque el placer como fuente principal de nuestro bienestar nos debilita. Nos hace cobardes, inmaduros y adictos...

El poder es una fuerza incontrolable. Es una mezcla de dominio, licencia y empuje que obnubila al más lúcido y desequilibra al más templado. El poder convierte en manipulador, mentiroso, abusador y frío a quien no se protege de él. No hay ser humano que controle al poder, es el mismo autoengaño que sufre el adicto cuando cree controlar la droga que consume. Quien quiere poseerlo, es poseído. Donde hay poder, hay psicópatas. Nacidos ya así o modelados por el propio poder. Les encanta, se sienten atraídos como la miel a las moscas. Cuántas personalidades psicopáticas camufladas y durmientes salen a la luz en cuanto tocan el poder. Un ascenso, un puesto de responsabilidad, manejar un gran presupuesto, ser nombrado jefe, un golpe de fama o tener más ascendencia que otros en un momento dado es una invitación a que el ego empoderado campe a sus anchas. El poder mal gestionado da lugar a conductas psicopáticas con resultados devastadores para quienes sufren dichas conductas… pero también para los propios psicópatas. Quién recibe el regalo envenenado del poder...

El Dr. Deepak Chopra nos habla de los principios espirituales que debemos seguir para alcanzar el éxito en el desarrollo personal, entendido el éxito como todo aquello que nos lleve a vivir una vida plena y feliz. La primera ley está basada en la conciencia. Es la ley de la potencialidad pura. Es la ley espiritual que más abstracta nos suena de primeras ya que no estamos acostumbrados a entender la vida como una unidad a la que pertenecemos, no nos enseñan a valorar la distancia que existe entre QRE, Quién Realmente Eres, y lo que muestras ser, ni sabemos muchas veces ver que hay un mundo de posibilidades, … Se trata de, deliberadamente tomar consciencia, estar despierto, salir de los automatismos, los hábitos y rutinas, creando como consecuencia un buen nivel de auto-conocimiento y de auto-regulación personal. Esta ley podemos cultivarla, por ejemplo, mediante la escritura, la meditación o la atención plena. Vamos con la segunda Ley de Chopra. Ley de dar y Recibir. Se trata de encontrar un equilibrio, una armonía entre lo que...

Casi todas las personas que tienen éxito son vendedores eficaces, vendedores que saben vender el valor de sus servicios para que otros confíen en ellos y les compren dichos servicios. En esta idea, en el valor que uno pone a lo que hace y ofrece a los demás, se encuentra el primer gran obstáculo para ser un gran vendedor: el miedo a ser rechazado. Para superar dicho miedo, hay un pensamiento central que no debes olvidar. Detrás del cliente hay una persona que tiene derecho a decirte que no. Cuando te dicen no a lo que les vendes, no te están humillando, no te están minusvalorando, no te están juzgando, simplemente ejercen su derecho a negarse a hacer lo que les pides. El primer paso para vender mejor es respetar al cliente como persona. El segundo paso para ser mejor vendedor es tener muy claro por qué quieres vender. La mejor respuesta posible, la que ayuda a que vendas mejor, es que con lo que vendes ayudas a otras personas a conseguir lo que quieren. El...

Compararse con otros es medir tu vida desde las suyas, sentirte mal por envidia ante el posible éxito de los demás y sufrir por lo que tú no tienes. Compararse con otros es padecer y compadecerse por llevar una vida más aburrida, anodina o absurda que los demás… como si la vida de ellos fuese indudablemente mejor que la tuya. Compararse con otros es tener miedo a que te perciban como fracasado, atormentarse por no causar admiración en los demás y ser relegado a un papel secundario. Compararse con otros es sospechar y desconfiar, barruntar que los demás han tenido privilegios y atajos que tú no has tenido. Compararse con otros es obsesionarte con la idea de que tus relaciones son un lastre, un peso muerto que te frena y no te permite llegar a ser quién deberías ser. Compararse con otros es acumular ira porque el mundo, tu mundo, no es como debería ser y acabar desenamorándote de él. Compararse con otros es olvidarse de que realmente ya tienes todo lo que necesitas. Que confundes deseos...

¿Y si tu vida ya está bien como está ahora? ¿Y si eres feliz ahora mismo? ¿Y si tienes éxito ya aunque no hayas llegado aún a las metas que te propusiste? Puede pasar que ya esté ocurriendo todo esto en el presente y no lo distingas. Quiero darte unas pistas para que puedas saber si la respuesta es afirmativa a las preguntas que te he hecho al principio. Son señales de que ya estás bien, de que estás triunfando: La primera señal es que estás vivo y tienes salud. Y es el éxito más importante de todos, porque sin salud no hay bienestar ni éxito posible. Recuérdalo siempre: estar sano es una urgencia, una prioridad y un requisito imprescindible para ser feliz. La segunda señal es que vives tu vida siendo tú mismo. Eres fiel a ti mismo, eres coherente con tus valores y tu sentido de la vida, eres comprometido con tu palabra y tus pensamientos. Te responsabilizas de tu bienestar y te quieres tal y como eres. Sabes que tu valor como persona es...

Tu insatisfacción es un síntoma de que algo va mal, es una señal de que estás insistiendo en algo que no funciona, de que te estás erosionando persiguiendo o manteniendo algo que en realidad no deseas. Tu ego no acepta que te equivocaste tomando una decisión y la mantienes con tozudez y soberbia. Tu miedo prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer, porque le aterra afrontar las decisiones que mejorarían su vida. Tu ira culpa a otros de tu insatisfacción y se declara víctima de una situación injusta que otros han de resolver. Tu tristeza no acepta un final, no quiere separarse de aquello que ya no está bien, pero que lo ha estado antes y siente nostalgia de aquellos tiempos. No hay nada gratis y vivir en la insatisfacción es muy caro. Sobre todo pierdes tiempo, el recurso más valioso que posees. Vivir en la insatisfacción es sobrevivir, ir pasando los días sin que pase nada especialmente malo pero sin que pase nada bueno. El insatisfecho piensa a menudo que él no está...

No hay mejor señal de la propia autoestima que el sentirte valioso, digno y con el derecho a ser feliz. También el sentirte eficaz, capacitado y con poder para conseguir lo que quieres. Decía Ashley Montagu que el fracaso personal más profundo que podemos padecer las personas es que haya una gran diferencia entre lo que somos capaces de llegar a ser y lo que hemos terminado siendo. Esa diferencia entre quien eres y quien puedes llegar a ser es el mayor autosabotaje que te puedes hacer a ti mismo. No hay mayor perjuicio y pérdida que la que te autoinflinges por no creer en ti, por no sentirte merecedor de la mejor versión de ti mismo. El autosabotaje, el boicot a tu propia valía suele iniciarse con la creencia de que en el fondo no vales nada y que vas a ser incapaz de cuidar de ti mismo. Es una creencia que te lleva a pedir permiso por cada paso que des y a pedir perdón por cada error que cometas. Te hace vivir con...

No saber perder es montar en cólera cuando pierdes, con reacciones de frustración exageradas. No saber perder es aceptar cualquier medio para el fin de ganar, renunciando a valores como la honestidad, la humildad y la integridad. No saber perder es culpabilizarte demasiado por haber cometido un error y no ser compasivo para perdonarte por tu equivocación y seguir adelante. No saber perder es no arriesgarte por miedo a fracasar, no tomar riesgos por pánico a que las cosas salgan mal. No saber perder es no aceptar que otro pueda ser mejor que tú, estar más preparado que tú o simplemente pueda haber tenido más suerte que tú. No saber perder es sentirte humillado por la derrota, avergonzado y con ganas de desaparecer. No saber perder también es humillar a otros cuando tú ganas y reírte de ellos. Se aprende a perder desde pequeños, con el juego como experiencia para aprender a frustrarse, como primer contacto con la competición y a través de la socialización con otros niños. Jugando, aprendemos a frustrarnos, a desarrollar nuestra disciplina...

El síndrome del impostor se da en personas con una consolidada carrera de éxito que no terminan de relacionar sus logros con sus capacidades y sus talentos. Puede aparecer en la infancia y la adolescencia, explicando sus calificaciones académicas cómo una cuestión de buena suerte. Más tarde, cómo adultos, trasladan la misma forma de pensar, sentir y actuar, a su ejercicio profesional. Y piensan que están sobrevalorados y que algún día alguien descubrirá que no valen gran cosas. Precisamente, lo que más teme la persona que padece este síndrome, es que salga a la luz su imaginada incompetencia. Y en su lucha por evitar esta situación, hacen esfuerzos considerables y tienden a la sobrededicación, lo que les acarrea unos niveles de estrés elevados por la presión a la que ellos mismos se someten, perdidas en la calidad de vida personal y familiar, ansiedad e importantes tendencias a la somatización. No hay que confundir esta situación con la “falsa modestia. Estas personas se sienten verdaderamente incómodas cuando reciben reconocimiento y valoración de otros por los resultados que ellos...