Los conflictos forman parte de nuestra interacción con la realidad. Simplemente son la contrariedad que percibimos y sentimos cuando nuestras expectativas no se cumplen, cuando otras personas no nos comprenden y defienden una opinión opuesta a la nuestra, o reaccionan de un modo que nos frustra. Los conflictos son inherentes a las relaciones personales. Sin conflicto no hay relación real, todo es superficial. Otra cuestión en como lo gestionamos. Porque todos, directa o indirectamente, sabemos que una mala gestión del conflicto nos lleva a conductas...

Somos animales sociales, vivimos en sociedad y nos relacionamos continuamente con otras personas, siendo estas relaciones muy importantes para nuestro bienestar y éxito personal. Comunicarnos bien con los demás nos es necesario, nos ayuda a crecer, nos nutre emocionalmente y nos protege de conflictos y aislamientos. Desarrollar unas buenas habilidades sociales es uno de los cimientos de nuestra autoestima. Con habilidades sociales pobres, nuestro autoconcepto sufre y nos sentimos poco capacitados para integrarnos y desarrollarnos...

Las relaciones sanas comienzan con la propia felicidad. De ahí la importancia de arrancar con una autoestima fuerte. Porque no podemos ser felices con nadie si antes no somos felices siendo nosotros con nosotros. Tampoco podemos hacer felices a otras personas si ellas no quieren serlo. La felicidad es únicamente una elección y solo cada persona es capaz de poner en marcha la suya propia. Lo más que podemos hacer cuando nos relacionamos con otras...

¿Te has dado cuenta alguna vez de cómo te habla tu inconsciente? ¿sabes interpretar sus mensajes? ¿entiendes sus señales? Como sabes, la autoestima es la relación que mantienes contigo mismo. Según como sea esa relación, te sientes y se refleja en cada una de las áreas de tu vida (laboral, sexual, en tu entorno, en tu salud, etc.) de ahí la importancia de cuidarla como la relación más importante que mantienes en tu vida. Autoestima es...

“¡En cuanto cumpla los 18 me voy de casa!”, “no es culpa mía”, “ahora lo hago”, “nunca me entiendes”, “ese profesor me tiene manía”, “no me escuchas”, “¡no pienso quedarme en casa esta noche!”, por nombrar algunas de las frases más suaves que oímos con frecuencia en casa de familias con un adolescente. Pero pongámonos en su lugar ¿Cómo reaccionaríamos nosotros a algunos de los métodos más comunes que usamos para que los adolescentes hagan lo...

Algunas relaciones de pareja fracasan teniéndolo todo a su favor y otras sin embargo, se mantienen en el tiempo, son estables e incluso parecen felices a su manera, cuando nadie habría apostado nada por ellas desde el principio. Nos podemos preguntar si existe alguna fórmula que haga posible el buen funcionamiento de una pareja, algún sistema que nos permita entender lo que está pasando en la relación y si cabe que son sirva de ayuda en...

Como actores en paro que se resisten a aceptar su suerte, todos actuamos para un público imaginario. Se trata de aquellas conductas que realizamos “por el qué dirán”, los comportamientos o hábitos que mantenemos porque “siempre ha sido así”, o todas las ideas preconcebidas y razones múltiples con que justificamos muchos de nuestros actos. Cuando nos detenemos a reflexionar, incluso somos capaces de darnos cuenta de que no es eso lo que nosotros queremos, que...

No hay relación real sin conflictos. Ya sea en el trabajo, en la familia o en la pareja, la propia dinámica del día a día conlleva la aparición de desencuentros. Es un error de inmadurez confundir relación sana con relación sin problemas. La relación sana es la que resuelve los problemas, no la que los esconde. Esconder un conflicto genera una sensación de armonía artificial, donde la tensión se encuentra latente y estalla en momentos...