COMUNICACIÓN, AUTOESTIMA Y ADOLESCENCIA

“¡En cuanto cumpla los 18 me voy de casa!”, “no es culpa mía”, “ahora lo hago”, “nunca me entiendes”, “ese profesor me tiene manía”, “no me escuchas”, “¡no pienso quedarme en casa esta noche!”, por nombrar algunas de las frases más suaves que oímos con frecuencia en casa de familias con un adolescente. Pero pongámonos en su lugar ¿Cómo reaccionaríamos nosotros a algunos de los métodos más comunes que usamos para que los adolescentes hagan lo que nosotros queremos que hagan? “No haces nada más que comer y dormir”, “si te pilló alguna vez fumando…”, “no seas ridícula, vas a ir a la universidad sí o sí”, “¿quieres romper el corazón a tus abuelos?”. Esos métodos suelen ser culpar, acusar o atacar, amenazar, insultar, dar órdenes, castigar, martirizar, sermonear o moralizar, advertir, usar comparaciones, el sarcasmo o las profecías.

Esos métodos dañan la autoestima, crean enojo y resistencia por parte de los adolescentes siendo finalmente inefectivos o alcanzando el objetivo de que hagan lo que dices con un gran coste emocional para ambos y, hasta la próxima batalla.

Existen otras formas de comunicarnos con ellos cuyo principio básico es el respeto. Los adolescentes pueden ser especialmente sensibles a la desaprobación de los padres además de tremendamente groseros ante ella, en parte porque su cerebro está en proceso de formación siendo las áreas del control de impulsos y del juicio las que más tarde se desarrollan mientras están inmersos en una fuerte presión.

Los métodos alternativos para alcanzar una comunicación efectiva y sana que fomente la autoestima y la colaboración del adolescente comienzan con una descripción del problema, describir lo que sientes, dar información, ofrecer una elección, recordarlo con una palabra, decirlo por escrito, expresar tus valores y/o tus expectativas, usar el humor o hacer lo inesperado. “Te levantas casi a la hora de comer agotado por acostarte tan tarde y sin energía para estudiar”, “me siento decepcionada porque pensé que suspender tres asignaturas antes de hacer selectividad te haría reaccionar y asumir la responsabilidad”, “hacer selectividad y optar a una carrera te abre un mar de posibilidades”, léeme (escrito encima de un libro), etc.

La forma en la que manejamos las situaciones simples y cotidianas como las salidas con los amigos, la ropa que llevan, el orden en su habitación, los estudios… es lo que crea la base para manejar los grandes temas como el consumo de drogas o la sexualidad, fortaleciendo nuestra confianza y la relación o alejándonos de ellos perdiendo un enorme recurso al que acudir ante el conflicto o la confusión.

Queremos mostrarles la forma “correcta” pero seguramente es nuestra escucha y nuestra comprensión lo que pueda reconfortarlos más. Creando un ambiente en que los chicos puedan expresar sus sentimientos sin involucrarnos inmediatamente y reservarte lo que estás sintiendo de modo reactivo conseguiremos que escuchen lo que les queremos decir, ya que si ellos ya han sido oídos es más probable que tú también lo seas. A pesar de sus protestas y posibles humillaciones, los adolescentes quieren saber exactamente cuál es tu actitud, tus valores y tus convicciones. Inicialmente, no trates de razonar con ellos, ni discutir o decir algo de lo que más tarde tengas que disculparte, tan solo escucha.

¿Recuerdas tu adolescencia? ¿Cómo fue? ¿Cómo la manejaron tus padres? ¿Fomentaron tu autoestima? Un día fuiste adolescente y ahondar en esas experiencias puede ayudarte tanto a empatizar y acercarte a tu hijo desde tu propia experiencia como a saber que te hacía sentir y lo efectivos o no que eran los métodos que tus padres emplearon contigo.

Y no olvides la primera ley de la autoestima, allí donde tu pones la atención, eso se expande procurando hacerle ver y elogiar, con descripciones de lo que ha hecho, los aspectos más positivos.

Para, respira profundo y antes de hablar pregúntate ¿cómo puedo expresar lo que siento de forma honesta para que la otra persona me escuche y además, tenga en cuenta lo que tengo que decirle?

Frase: “La comunicación funciona para los que trabajan en ella.” John Powell

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