Tener talento es tener pasión por la acción y los cambios y sentirse cómodo en ellos. Tener un alto nivel de confianza en uno mismo, apostar por sí mismo. Tener ganas de crecer sin estancarse en ningún sitio por muy “seguro” que parezca. Disfrutar de los retos, de la sensación de superarse en cada proyecto. No aceptar dirección mediocre y sí liderazgo que le motive y le provoque. Tener talento es aunar capacidad, compromiso y acción. Hay muchos tipos de talento, no sólo uno. Hay talento para vender, talento para dirigir, talento para actuar o talento para idear. Todos los tipos de talento tienen algo en común: alcanzan resultados superiores al resto. El talento sobresale dentro de un sistema… si el sistema se lo permite. El sistema puede ser una familia, una escuela, una universidad, una empresa, una asociació o un equipo deportivo. El sistema ha de motivar el talento si lo quiere aprovechar, porque si no lo perderá. Y eso es una tragedia. Las personas con talento bien utilizado suelen ser personas con gran inteligencia...

El estrés es una sensación de tensión física y psicológica que experimentamos cuando existe un desajuste entre las exigencias que nos plantea nuestra vida y los recursos con los que contamos para hacer frente a dichas exigencias. Cuanto mayor sea la diferencia entre las exigencias y nuestros recursos, mayor será el estrés que padecemos. Un exceso de estrés es nocivo para nuestra salud. Genera trastornos y enfermedades como hipertensión, jaquecas, desajustes gastrointestinales o problemas cardiovasculares. Produce alteraciones en nuestro comportamiento, desde disminuir nuestro rendimiento hasta aumentar los riesgos de tomar decisiones equivocadas. Fomenta el abuso de sustancias como el alcohol como remedio peligroso para disminuir la tensión. En el trabajo corremos el riesgo de “quemarnos”, de agotarnos física y psíquicamente, con un gran sentimiento de insatisfacción personal y con una actitud fría y distante hacia compañeros y clientes. Todo esto hace que nos debamos tomar el estrés como algo muy serio. No es un problema de debilidad psicológica o algo que se va a pasar por sí solo con el tiempo. No se va a...

La autoestima profesional es la manera en como utilizas tu trabajo para sentirte bien contigo. El trabajo por sí solo es una actividad emocionalmente neutra. No hay trabajos en los que te sientas mejor y trabajos en los que te sientas peor. De hecho la misma actividad unas personas la disfrutan y otras la sufren. Incluso una actividad con la que te sentías bien hace unos años, puede que hoy te resulte aburrida o incluso desagradable. Lo que para unas personas es estresante, otras lo viven como estimulante. Son tus pensamientos y creencias respecto a tu trabajo los que harán que te sientas mejor o peor en él. Esto es importante porque muchas personas después de cambiar varias veces de trabajo buscando uno en el que sentirse realizadas o sencillamente bien, descubren que en el nuevo trabajo vuelven a encontrar problemas parecidos o mayores. Una buena autoestima profesional incluye las siguientes recomendaciones: Conócete y acepta tus límites. Cuanto mejor te conozcas, más identificado tengas tu talento, sepas de lo qué eres capaz y cuáles son tus límites. Más...

La dependencia emocional es un estado psicológico que se caracteriza por falta de autonomía y baja autoestima y que no sólo se manifiesta en las relaciones de pareja, de familia o de amistad. También aparece en las relaciones laborales, con más asiduidad de la deseada y con consecuencias negativas en forma de estrés, ansiedad, depresión o inseguridad; consecuencias que no se suelen asociar a dicha dependencia y sí a factores externos al trabajador como un mal jefe, un mal empleo, compañeros trepas y pelotas, una crisis económica,… Por supuesto que los factores externos como el estilo de liderazgo o la cultura de la organización afectan enormemente al trabajador y son por sí mismos generadores de estrés y malestar significativos cuando son nocivos. Estas opciones no niegan la dependencia emocional, la agravan cuando ocurren ambas. Séneca nos recordaba que quien teme es un esclavo. El entorno laboral del pasado fomentaba la dependencia emocional del empleado, que se sometía, idealizaba y magnificaba al empleador o a la empresa. Desde la necesidad de reconocimiento, el trabajador dependiente mostraba una...

Adolescencia es sinónimo de turbulencias, cambios y conflictos. Seguramente sea la etapa evolutiva más confusa, tormentosa y estresante porque en un tiempo relativamente corto se producen cambios biológicos, psicológicos y sociales fundamentales. El tránsito del niño al adulto se realiza en la globalidad de la persona, en todas las áreas de su vida, entre ellas y de las más importantes, en lo relacionado con el dinero y su utilización. En lo que se denomina la inteligencia financiera y su desarrollo en dicho periodo tan crítico para su éxito como adulto. La primera idea que ha de interiorizar un adolescente sobre el dinero es que es una herramienta que debe manejar de la mejor manera posible a lo largo de su vida. Es frecuente que se centren en la adquisición, manejo y aprendizaje de otras herramientas como smartphones y ordenadores ya que su grupo de iguales y la publicidad les invita a ello. El aprendizaje de la herramienta llamada dinero debería ser igualmente potenciado por padres y educadores. La primera lección en el desarrollo de la inteligencia...

¿Cuál es el trabajo ideal? ¿Aquel que consigue que seas feliz, que te realices en él y habitualmente te sientas con energía positiva para realizarlo? ¿Qué características posee? Te propongo 4 claves en las que has de fijarte para analizar si a lo que te dedicas profesionalmente se podría definir como el trabajo ideal. También para que si en un futuro decides cambiar de ocupación tengas una guía en la que apoyarte. En primer lugar, el trabajo ha de otorgarte una independencia económica suficiente. Es la manera habitual que tenemos las personas de ganarnos la vida, de obtener un sueldo, un rendimiento económico a nuestro esfuerzo, un beneficio ante un emprendimiento o la recuperación exitosa de inversiones. Si una ocupación no te otorga dicha capacidad de automantenimiento económico no es un buen trabajo por mucho que te guste, disfrutes o ayudes a otras personas. La independencia económica es un factor fundamental de la calidad de tu labor profesional. En el otro extremo, la desmedida ambición por lo económico puede convertir un buen trabajo en una adicción...

El trabajo es ese sitio en el que pasamos tantas horas. En el que hacemos amigos y enemigos. Un lugar donde socializamos y donde nos enemistamos. Donde encontramos a veces nuestra vocación y nuestra razón de ser. Otras veces se convierte en un lugar tortuoso al que acudimos únicamente por la recompensa monetaria que nos proporciona. Muchas veces ni siquiera todo el oro del mundo puede hacer que encontremos la felicidad o algo parecido en las largas horas que pasamos allí. Sea como fuere, el trabajo es fuente de placer o malestar y se convierte en un área importantísima de nuestras vidas, hasta el punto de que puede llegar a interferir con las demás. Incluso puede superponerse y hacernos olvidar que hay algo más después de la jornada laboral. Si sientes que el trabajo te impide relacionarte sanamente con otras personas, o que las horas que le dedicas no te compensa la falta de tiempo, o que incluso el dinero que ganas no sirve de contrapeso a tu esfuerzo, tal vez necesitas replantearte tu relación con...