Los videojuegos han venido para quedarse y para ser uno de los líderes de nuestro ocio. El mundo de los videojuegos empezó siendo un entretenimiento creado por unos pocos  y creado para unos pocos para convertirse en un entretenimiento que crean muchos y lo crean para muchos. No podemos negar este mundo, hay que conocerlo. Su capacidad pedagógica, de entretenimiento, influencia, culturización y socialización ya es tremenda. Los videojuegos, como todo lo complejo, tienen sus dos caras: sus riesgos y sus oportunidades. Entre los peligros más importantes está su poder adictivo. Puede causar adicción como todo lo que genera placer: el goce visual y musical de jugar, la adrenalina de competir, la chispa de relacionarse con otra gente, el escapismo de vivir dentro de muchas historias,… El adicto a los videojuegos se aísla socialmente, aparca estudios y trabajo y se obsesiona con el consumo masivo de nuevos juegos. Hay otros peligros como considerar que el contacto con otras personas a través de los videojuegos, por ejemplo a través de la comunicación on line es distinto al contacto...

Llega septiembre y los niños retornan a clase, ya sea porque inician su travesía académica, cambian de colegio o vuelven a la escuela del año anterior. Como los adultos que vuelven al trabajo tras las vacaciones hay un proceso de cambio que cuesta afrontar, mezclado de cierta pereza y nostalgia por el descanso. Nada que no se supere poco a poco tras unos días de actividad. Hay otro proceso en algunos niños relacionado con la vuelta al cole que es más problemático y que puede acarrear consecuencias importantes si no se trata a tiempo: es el miedo al colegio. No se trata de un rechazo a ir al colegio, una decisión más o menos consciente del niño de negarse a acudir a la escuela. Es un miedo irracional, exagerado. Una sensación de ansiedad que le supera y que le vence si los adultos no le ayudamos. El miedo le provoca síntomas físicos como sudoración, tensión muscular, dolor de barriga o alteración de sueño o apetito. Síntomas que el pediatra descarta que estén relacionados con una base...

El miedo es una emoción natural, y como tal, no es mala en sí misma y es inevitable. El miedo lo “sufren” todos los animales y se vive como una sensación desagradable ante lo que se percibe como un peligro. El valor del miedo es asegurar nuestra supervivencia, forma parte de nuestro instinto de conservación y nos permite estar alerta y en guardia cuando debemos estarlo. El miedo es nuestro seguro de vida. En los niños es un trámite natural en su proceso madurativo y todos ellos, en algún momento de su infancia, tienen miedo. Por ejemplo, la imaginación desbordante de la infancia, su pensamiento crítico no desarrollado aún y los estímulos que perciben a su alrededor conforman una unión amenazante para el cerebro emocional de los niños. Los comics, las películas, las noticias e incluso las conversaciones entre sus padres contienen material muchas veces no adecuado para ellos, por lo que es conveniente estudiar su contenido y filtrar lo que no sea beneficioso para los niños. Otro miedo posible en los niños es el miedo a...

Adolescencia es sinónimo de turbulencias, cambios y conflictos. Seguramente sea la etapa evolutiva más confusa, tormentosa y estresante porque en un tiempo relativamente corto se producen cambios biológicos, psicológicos y sociales fundamentales. El tránsito del niño al adulto se realiza en la globalidad de la persona, en todas las áreas de su vida, entre ellas y de las más importantes, en lo relacionado con el dinero y su utilización. En lo que se denomina la inteligencia financiera y su desarrollo en dicho periodo tan crítico para su éxito como adulto. La primera idea que ha de interiorizar un adolescente sobre el dinero es que es una herramienta que debe manejar de la mejor manera posible a lo largo de su vida. Es frecuente que se centren en la adquisición, manejo y aprendizaje de otras herramientas como smartphones y ordenadores ya que su grupo de iguales y la publicidad les invita a ello. El aprendizaje de la herramienta llamada dinero debería ser igualmente potenciado por padres y educadores. La primera lección en el desarrollo de la inteligencia...

El mundo actual ha cambiado mucho en pocos años a nivel tecnológico. Los padres de hoy hablaban por teléfono en pocas ocasiones cuando eran jóvenes, a través un terminal fijo situado en una zona concreta de la casa y sólo lo utilizaban para “cosas importantes”. Ahora es habitual que en una casa haya más teléfonos que personas. Lo mismo ocurre con los ordenadores. De los antiguos modelos cuyos programas se cargaban a través de cassettes y disquetes a la moderna tecnología donde el contenido se descarga de no se sabe dónde a través de algo tan inmaterial como es internet. Por esta razón, el primer ejercicio de un padre ante el uso que sus hijos van a hacer de las “maquinitas” es un ejercicio de empatía, de ponerse en su lugar: ¿en qué mundo van a vivir los jóvenes? En una sociedad digitalizada, básicamente para lo bueno y a veces para lo malo. Los jóvenes son nativos digitales, los padres son inmigrantes digitales. Tecnológicamente, ocupan el mismo espacio pero nacieron en culturas diferentes. En este...

Peter Pan es un niño que puede volar. Vive en el país de “Nunca Jamás”, una isla cargada de posibilidades donde tener increíbles aventuras, porque allí hay piratas, hadas, indios y sirenas. Lidera una legión de “niños perdidos” como él, sin adultos que se ocupen de ellos, con quienes comparte fantásticas experiencias, no exentas de riesgos y peligros y carentes muchas veces de sentido común. Peter Pan y sus compañeros de juego, no crecen y siempre serán niños. James Matthew Barrie escribió esta deliciosa novela y se estrenó como una obra de teatro por primera vez en Londres el 27 de diciembre de 1904. Bastantes años después, en 1983, el sociólogo Dan Kiley escribió otra obra que volvía a tener como referente a Peter Pan. Pero en esta ocasión se trataba de un ensayo sobre los muchachos que aun teniendo una edad adulta se niegan a convertirse en hombres y asumir las responsabilidades de esa etapa. Su obra: “El síndrome de Peter Pan. Los hombres que nunca crecieron”, supuso un punto de reflexión sobre lo que...

Es fácil para los padres confundir en sus hijos adolescentes problemáticos las causas con las consecuencias. Considerar que su hijo adolescente es agresivo, mentiroso, vago o insatisfecho y que esa es la causa de los problemas dentro de la familia. Los padres luchan contra esas causas, se desesperan y se alejan de sus hijos adolescentes porque realmente no son causas en sí mismas, son consecuencias de la baja autoestima endémica de la adolescencia. Un adolescente con baja autoestima es un sufridor de sí mismo, por mucho que parezca que son los padres quienes peor lo pasan. Los adolescentes son expertos en ganar batallas y perder guerras. Parece que se salen con la suya, que los padres ceden constantemente sin conseguir nada a cambio, cuando en realidad muchas veces los hijos no saben lo que quieren o no se atreven a luchar por ello. Un adolescente con baja autoestima es conformista, mucho ruido y pocas nueces, cambia todo para no cambiar nada. Un adolescente con baja autoestima es experto en deambular por su espacio de comodidad, montando...

Adolescencia es sinónimo de turbulencias, cambios y conflictos. Seguramente sea la etapa evolutiva más confusa, tormentosa y estresante. Durante la adolescencia se viven a la vez y en un periodo de tiempo relativamente corto, cambios biológicos, psicológicos, académicos, sexuales y sociales. Pocas veces a lo largo de la vida se darán tantos factores de cambio a la vez. Hablar de adolescencia es también hablar de desordenes hormonales que alteran y descontrolan las emociones, de nuevos deseos y comportamientos sexuales o de reacciones y conductas bruscas, iracundas y desmedidas cuando las cosas no son como el adolescente quiere. Algunos tienen urgencia por dejar cuanto antes la infancia atrás, otros se agarraran a ella casi de una forma nostálgica, y al margen de los cambios que se van produciendo en la propia anatomía, el adolescente buscará una nueva identidad en el grupo de pertenencia, se vestirá con ropa diferente, se planteará los piercing o hacerse algún tatuaje. Es la manera de ser distinto a los de casa para ser igual que los de “mi tribu”, por eso y para...