ADOLESCENTES CON BAJA AUTOESTIMA

Es fácil para los padres confundir en sus hijos adolescentes problemáticos las causas con las consecuencias. Considerar que su hijo adolescente es agresivo, mentiroso, vago o insatisfecho y que esa es la causa de los problemas dentro de la familia. Los padres luchan contra esas causas, se desesperan y se alejan de sus hijos adolescentes porque realmente no son causas en sí mismas, son consecuencias de la baja autoestima endémica de la adolescencia.

Un adolescente con baja autoestima es un sufridor de sí mismo, por mucho que parezca que son los padres quienes peor lo pasan. Los adolescentes son expertos en ganar batallas y perder guerras. Parece que se salen con la suya, que los padres ceden constantemente sin conseguir nada a cambio, cuando en realidad muchas veces los hijos no saben lo que quieren o no se atreven a luchar por ello. Un adolescente con baja autoestima es conformista, mucho ruido y pocas nueces, cambia todo para no cambiar nada. Un adolescente con baja autoestima es experto en deambular por su espacio de comodidad, montando más o menos jaleo según sea su carácter, pero sin arriesgarse a salir al espacio de reto, porque se siente inseguro para hacerlo.

Un adolescente con baja autoestima tiende a malgastar el tiempo, no se preocupa de él y lo desaprovecha. Los padres lo confunden con ser vago cuando en realidad es un derrochador de minutos, como podría serlo de dinero. El adolescente con baja autoestima se siente inseguro y pospone lo que le da miedo para mañana, porque prefiere demorar el error antes de vivir el éxito. No se siente con la suficiente fortaleza para manejar el fracaso y se da un tiempo indeterminado para asegurar no vivirlo. También puede ser que el adolescente con baja autoestima derroche el tiempo porque sea otro recurso que ha tenido demasiado fácil, por haber sido sobreprotegido, por haber sido sus padres quien se dedicasen a tareas que le correspondían a él y por no haber sabido frustrarle al ser demasiado sensibles a su sufrimiento.

Un adolescente con baja autoestima a veces no estudia porque no está seguro que su esfuerzo traiga una recompensa, y tampoco sus padres honestamente se lo pueden asegurar. ¿Hoy en día, tal y como están las cosas, estudiar es un seguro de tener un trabajo bien remunerado, con buenas condiciones y con opciones para autorrealizarse en él? La resistencia al estudio puede ser una forma de rebeldía al mundo de los adultos tal y como lo están heredando. A veces ser rebelde es una señal de la salud mental de los jóvenes. Un adolescente con baja autoestima no estudia porque está cerrado al aprendizaje, pero la resistencia a aprender suele ser pasajera. Puede tener más miedo a fracasar que ganas de aprender. Muchas veces la insatisfacción de los padres con sus propios estudios y sus trabajos actuales “obliga” a sus hijos adolescentes a asumir sus mismas insatisfacciones revestidas de obligaciones. El mensaje de los padres insatisfechos es que el mundo es así y han de tragar con él tal y como ellos están haciendo.

Un adolescente con baja autoestima tiene problemas con el concepto de perfección. Necesitado de afecto y prestigio como nunca antes en su niñez, es experto en construir fachadas de perfección que tapan su verdadero mundo interior. No aceptan la imperfección de sus padres porque le recuerdan la suya propia, las que les atemoriza y avergüenza. Tampoco aceptan a alguien más “perfecto” que ellos, porque se sienten amenazados y anulados. Desde la búsqueda de una falsa perfección que camufle sus inseguridades y debilidades normales toman decisiones equivocadas que los padres confunden con su carácter o con problemas en sí mismos. Por ejemplo, mienten para no reconocer sus equivocaciones. O toman drogas para vivir la vida más que nadie. O realizan conductas temerarias para sentir la simpatía de su grupo, que en ese momento les importa más que los valores inculcados por su familia.

Un hijo con baja autoestima da a los padres que quieran ponerse a ello la oportunidad de mejorar la familia, enmendando cuantas carencias educativas pongan de manifiesto los conflictos con él. Cada problema es una oportunidad de mejorar. Todos, padres e hijos. Es una tarea que requiere un rumbo claro, una ruta flexible y toneladas de paciencia y amor. También requiere de herramientas prácticas para abordar el día a día, menos teoría y más habilidades y capacidades reales. Buscadlas, será una de las mejores inversiones de vuestra vida y para vuestra familia.

Frase: “La juventud anuncia al hombre como la mañana al día”. John Milton

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6 Comments
  • Anónimo
    Posted at 07:46h, 06 septiembre

    Pero cómo podemos ayudar desde casa cuando tenemos un adolescente con baja autoestima .
    Muy buen artículo…pero faltaron respuestas.

    • Miguel Ángel Paredes
      Posted at 13:08h, 06 septiembre

      Gracias por tu interés. Lo mejor que podemos hacer por las personas que queremos es ser felices y compartir nuestra felicidad. No sirven los sermones, ni meter el problema debajo de la alfombra, pensado que todo se resolverá solo. Sé feliz a su lsdo, y pon límites con firmeza y cariño..

  • Belen Rivera
    Posted at 21:42h, 06 agosto

    El concepto y la explicación están claros. Pero , ¿en qué forma se puede ayudar a un adolescente con problema??

    • Miguel Ángel Paredes
      Posted at 12:57h, 06 septiembre

      Gracias por tu comentario.
      La mejor manera que tenemos de ayudar a nuestros hijos, sobre todo durante la adolescencia, es sirviendoles de ejemplo, con una buena autoestima personal.

  • Anna Martinez
    Posted at 22:19h, 03 abril

    Perfecta explicación

  • Anónimo
    Posted at 22:45h, 13 febrero

    si estoy de acuerdo