La autoestima se puede entrenar y por lo tanto mejorar y desarrollar. Trabajar la autoestima es como ir al gimnasio o hacer dieta, requiere constancia y disciplina para conseguir resultados estables en el tiempo y que terminen formando parte de tu personalidad. Pero sin duda el esfuerzo vale la pena, porque el resultado es una vida feliz. La autoestima es la relación que tú mantienes contigo y por lo tanto la única de la que no puedes escapar. Si esa relación es mala la soledad o no estar ocupado en algo se convierte en una condena. Es como estar todo el día en la compañía de alguien que no soportas, si has vivido esa experiencia alguna vez, sabes muy bien lo desagradable que resulta. Pero si la relación en buena, también es como estar todo el día con alguien que te encanta, seguro que eso lo has vivido y conoces lo gratificante que es. Para que tu autoestima mejore puedes hacer cosas fáciles que te ayudarán a sentirte mejor contigo: Observa tus pensamientos y tu diálogo interno....

Dicen que del amor al odio hay un paso. Pues, por ende, hay el mismo camino de vuelta. Tiendes a odiar, a sentirte furioso, a enrabiarte, … ¿qué te lleva a sentir esas emociones? Hay quién diría que la gente que es insoportable, los ciclistas del arcén impidiéndote avanzar con rapidez, la de recepción que es realmente una mujer profundamente estúpida, … Y cuando piensas así ante esas situaciones ¿Qué haces? ¿Pitas poseído? ¿Haces un adelantamiento imprudente? ¿Le pones tu mejor cara de desaprobación? Si descalificas, maldices, criticas, … si piensas con agresividad, generarás rabia, furia, odio, en definitiva, malestar dentro de ti. ¿Sabes que 1 pensamiento negativo, tan solo uno, tarda horas en desaparecer de tu sangre?. Las emociones son sustancias químicas y la rabia es un veneno para ti, para tu organismo. No te hagas mala sangre, literalmente. ¿Que te hace pensar y sentirte así? comportarte de manera agresiva. Golpear, sacudir, poner malas caras, emplear un tono de voz ofensivo, etc. con las consecuencias que eso tiene en tu vida social, laboral, familiar, de pareja, … ¿Qué hago...

¿Has oído hablar alguna vez del efecto placebo? El efecto placebo es un conjunto de efectos sobre la salud que se producen por la administración de un placebo, que es una sustancia que carece de acción curativa pero que consigue un efecto terapéutico en la persona que se lo toma convencido de que es realmente eficaz. No es magia. Nuestro cuerpo tiene una inteligencia innata que nos permite proporcionarnos toda una serie de componentes químicos con propiedades medicinales naturales (analgésicos, antidepresivos, etc.) y esa farmacia se activa con la mente, con el pensamiento. Experimentos como los realizados en la década de 1950 en los que se realizaba, a uno de los dos grupos de enfermos con problemas cardíacos, una operación real de ligadura de las arterias mamarias que consistía en exponer las arterias dañadas y ligarlas, mientras que a los otros, pacientes del grupo placebo, no se les realizaba ningún procedimiento quirúrgico aunque sí una cirugía falsa (un corte en el pecho y nada más), demostró que el 83 % de los que habían sido sometidos a esa...

El cambio es algo natural y continuo. Permanentemente estamos cambiando. A la hora de hacer esos cambios podemos afrontarlos desde diferentes perspectivas. Podemos cambiar de look, cambiar de coche, de ciudad, dejar la pareja, cambiar de trabajo o de profesión, podemos acoger un perro, tener un hijo, casarnos, pintar el salón, dejar de fumar, hacer dieta. Hay quién trata de cambiar lo que hace en su vida sin modificar en absoluto lo que piensa sobre esa conducta. Personas que dejan de fumar y siguen pensándolo desde la pérdida años después, que piensan que les gustaría seguir fumando, etc. O quién trata de cambiar el entorno para lograr el cambio que necesitan hacer en ellos mismos. Esperaré a que pasen las fiestas de Navidad para dejar de fumar o ya lo haré cuando no tenga tanto trabajo… E incluso esperan a que otras personas sean las que cambien para ellas hacerlo. Nada de esto va a funcionar. Para que el cambio sea real, profundo, sincero debe ser coherente. Debe alinear lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Si...

Si por tendencia eres capaz de saber lo que la otra persona está pensando, si te das cuenta del porqué de los comportamientos de la gente que te rodea, si con audacia descubres los entresijos de las mentes ajenas, este blog será de tu interés. Acaban de entrar, en el mismo café en el que relajadamente tomas un té, un padre con sus tres revoltosos hijos armando un buen revuelo y rompiendo la tan preciada calma que habías logrado reunir. Cada minuto que pasa, los niños se comportan peor y peor ante la mirada perdida del padre y una manifiesta indiferencia. Se levantan de su mesa, revolotean por el café dando golpes en el mobiliario, gritando y armando escándalo,… mientras el padre de los menores allí sigue, impasible. Indignado por la escena piensas en la irresponsabilidad del hombre, en la falta de disciplina de los niños, criticas y juzgas la escena duramente de manera justa ya que solo hay que verla para darte cuenta de lo que allí está ocurriendo, un padre que pasa de sus...

Pensar está sobrevalorado, es una habilidad más que te ha dado la evolución para sobrevivir en entornos cada vez más complejos. Pero no es más importante por ejemplo que comer. Pensar, estar preocupado por algo, no te va a alimentar. Darle vueltas a algo sin parar, en modo centrifugadora, no aporta nutrientes a tu organismo. Al pensar constantemente sobre problemas, preocupaciones, posibles fracasos y catástrofes futuras le estás dando más importancia a esta habilidad que a otras muchas igual de importantes que ella. Por ejemplo siente, no seas una máquina de pensar. Date tiempo para buscar sensaciones, comiendo, paseando, charlando o riendo. Pensar es hablar con uno mismo. Pensar demasiado es soltar un monólogo interminable, un sermón hacia ti mismo que parece estás obligado a escuchar. Pero, ojo, puedes levantarte de la silla e irte. Abandona la charla, el sermón y vete. Fuera hace sol, o llueve, da igual, estás mejor. Pero no hay monólogo. Para algunas personas, negarse a escuchar ese sermón interno, esa charla interminable, es un acto de inconsciencia, como si dejar de...

Las emociones no son más que sustancias químicas que empapan las células de nuestro cerebro acostumbrándose a recibir esa dosis y pidiendo cada vez un poquito más. Todas las adicciones son emocionales. El enganche se produce a la emoción que esa persona, esa actividad o esa sustancia nos produce. Por ejemplo, podemos usar a personas cercanas, a nuestros hijos adolescentes, para sentir decepción, culpa o rabia de manera continuada produciendo una habituación cerebral a esas emociones convirtiéndonos en adictos a ellas. Sí, estoy diciendo justo lo que parece. No somos víctimas de las malas formas de mi hijo adolescente, de las faltas de respeto continuadas o humillaciones, no reaccionamos de manera irremediable ante tanta dejadez, etc. Somos víctimas de nosotros mismos y en nosotros está la solución. El uso de sustancias tóxicas (alcohol, fármacos, cannabis, tabaco,…) o actividades (comprar, limpiar, hacer deporte, jugar al póker,…) como medio para sentir una emoción a la que somos adictos es bastante más conocido que el uso de personas, pero es tan usado o más que cualquiera de las otras dos...

No se puede cambiar haciendo lo de siempre. Parece obvio, ¿verdad? Cuando hacemos lo de siempre, ocurre lo de siempre. El cambio exige planteamientos y acciones diferentes. Si los problemas se repiten hablan de un cambio superficial lo que significa que hemos cambiado para no cambiar. Hay que tener muy presente que todo cambio ofrece resistencias ya que el cerebro es de hábitos fijos. Algunas que pueden dificultar lo son la pereza, el miedo, el autoboicot, el olvido, la ansiedad, el aplazamiento, la desconfianza, la impaciencia,… y ante ellas la mejor arma que tenemos es la insistencia. Los cambios hacia la autoestima, la felicidad y el crecimiento personal, los cambios profundos, comprometidos y coherentes se realizan desde dentro hacia fuera comenzando por cambiar la forma de pensar. El conocimiento no es lo mismo que el entendimiento y un buen ejemplo de ello podemos apreciarlo en el experimento de un ingeniero estadounidense llamado Destin Sandlin quién trató de aprender a llevar una bicicleta alterada. La alteración consistía en que cuando girabas el manillar hacia la izquierda la rueda giraba...

¿Qué es el estrés? Hoy en día es una palabra que se usa de manera muy frecuente en periódicos, revistas, en conversaciones, etc. Pero, ¿sabemos qué significa? No existen situaciones estresantes puesto que no todos las vivimos de igual modo. Hay personas que disfrutan en situaciones límite, de los deportes de aventuras y riesgo, cirujanos que son capaces de aguantar una enorme presión sin estresarse, etc. El estrés es la respuesta de nuestro cuerpo a una percepción subjetiva ante una situación dada. Depende de nuestro pensamiento y por tanto, podemos modificarlo. El estrés es una elección. Vivimos en una sociedad exigente, cambiante y compleja que requiere de los individuos una gran capacidad de adaptación y flexibilidad para enfrentar y resolver de manera eficaz cada uno de los problemas laborales, sociales y emocionales que nos depara el día a día. Si no somos capaces de manejar el miedo y la incertidumbre asociada a los cambios acelerados y aprender a vivirlos como nuevas oportunidades con las que crecer y aprender, no disponemos de las herramientas y habilidades precisas para convertir...

Tu salud está muy relacionada con lo qué piensas y lo qué sientes. Y lo qué piensas y sientes te lleva a tomar unas decisiones u otras y con ellas a actuar de determinada manera, con lo que te creas una experiencia que refuerza lo que piensas y sientes. Y cuando esa experiencia se repite de forma sostenida en el tiempo se modifican tus hábitos y tus hábitos terminan modificando tu biología. Puedes hacer esta meditación tras una sencilla relajación, después de haber tranquilizado tu respiración, tu mente y tu cuerpo. Si la tienes grabada puedes escucharla con los ojos cerrados tratando de concentrarte en sentirla y repitiéndola varias veces al día. Sé consciente de como tú eres quien construye tu realidad. Tú eres el arquitecto de tu destino. Y construyes tu experiencia diaria con tus pensamientos, emociones y conductas. Por eso a partir de este momento, elijes con cuidado cada palabra que piensas y dices, te tratas de una forma amable y cariñosa, te responsabilizas de todo lo que sientes y actúas en consecuencia de una...