EL SENTIDO DE LAS COSAS

Las cosas no son buenas o malas. Nosotros las interpretamos así. Y al hacerlo, les atribuimos un significado y confundimos ese significado con la realidad. Somos nosotros, en función de nuestras creencias, emociones, conductas, expectativas y experiencias pasadas los que construimos esa realidad imaginaria en la que vivimos cautivos de nuestra propia creación.

Tus pensamientos, mediante tu diálogo interno, son el material con el que fabricas tus circunstancias, vives tu presente y preparas tu futuro.

Si piensas que tu trabajo es insoportable, que no te valoran como mereces y que ya no lo soportas más, con toda seguridad sentirás emociones como la rabia, la frustración, la decepción o la tristeza. Esas emociones te llevarán a trabajar sin ganas, a ir sin motivación, tu atención seleccionará experiencias que confirmen eso que sientes y estarás muy sensible a las críticas y las quejas, cualquier comentario lo entenderás como una prueba de aquello que piensas y sientes. Y si mañana alguien te reconoce por el último informe que has entregado, pensarás que no se lo ha leído, que se está burlando de ti o que tiene una intención oscura detrás las palabras amables.

Otras personas vivirán ese mismo trabajo como una oportunidad. Se sentirán agradecidos por tenerlo. Valoraran su nomina de cada mes. Y por lo tanto se sentirán bien allí, aprovecharán las oportunidad que les surjan, irán motivados y obtendrán buenos resultados.

Si piensas en la suerte que has tenido por tener la pareja que tienes, en la secuencia de casualidades  y sincronías que hicieron que el Universo se confabulara para que hoy estéis juntos. Si recuerdas todos los momentos maravillosos que habéis compartido y en todas las dificultades que habéis superado y que han hecho más sólida y más fuerte la relación. Si piensas en cómo te ayuda, te quiere y lo especial que es para ti. Con seguridad sentirás gratitud, confianza y felicidad. Y esas emociones harán que te comuniques con afecto, te fijes en todos los detalles que tiene contigo, seas tolerante y aceptes aquellas diferencias que no van con tu forma de ser. Tus emociones harán que busques hechos y crees experiencias con las que confirmar y reforzar lo que sientes y te emocionarás con los buenos días de cada mañana aunque te los diga entre sueños, entenderás que los desencuentros son una manera de aprender flexibilidad y empatía, y al final comprobarás como te sigue atrayendo físicamente y como a pesar del tiempo disfrutas del sexo, los paseos y el día a día en su compañía.

En la misma situación podrías pensar que discutís con demasiada frecuencia, que el tiempo ha ido desgastando el amor, que ya no te sientes como al principio y que las cosas han cambiado demasiado. Esos pensamientos harían que sintieras apatía, decepción, tristeza o resentimiento. Hablar dejaría de interesarte porque te parecería que la conversación es pobre, tenéis intereses diferentes o que siempre termináis enfadados. El sexo se convertiría en algo sin aburrido, infrecuente o incluso una forma de castigo. Y ya habrás pensado seriamente terminar la relación, pero seguramente no te sientes con el valor necesario.

Ser consciente de lo que piensas es tu responsabilidad. Porque con tus pensamientos estas dando un sentido y un valor a tu presente. Con ellos estás haciendo que su experiencia sea un infierno o una oportunidad para aprender y crecer. Dependiendo de lo que pienses tendrás emociones con las que sufras y llegues incluso a enfermar, o emociones con las que te llenes de alegría, energía y salud. No te escondas de tus pensamientos. No te mientas, ni te engañes. Tú eres el arquitecto de tu destino, el constructor de tu realidad.

Frase: “Imposible significa que no has encontrado la solución” · Henry Ford

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