No hay atajos para llegar a metas importantes. Sólo los ingenuos, los egocéntricos y los inmaduros pretenden que lo valioso se otorgue como lo leve. El camino para llegar a los objetivos importantes de tu vida es un camino duro y extenso, que requiere de ti una determinación que continuamente se pone a prueba. Tu voluntad es el despliegue de tu potencia emocional, intelectual y conductual para conseguir lo que te propones. Tus emociones, tus pensamientos y tus acciones se conjuran para lograr lo que deseas y si sólo uno de ellos se desalinea del objetivo, éste se pone en riesgo. Hay peligros en el camino que ponen a prueba tu voluntad, dificultades que testan tu compromiso con lo que dices desear y que marcan la diferencia entre anhelar algo que te gustaría conseguir o querer realmente obtenerlo. No es lo mismo que te apetezca a que lo quieras. No es lo mismo que debas hacerlo a que quieras hacerlo. El verbo de la voluntad es el verbo querer. No uses dicho verbo en vano,...

Nuestra inteligencia no es solo una capacidad deliberada y consciente. No es simplemente aplicar una lógica a aquello que queremos resolver. Hay también un tipo de inteligencia que funciona más allá de lo que somos conscientes. Son nuestras intuiciones, aquellas reacciones e “instintos” mentales que nos descubren razones nuevas y valiosas. La inteligencia del inconsciente es aquella que nos ayuda a decidir aún cuando no somos plenamente conscientes de lo que está pasando o sobre qué tenemos que decidir, porque no siempre tenemos el conocimiento y los datos necesarios para tomar una decisión plenamente reflexiva. Decía Einstein que la única cosa realmente valiosa es la intuición. Es una manera de entender nuestra inteligencia que choca con el paradigma de que lo inconsciente, lo emocional, lo instintivo es lo más bajo y oscuro de nuestra vida mental. Como si lo brillante y superior fuese solo el pensamiento racional y reflexivo. La verdad es que ambas inteligencias son necesarias e incluso en muchos momentos se complementan con éxito en la vida real, aquella que es compleja e incierta. Pensar...

Hay niños problemáticos que lo son por inadaptados y desajustados, que se nos muestran conflictivos porque aún no saben ser mejores de lo que son en ese momento. Lo hacen lo mejor que saben pero eso no es suficiente aún. Y demasiadas veces su incapacidad choca con la impaciencia y rigidez de sus educadores. Son niños a contracorriente, que al adulto le parecen retadores y destructores. Son niños que invitan al castigo o peor, a la rendición ante su futuro. Son habituales de la mano dura, cuando nadie ha triunfado gracias a la mano dura sino más bien a pesar de ella. Cuántos niños eligen malos caminos porque no se sienten merecedores de los buenos. A estos niños problemáticos se les educa con las dos manos, una mano firme y otra mano cariñosa. Cuándo usar cada mano es más un arte que una ciencia, y el educador que domina dicho arte vale su peso en oro. Es ese educador que los niños más adelante recordarán como aquel que marcó la diferencia en su vida. Aquel que...

Tenemos 5 emociones básicas, emociones naturales, francas y puras. Emociones básicas que son compañeras desde tiempos inmemoriales y aliadas en nuestra aventura de vivir. La alegría, el asco, la tristeza, el miedo y el enfado no son buenas ni malas, catalogarlas así es reducirlas y subestimarlas. Son parte sustancial de quiénes somos como especie, de nuestras decisiones y del valor que damos a nuestras vidas. El miedo quizás sea la emoción básica más presente en este momento de nuestras vidas y más aborrecida en cuanto que nos genera tensión, ansiedad, angustia e incertidumbre. El miedo es la señal biológica que nos damos a nosotros mismos para avisarnos de que estamos corriendo un riesgo. Es un piloto que se enciende para indicarnos que lo que va a ocurrir entraña una posibilidad de estar en peligro. La valoración de dicho riesgo o peligro, así como de la oportunidad que emana de dicho riesgo, ya no es tanto responsabilidad del miedo como de nuestra parte analítica que ha de evaluar si ese miedo es correcto, exagerado o subestimado. Cuando el...

A veces la verdad nos amenaza de tal manera que preferimos negarla antes que aceptarla. Sentimos que aceptar la verdad generaría tal crisis en nuestras vidas que acabamos eligiendo la ceguera antes que la clarividencia. Con la negación la amenaza desaparece temporalmente, la verdad es esquivada de forma momentánea y ganamos un tiempo de pseudotranquilidad hasta que la verdad vuelve a llamar a nuestra puerta. Si la verdad que negamos en el fondo no es tan importante para nuestra vida, la negación no deja de ser una mentirijilla o una mentira piadosa. Pero si negamos una verdad fundamental para nuestro bienestar el riesgo es muy alto. No subestimemos la capacidad de negación que tenemos los seres humanos. Hemos llegado a negar que la tierra gira alrededor del sol. Negaciones más cercanas a nuestro día a día es negar un deseo, negar una enfermedad, negar una adicción o negar un conflicto. Decía Isaac Asimov que negar un hecho era fácil, pero que el hecho seguía siendo un hecho. La negación es una señal de inmadurez psicológica, un termómetro...

Tu autoestima es un escudo contra los chantajes emocionales. Cuanto más claro tengas esto, cuanto más desarrollada esté tu autoestima, menos oportunidades darás a los chantajistas para amenazarte. Menos capacidad tendrán de utilizar tu miedo, tu sentido del deber o tu sentimiento de culpa para conseguir de ti lo que realmente no quieres darles. Y tienes todo el derecho a no hacerlo. Si es un principio básico respetar a los demás, también lo es respetarte a ti mismo. Aquellos derechos que otorgas a los demás fácilmente, otórgatelos también a ti mismo. Porque muchas veces los chantajistas emocionales atacan tu autoestima, te hacen dudar para que consideres que sus deseos y necesidades son más importantes que los tuyos. Se aprovechan de tu necesidad de aprobación, de que evites sus enfados, de tu miedo al conflicto o de que te hayas cargado con la obligación de que ellos siempre estén bien para chantajearte. Ante el miedo o la culpa ha de prevalecer el amor hacia ti mismo y tu deseo de desarrollarte y convertirte en todo aquello que puedes...

El cortoplacismo, la búsqueda puntual y sistemática del placer, la tiranía de los impulsos, seguir el camino fácil. La vida sin un sentido a largo plazo es un tobogán hacia las satisfacciones egoístas. Nada en el futuro importa tanto para renunciar al placer inmediato, todo vale para sentirse uno bien ya. Hacer lo conveniente en lugar de lo responsable posterga las consecuencias negativas de nuestro egoísmo a nuestro yo del futuro. ¿Y si se puede lograr algo muy bueno más adelante, renunciando a premios menos valiosos pero más seguros ahora? Somos capaces de inhibir nuestras respuestas impulsivas, somos capaces de planificar acciones que seguidas paso a paso dan lugar a resultados extraordinarios, somos capaces de ceder algo importante de nosotros mismos para negociar con otras personas y llegar a acuerdos enriquecedores y duraderos. Pero, ¿por qué razón hemos de hacer este esfuerzo si parece que uno puede estar bien ya haciendo lo que le venga en gana? En primer lugar porque el placer como fuente principal de nuestro bienestar nos debilita. Nos hace cobardes, inmaduros y adictos...

Todas y cada una de las experiencias dolorosas que vivimos a lo largo de nuestra vida tienen un sentido final, por ello, resulta indispensable saber gestionar el dolor para poder marcar la diferencia ante las consecuencias que este nos pueda generar. Estas experiencias están íntimamente ligadas a la oportunidad de aprendizaje, tras cada “mala experiencia” hay un potencial infinito de introspección y escucha que debemos escuchar y validar. El dolor es lo más parecido a sentirnos desnudos, vulnerables, frágiles. La experiencia del dolor se convierte en algo personal, único e intransferible, sin embargo debemos estar preparados, ya que la experiencia del sufrimiento es intrínseca al ser humano. Existe una cantidad ilimitada de situaciones que nos pueden generar dolor o sufrimiento. Algunos ejemplos de ello pueden ser: Perdida del trabajo, la aparición de una enfermedad, la pérdida de capacidades cognitivas o motrices, conflictos con seres queridos, rupturas emocionales o la muerte de seres queridos. Al igual que ocurre con el dolor físico, el dolor emocional es, en cierta medida funcional y adaptativo, siempre y cuando no nos dejemos arrastrar por...

Aprender a renunciar como parte de nuestro camino en la vida. Dejar ir aquello que ya tuvo su momento, que antes tenía sentido pero ya no lo tiene. Aquello que una vez fue magnífico, intenso, enriquecedor y novedoso pero que ya no lo es. Aprender a dejar ir cuando nuestro ego se niega a aceptar lo que está ocurriendo, a aceptar que lo dejamos ir porque ya no nos hace falta. Renunciar a nuestro ego que se apega a lo que ya no es bueno para nosotros, por miedo, rencor u orgullo. Y la mejor manera de dejar ir y superar nuestro orgullo es agradecer a aquello que soltamos por todo lo que nos dio. Gracias. Adiós. Decidir es renunciar, vaciar para otorgar espacio a lo que ha de venir. Escoger es abandonar, elegir una opción es renunciar a otras. Abandonar no es lo mismo que abandonarse, lo primero puede ser necesario para volver a sentirnos bien o para seguir creciendo. Abandonarse es rendirse, es una de las mayores señales de baja autoestima. Abandonar sobre todo...

En medio del escenario actual, estar tranquilos es un hito en nuestra vida cronológica. Por desgracia, la sociedad, a través de las nuevas tecnologías, apps, programas de televisión etcétera nos insta a buscar la autorrealización fuera de nosotros mismos. Una de las ideas más sonadas de estos últimos tiempos es creer que, el encontrar la pareja perfecta es el único medio para alcanzar nuestra tranquilidad y prosperidad personal. Es curioso, como la inmensa mayoría de personas, sigue teniendo como principal objetivo el encontrar una pareja como solución a los problemas. Tal es el afán de búsqueda, que en ocasiones parece que la vida dependiera de ello. Son muchas las personas que pasan gran parte de su vida saltando de persona a persona sin encontrar en ellas lo que realmente busca, simple y llanamente, estar en contacto con uno o una misma. El hecho de no haber sabido cómo realizar esta peregrinación personal hacia nuestro interior, hace que a veces elijamos a compañeros o compañeras pensando que el amor que lleguemos a sentir por ellas y ellas por...