Últimamente pienso mucho uno de los primeros blogs que escribí sobre una trampa para monos que hacen en algún país creo recordar africano, en el que con una sencilla vasija y un cacahuete son capaces de atraparlos. Así es la mente humana. Se aferra, se engancha, se obsesiona, se queda apegada a una creencia, a una idea, a una limitación y es esclava de ello. La liberación es tan fácil como abrir la mano y dejar ir el cacahuete, pero… ¿quién puede hacer eso tan fácilmente? En el ser capaces de soltar está una de las claves para crecer, para encontrarte, para ser QRE (Quién Realmente Eres), para avanzar, … si no soltamos nos quedamos estancados, limitados, perdidos y tratando de hacer mil y una cosa para salir de ahí cuando a veces la clave está en dejar de hacer, y simplemente ser. Es una decisión consciente. Lo dejo ir. No voy a hacerme más daño con ello, ni a limitarme con ello, ni a angustiarme. Trata de no juzgarlo. Juzgamos el acto de soltar, también el...

La decisión final marca el momento de la verdad. Antes o después, en algún instante, tendrás que tomar este tipo de decisiones. Con ellas arrancas el comienzo de una nueva etapa de tu vida. Siempre suponen un cambio radical y determinante, sin medias tintas, ni tibiezas. Se trata de elecciones sin términos medios donde lo tomas o lo dejas. Y las consecuencias de estas decisiones tienen un impacto rotundo y contundente en ti y en tu entorno. El momento de la verdad, puede ser terminar definitivamente con una relación importante, con la que has compartido años. Tal vez con la que has creado una familia. Pero en ese punto vas a tener que escoger entre las otras personas o tú. Tendrás que decidir entre evitar el conflicto, las lágrimas o las culpas y vivir de acuerdo contigo, asumiendo los resultados, las ganancias, los peligros y las pérdidas. Este tipo de decisiones implican una renuncia y una ganancia. No entienden de matices, al final son blanco o negro. Escoges algo nuevo para terminar con algo viejo. Escoges la libertad...

La culpa es el sentimiento de malestar, más o menos consciente que sentimos cuando transgredimos algún principio, norma o compromiso. También podemos sentirnos culpables cuando hemos cometido un error. Es decir, nos sentimos culpables cuando nos juzgan o nos juzgamos por algo que creemos hemos hecho mal. A pesar de ser un sentimiento frecuente y habitual, no se trata ni de una emoción elemental como el miedo, la rabia, la tristeza o la alegría. La culpa es una emoción aprendida y construida en torno a un sistema de reglas y valores. Se aprende a sentirse culpable. Porque sin reglas no hay transgresión, y sin trasgresión, no hay culpa. Nuestro propio juicio, es en realidad, la interiorización de un juicio anterior hecho por los otros. Aprendimos a juzgarnos cómo otros nos juzgaron. De hecho, la culpa, es uno de los sistemas más antiguos que utiliza la humanidad para condicionar y socializar a las personas y los grupos sociales. La culpa se aprende a sentir en la infancia cuando hacemos algo incorrecto o nos comportamos como no desean los adultos,...

Dicen que del amor al odio hay un paso. Pues, por ende, hay el mismo camino de vuelta. Tiendes a odiar, a sentirte furioso, a enrabiarte, … ¿qué te lleva a sentir esas emociones? Hay quién diría que la gente que es insoportable, los ciclistas del arcén impidiéndote avanzar con rapidez, la de recepción que es realmente una mujer profundamente estúpida, … Y cuando piensas así ante esas situaciones ¿Qué haces? ¿Pitas poseído? ¿Haces un adelantamiento imprudente? ¿Le pones tu mejor cara de desaprobación? Si descalificas, maldices, criticas, … si piensas con agresividad, generarás rabia, furia, odio, en definitiva, malestar dentro de ti. ¿Sabes que 1 pensamiento negativo, tan solo uno, tarda horas en desaparecer de tu sangre?. Las emociones son sustancias químicas y la rabia es un veneno para ti, para tu organismo. No te hagas mala sangre, literalmente. ¿Que te hace pensar y sentirte así? comportarte de manera agresiva. Golpear, sacudir, poner malas caras, emplear un tono de voz ofensivo, etc. con las consecuencias que eso tiene en tu vida social, laboral, familiar, de pareja, … ¿Qué hago...

Cuando llegue el 2017 seré capaz de dejar de comer azúcar, de ir a pilates 1 vez por semana, de leerme los libros que tengo pendientes, de hacer esos estiramientos que tanta falta me hacen, de … ser muy feliz. Deseamos que acabe una era para comenzar con ilusión y energías renovadas el nuevo ciclo. A veces ponemos unas expectativas poco realistas sobre una situación que es probable acabe en una gran decepción. No cometamos el error de pensar que ya cuando… una condición externa se cumpla lograremos sentirnos de una determinada manera o alcanzar esa ansiada satisfacción que ahora brilla por su ausencia. Ya puedes sentirte capaz, satisfecho, feliz con tan solo elegirlo. Con aceptar tu situación actual y trabajar con perseverancia para crecer en la dirección que tu elijas, sea yendo al gimnasio, cuidando de tu alimentación y de tu salud, etc. No te autoengañes con los cantos de sirena y te pierdas en la ensoñación de una vida mejor pintada de color rosa. Visualiza con cierto realismo y márcate metas alcanzables que, poniéndote manos a la...

Existen dos tipos de personas, los que explican sus problemas culpando a los demás y los que se culpan a sí mismos cuando algo va mal. Los primeros son expertos en mirar alrededor y buscar culpables con los que justificar el motivo de su frustración. Cuando algo no les funciona en el trabajo enseguida pueden argumentarlo diciendo que han tenido la mala suerte de caer en la empresa inadecuada, la desgracia de tener un incompetente por jefe, de no contar con los medios suficientes, de tener un equipo que no funciona o de que sus compañeros no les pasan la información cuando toca o que se la pasan incompleta. Y el mismo sistema se puede aplicar dentro de casa, si las cosas no van bien es siempre la pareja la que tendría que ser más ordenada, ocuparse más de los niños, estar más dispuesta a hablar y discutir menos o tener relaciones sexuales con más frecuencia. Estos sujetos son expertos en identificar errores ajenos y tienen una sensibilidad exquisita para detectar la imperfección en los demás. Rápidamente toman nota...

La evolución de la Autoestima pasa por diferentes fases. En la primera fase la persona necesita poner toda su atención y la mayor parte de su energía en ella misma. Suele ser la fase de la urgencia, donde se ha olvidado durante tanto tiempo de sí misma, que suele vivir una vida de abandono, distracción o destrucción, que no reconoce como suya, aunque sea una vida adaptada social o profesionalmente. Es habitual que la persona empiece este giro hacia ella misma después de algún tipo de crisis, tras alguna enfermedad, después de una separación o tras alguna catástrofe profesional. Durante la segunda fase de la Autoestima y una vez que la persona empieza a salir de lo urgente y a resolver sus crisis, comienza el verdadero trabajo de fondo. Empezar a cambiar creencias, reacciones emocionales, paradigmas, hábitos de conducta, actividades, prioridades y relaciones personales. Es el momento de la coherencia y la responsabilidad. En esta fase se produce el cambio importante y estable. Muchas personas no llegan a desarrollar esta segunda fase, porque entienden que una...

A veces cuesta mucho ser coherente con uno mismo, con nuestros ideales, con nuestros valores y con nuestros principios. A veces resulta tentador, en el corto plazo, cambiar de ideales para conseguir rápidamente lo que queremos en ese momento. Como decía Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. A veces la comodidad vence a la integridad. Cuando no vives como piensas, acabas pensando como vives. La vida te va ocurriendo, sin sensación de llevar el timón de la misma. Siendo reactivo a lo que va pasando y respondiendo como uno buenamente puede o le dejan. La coherencia otorga dirección y rumbo a nuestras vidas. Sabemos por qué decimos sí y por qué decimos no. La flexibilidad mental, una virtud y una señal de inteligencia, se convierte en laxitud, una debilidad asociada a la falta de tensión y disciplina, cuando no hay coherencia. Todo acaba dando igual si no hay coherencia. ¿Qué más da actuar bien entonces? ¿Por qué esforzarnos? ¿Por qué elegir el camino difícil? Ser coherente se asienta en compromisos,...

Cómo percibimos y valoramos nuestro día a día, nuestra vida, lo que nos pasa o lo que no nos pasa, lo que tenemos o lo que nos falta, el tiempo que hace, el trabajo que tenemos para hoy, las palabras de mi pareja, etc. es lo que crea la realidad. La realidad en si es neutra, no es ni buena ni mala, no tiene color. ¿De qué color pintas tu vida? Trabajos duros, pinchar una rueda, situaciones de pobreza o de enfermedad, duelos o separaciones,… ¿y éstas y otras qué? ¿También son neutras? Pues por extraño que nos suene sí, lo son. He oído a personas decir que la depresión que han padecido es lo mejor que les ha pasado en la vida ya que gracias a ella fueron capaces de cambiar su día a día; disfrutar enormemente y trabajar con pasión en profesiones que muchos consideraríamos abrumadoras; hablar con confianza ciega sobre cómo lo que ahora viven, sin duda es por alguna razón y aunque aún no la comprendan saben que es para su bien,…...

Peter Pan es un niño que puede volar. Vive en el país de “Nunca Jamás”, una isla cargada de posibilidades donde tener increíbles aventuras, porque allí hay piratas, hadas, indios y sirenas. Lidera una legión de “niños perdidos” como él, sin adultos que se ocupen de ellos, con quienes comparte fantásticas experiencias, no exentas de riesgos y peligros y carentes muchas veces de sentido común. Peter Pan y sus compañeros de juego, no crecen y siempre serán niños. James Matthew Barrie escribió esta deliciosa novela y se estrenó como una obra de teatro por primera vez en Londres el 27 de diciembre de 1904. Bastantes años después, en 1983, el sociólogo Dan Kiley escribió otra obra que volvía a tener como referente a Peter Pan. Pero en esta ocasión se trataba de un ensayo sobre los muchachos que aun teniendo una edad adulta se niegan a convertirse en hombres y asumir las responsabilidades de esa etapa. Su obra: “El síndrome de Peter Pan. Los hombres que nunca crecieron”, supuso un punto de reflexión sobre lo que...