¿Te consideras una persona agradecida? ¿Sabes que es ser agradecido? ¿Se trata de dar las gracias como nos enseñan de niños? Entre otras cosas. Profundizando en el agradecimiento como emoción, es una de las más potentes de cara al bienestar, a la felicidad y que más aportan a nuestra autoestima y a nuestra salud. Lo bueno es que, si no lo eres, se puede entrenar, y si lo eres, puedes serlo aún más. En nuestras relaciones personales más íntimas, por ejemplo, con nuestras parejas, hijos o incluso empleados, … existe la tendencia a pedir, a exigir, a esperar de ellos, a dar por hecho, a mandar, a reclamar, … y en todas las áreas, además. Por ejemplo, queremos parejas perfectas que sean excelentes amantes, buenos cocineros, ordenados y limpios, deben ser buenos padres, atentos, cariñosos, trabajadores, etc. ¿Dónde estamos poniendo la atención? La tendencia es ponerla en la falta, en lo que podría o debería haber, en vez de en lo que hay. Agradecer implica valorar positivamente lo que tienes, apreciarlo y seguramente, cuando se trata de hacia otros, hacerlo...

Tenemos 5 emociones básicas, emociones naturales, francas y puras. Emociones básicas que son compañeras desde tiempos inmemoriales y aliadas en nuestra aventura de vivir. La alegría, el asco, la tristeza, el miedo y el enfado no son buenas ni malas, catalogarlas así es reducirlas y subestimarlas. Son parte sustancial de quiénes somos como especie, de nuestras decisiones y del valor que damos a nuestras vidas. El miedo quizás sea la emoción básica más presente en este momento de nuestras vidas y más aborrecida en cuanto que nos genera tensión, ansiedad, angustia e incertidumbre. El miedo es la señal biológica que nos damos a nosotros mismos para avisarnos de que estamos corriendo un riesgo. Es un piloto que se enciende para indicarnos que lo que va a ocurrir entraña una posibilidad de estar en peligro. La valoración de dicho riesgo o peligro, así como de la oportunidad que emana de dicho riesgo, ya no es tanto responsabilidad del miedo como de nuestra parte analítica que ha de evaluar si ese miedo es correcto, exagerado o subestimado. Cuando el...

Cada día hay cientos de ocasiones en las que muchas veces sin darnos cuenta, dejamos que nuestra autoestima se nos escurra entre los dedos y caemos en los abismos del sufrimiento, el abandono y la destrucción. El día a día puede convertirse en una lucha de desgaste frente a la cotidianidad, sobrevivimos haciendo un ejercicio de fonanbulismo, para mantener el equilibrio y no caer en el estrés, la frustración, la ansiedad o la depresión. Aunque la mayoría, tenemos vidas privilegiadas y cómodas, sin embargo, nos limitamos a soportarlas sin gracia ni ilusión, en lugar de disfrutar de ellas. Estamos más atentos a lo que aun nos falta o hemos perdido, que a todo aquello que alimenta nuestro bienestar. Hay muchas gente rodeada de personas con las que pueden contar y que les quieren, pero no valoran o incluso rechazan, y con las que en ocasiones se aburren o evitan compartir la intimidad. De la misma forma que la salud es el estado natural del cuerpo. La felicidad es el estado natural de nuestras emociones. Pero en algún...

A veces la verdad nos amenaza de tal manera que preferimos negarla antes que aceptarla. Sentimos que aceptar la verdad generaría tal crisis en nuestras vidas que acabamos eligiendo la ceguera antes que la clarividencia. Con la negación la amenaza desaparece temporalmente, la verdad es esquivada de forma momentánea y ganamos un tiempo de pseudotranquilidad hasta que la verdad vuelve a llamar a nuestra puerta. Si la verdad que negamos en el fondo no es tan importante para nuestra vida, la negación no deja de ser una mentirijilla o una mentira piadosa. Pero si negamos una verdad fundamental para nuestro bienestar el riesgo es muy alto. No subestimemos la capacidad de negación que tenemos los seres humanos. Hemos llegado a negar que la tierra gira alrededor del sol. Negaciones más cercanas a nuestro día a día es negar un deseo, negar una enfermedad, negar una adicción o negar un conflicto. Decía Isaac Asimov que negar un hecho era fácil, pero que el hecho seguía siendo un hecho. La negación es una señal de inmadurez psicológica, un termómetro...

Pensamos en el cuerpo como algo cercano pero ajeno a nosotros, de hecho hablamos de algo nuestro, no de algo que seamos. Lo entendemos más como una propiedad que como un signo de identidad. De hecho no decimos “yo soy mi cuerpo”, sino “yo tengo un cuerpo”. Cuando hablamos de atribuciones psicológicas, sí nos identificamos con ellas, por ejemplo decimos “soy inteligente, o soy una persona sensible”. Esta percepción de propiedad sobre el cuerpo, puede llevarnos a pensar que se trata de algo así como un animal doméstico que nos obedece ciegamente, algo que controlamos como el equipo de música o la televisión, mediante el mando a distancia de nuestro pensamiento o nuestra voluntad. Pero no siempre es todo tan sencillo. Hay veces que es el cuerpo el que toma el control de nuestra voluntad, nos arranca de un zarpazo el “mando a distancia” de nuestra mente, nos arrincona y hace que hagamos cosas impensables. Puede ocurrir cuando el miedo nos paraliza y nos impide pensar y reaccionar, porque aunque queramos hacer algo notamos el cuerpo y la...

Tu autoestima es un escudo contra los chantajes emocionales. Cuanto más claro tengas esto, cuanto más desarrollada esté tu autoestima, menos oportunidades darás a los chantajistas para amenazarte. Menos capacidad tendrán de utilizar tu miedo, tu sentido del deber o tu sentimiento de culpa para conseguir de ti lo que realmente no quieres darles. Y tienes todo el derecho a no hacerlo. Si es un principio básico respetar a los demás, también lo es respetarte a ti mismo. Aquellos derechos que otorgas a los demás fácilmente, otórgatelos también a ti mismo. Porque muchas veces los chantajistas emocionales atacan tu autoestima, te hacen dudar para que consideres que sus deseos y necesidades son más importantes que los tuyos. Se aprovechan de tu necesidad de aprobación, de que evites sus enfados, de tu miedo al conflicto o de que te hayas cargado con la obligación de que ellos siempre estén bien para chantajearte. Ante el miedo o la culpa ha de prevalecer el amor hacia ti mismo y tu deseo de desarrollarte y convertirte en todo aquello que puedes...

“Los 10 ladrones de energía” es un escrito que me ha llegado a través de la red, atribuido al Dalai Lama. Son 10 recomendaciones muy sencillas para sentirte bien y no desperdiciar tu poder y energía. Quiero compartirlo contigo porque guardan mucha relación con la autoestima y seguir estos consejos se convierte en un puente a tu felicidad. Estos son: Deja ir a personas criticas y quejosas que sólo hablan de problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente. Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde...

El lenguaje es maravilloso, fascinante, tanto es así que, gracias a él, nos diferenciamos y caracterizamos como especie. Dentro de cada ser humano existen infinidad de lenguajes; existe el lenguaje interno, el externo, el verbal, el no verbal, el consciente, inconsciente y todos y cada uno de ellos tiene la capacidad de cambiar y configurar nuestro presente y también el de los demás. A través del lenguaje los seres humanos somos capaces de expresar y configurar nuestra propia personalidad, el lenguaje es capaz de afectar a nuestras emociones, sentimientos y por supuesto también a sistemas tan anclados como nuestros valores, nuestras capacidades, nuestras carencias y nuestras relaciones. Cierto es que muchos de los patrones lingüísticos que cada uno de nosotros adoptamos en muchas ocasiones, son heredados del contexto cultural, familiar o social donde nos desarrollamos; sin embargo estos datos no tienen ni el peso ni la fuerza suficiente para condicionarnos eternamente. El lenguaje es modificable, plástico y gestionable, tan solo depende de la actitud que adoptemos ante este. Para poder cambiar estos patrones, el primer paso que debemos...

El cortoplacismo, la búsqueda puntual y sistemática del placer, la tiranía de los impulsos, seguir el camino fácil. La vida sin un sentido a largo plazo es un tobogán hacia las satisfacciones egoístas. Nada en el futuro importa tanto para renunciar al placer inmediato, todo vale para sentirse uno bien ya. Hacer lo conveniente en lugar de lo responsable posterga las consecuencias negativas de nuestro egoísmo a nuestro yo del futuro. ¿Y si se puede lograr algo muy bueno más adelante, renunciando a premios menos valiosos pero más seguros ahora? Somos capaces de inhibir nuestras respuestas impulsivas, somos capaces de planificar acciones que seguidas paso a paso dan lugar a resultados extraordinarios, somos capaces de ceder algo importante de nosotros mismos para negociar con otras personas y llegar a acuerdos enriquecedores y duraderos. Pero, ¿por qué razón hemos de hacer este esfuerzo si parece que uno puede estar bien ya haciendo lo que le venga en gana? En primer lugar porque el placer como fuente principal de nuestro bienestar nos debilita. Nos hace cobardes, inmaduros y adictos...

Cuando tienes dudas o sientes inseguridad al tomar una decisión, es porque no estás escuchando la voz de tu corazón. En tu cabeza hay muchas voces. Están las voces de papa y mama. La voz de tu jefe, de tu pareja, de tus hijos y tus amigos. También hay una voz mucho más difusa e inconcreta pero que resuena con fuerza en muchas personas, que es la voz del “¿qué dirán?”. Y por supuesto están las voces emocionales del miedo, la angustia, la vergüenza, la culpa, la pereza, la tristeza o la rabia. Detrás de todas esas voces está la voz de tu corazón. Tu verdadera Voz Interior, que es algo muy diferente al diálogo interior, este es precisamente el parloteo de las otras voces. La voz de tu corazón no se equivoca nunca y sabe lo que es mejor para ti. Es paradójico que siendo parte de nuestro sistema de guía interior, hemos desaprendido a escucharla. Y digo hemos desaprendido porque sigue estando ahí, sigue hablando y diciéndonos que es lo mejor, por donde tendríamos que seguir...