El cortoplacismo, la búsqueda puntual y sistemática del placer, la tiranía de los impulsos, seguir el camino fácil. La vida sin un sentido a largo plazo es un tobogán hacia las satisfacciones egoístas. Nada en el futuro importa tanto para renunciar al placer inmediato, todo vale para sentirse uno bien ya. Hacer lo conveniente en lugar de lo responsable posterga las consecuencias negativas de nuestro egoísmo a nuestro yo del futuro. ¿Y si se puede lograr algo muy bueno más adelante, renunciando a premios menos valiosos pero más seguros ahora? Somos capaces de inhibir nuestras respuestas impulsivas, somos capaces de planificar acciones que seguidas paso a paso dan lugar a resultados extraordinarios, somos capaces de ceder algo importante de nosotros mismos para negociar con otras personas y llegar a acuerdos enriquecedores y duraderos. Pero, ¿por qué razón hemos de hacer este esfuerzo si parece que uno puede estar bien ya haciendo lo que le venga en gana? En primer lugar porque el placer como fuente principal de nuestro bienestar nos debilita. Nos hace cobardes, inmaduros y adictos...

Cuando tienes dudas o sientes inseguridad al tomar una decisión, es porque no estás escuchando la voz de tu corazón. En tu cabeza hay muchas voces. Están las voces de papa y mama. La voz de tu jefe, de tu pareja, de tus hijos y tus amigos. También hay una voz mucho más difusa e inconcreta pero que resuena con fuerza en muchas personas, que es la voz del “¿qué dirán?”. Y por supuesto están las voces emocionales del miedo, la angustia, la vergüenza, la culpa, la pereza, la tristeza o la rabia. Detrás de todas esas voces está la voz de tu corazón. Tu verdadera Voz Interior, que es algo muy diferente al diálogo interior, este es precisamente el parloteo de las otras voces. La voz de tu corazón no se equivoca nunca y sabe lo que es mejor para ti. Es paradójico que siendo parte de nuestro sistema de guía interior, hemos desaprendido a escucharla. Y digo hemos desaprendido porque sigue estando ahí, sigue hablando y diciéndonos que es lo mejor, por donde tendríamos que seguir...

Todas y cada una de las experiencias dolorosas que vivimos a lo largo de nuestra vida tienen un sentido final, por ello, resulta indispensable saber gestionar el dolor para poder marcar la diferencia ante las consecuencias que este nos pueda generar. Estas experiencias están íntimamente ligadas a la oportunidad de aprendizaje, tras cada “mala experiencia” hay un potencial infinito de introspección y escucha que debemos escuchar y validar. El dolor es lo más parecido a sentirnos desnudos, vulnerables, frágiles. La experiencia del dolor se convierte en algo personal, único e intransferible, sin embargo debemos estar preparados, ya que la experiencia del sufrimiento es intrínseca al ser humano. Existe una cantidad ilimitada de situaciones que nos pueden generar dolor o sufrimiento. Algunos ejemplos de ello pueden ser: Perdida del trabajo, la aparición de una enfermedad, la pérdida de capacidades cognitivas o motrices, conflictos con seres queridos, rupturas emocionales o la muerte de seres queridos. Al igual que ocurre con el dolor físico, el dolor emocional es, en cierta medida funcional y adaptativo, siempre y cuando no nos dejemos arrastrar por...

Aprender a renunciar como parte de nuestro camino en la vida. Dejar ir aquello que ya tuvo su momento, que antes tenía sentido pero ya no lo tiene. Aquello que una vez fue magnífico, intenso, enriquecedor y novedoso pero que ya no lo es. Aprender a dejar ir cuando nuestro ego se niega a aceptar lo que está ocurriendo, a aceptar que lo dejamos ir porque ya no nos hace falta. Renunciar a nuestro ego que se apega a lo que ya no es bueno para nosotros, por miedo, rencor u orgullo. Y la mejor manera de dejar ir y superar nuestro orgullo es agradecer a aquello que soltamos por todo lo que nos dio. Gracias. Adiós. Decidir es renunciar, vaciar para otorgar espacio a lo que ha de venir. Escoger es abandonar, elegir una opción es renunciar a otras. Abandonar no es lo mismo que abandonarse, lo primero puede ser necesario para volver a sentirnos bien o para seguir creciendo. Abandonarse es rendirse, es una de las mayores señales de baja autoestima. Abandonar sobre todo...

Lo que llamamos el yo, eso con lo que cada persona se identifica, son en realidad varios yoes. Cada persona representa diferentes personajes dependiendo de la situación, el entorno o el condicionamiento social que viva. Es habitual que el yo con el que ejercemos en casa, representando nuestro papel como padres o parejas, muchas veces tenga poco que ver con el yo profesional. Y es probable que con los clientes, los compañeros de trabajo o el jefe tengamos una manera de actuar distinta que con nuestros hijos, hermanos o padres. Cosas que nos enfurecen en casa, en la oficina las aceptamos. Situaciones con las que perdemos los nervios en el coche, nos hacen gracia en casa de unos amigos. Detrás de todos estos yoes, hay dos especialmente relevantes porque determinan lo qué experimentamos y cómo lo vivimos. Son los responsables de lo que creemos que somos y de nuestra realidad. Se trata del Yo Experimentador y el Yo Narrador. El Yo Experimentador, es quien realmente vive la experiencia, siente las sensaciones: el calor tibio del edredón, el sabor...

En medio del escenario actual, estar tranquilos es un hito en nuestra vida cronológica. Por desgracia, la sociedad, a través de las nuevas tecnologías, apps, programas de televisión etcétera nos insta a buscar la autorrealización fuera de nosotros mismos. Una de las ideas más sonadas de estos últimos tiempos es creer que, el encontrar la pareja perfecta es el único medio para alcanzar nuestra tranquilidad y prosperidad personal. Es curioso, como la inmensa mayoría de personas, sigue teniendo como principal objetivo el encontrar una pareja como solución a los problemas. Tal es el afán de búsqueda, que en ocasiones parece que la vida dependiera de ello. Son muchas las personas que pasan gran parte de su vida saltando de persona a persona sin encontrar en ellas lo que realmente busca, simple y llanamente, estar en contacto con uno o una misma. El hecho de no haber sabido cómo realizar esta peregrinación personal hacia nuestro interior, hace que a veces elijamos a compañeros o compañeras pensando que el amor que lleguemos a sentir por ellas y ellas por...

¿Eres consciente que tu problema de sobrepeso no es un problema con la comida? O por lo menos no se reduce a eso. Tratamos de ocuparnos de él haciendo gimnasia con más o menos frecuencia (esto último suele llevarse la palma), visitando a nutricionistas, haciendo dietas por un tiempo, tomando batidos “mágicos” y nada más, … No vas a resolverlo si sólo te ocupas de esa manera. De hecho, ¿a que no se resuelve? Quizás pierdes algo o incluso mucho para, sorprendentemente estar en el mismo punto o muy cerca en un tiempo record. ¿Por dónde van los tiros entonces? ¡Pues fíjate! Hay 3 “razones ocultas” que mantienen tu problema de obesidad: La primera razón es porque con ello te mantienes fuera del mercado. Así, crees, no te verás expuesto a mantener una relación de pareja o sexual que probablemente temes, aunque conscientemente puedes decirte que la anhelas. O, por el contrario, ya tienes pareja y el sobrepeso te protege del deseo del otro.   La segunda está relacionada con el miedo, la desprotección, la inseguridad. La grasa que...

Los imprevistos y la muy aclamada zona de confort están altamente relacionadas. Como bien indica su nombre, la zona de confort es aquel lugar donde cada uno de nosotros nos encontramos fuera de peligro. El problema de mantenernos en esta zona surge cuando nos volvemos incapaces de reaccionar de manera consciente y serena ante los vaivenes de la vida. Cierto es que la mayaría de imprevistos que acontecen nuestras vidas no son de una gran importancia. Sin embargo en ocasiones el impacto del imprevisto es tan grande que puede llegar a causarnos fuertes estragos a nivel emocional. La vida, por desgracia, tiene la gran cualidad de cogernos desprevenidos y nos obliga a caminar por lo desconocido cuando menos lo queremos o cuando menos lo necesitamos. No obstante, debemos aceptar que la incertidumbre siempre está allí y que de algún modo u otro nos acompaña en este viaje. Es por ello que resulta interesante poder aprender a estar mínimamente preparados para poder mirar al imprevisto de frente y poder superarlo. Tips interesantes para poder hacer frente aquellos acontecimientos inesperados...

Hay muchas cosas que puede producirnos una enorme vergüenza. Cometer un error ante otros, tropezarnos por la calle, pedir una cita a una chica que nos gusta, no saber algo, hablar con tu madre de sexo, pedirle a un cliente despistado que te pague, cruzarte con un exnovio, pedir comida, que se te rompa el pantalón al agacharte, comer en público o incluso habrá a quién le de vergüenza pedir un café. ¿Que hay detrás de esa inseguridad, ese temor, esa inestabilidad o esa vergüenza? Hay una baja autoestima. La vergüenza va directamente a lo que somos. Me avergüenzo de lo que soy y me siento culpable de lo que he hecho. Si te da vergüenza hazlo sería la máxima para poder lidiar con ella y superarla ya que sino, corres el riesgo de dejar de ir a fiestas, a la cafetería, quedarte solo o aislarte, quedarte sin cobrar, … por no tener que afrontar esas situaciones embarazosas y huir de ellas o evitarlas. Afróntalo, con vergüenza sí, pero para delante! Date permiso para cometer un error, céntrate en lo...

Algo a precio cero es irracionalmente excitante para las personas. Lo gratis atrae poderosamente y parece no haber razones para negarte a aceptar aquello que no aparenta tener coste alguno para ti ¿Si no tienes que pagar por ello, por qué no cogerlo? Es tan potente su hechizo que tu cerebro no es capaz de detectar las desventajas de lo gratuito y sólo admira las ventajas de no pagar. Pero tiene desventajas, bien ocultas eso sí, muchas veces más importantes que las ventajas que te obnubilan. En cuestión de dinero, puede ser tan fuerte en ti el miedo a perder que el coste cero parece borrar de un plumazo dicho riesgo. ¡No hay nada que perder! O eso parece. Elegir una opción peor sólo porque es gratuita no es una buena elección. Generalmente lo mejor mantiene su valor y no se regala, es aquello peor quien necesita de la trampa de lo regalado para hacerse valer. Un segundo par de calcetines gratis no hacen mejor al primer par, en comparación con otro par más caro y...