Mejorar la autoestima es mejorar la relación que mantienes contigo. Y eso se traduce en hacer cambios personales, modificar hábitos de conducta y vivir de otra manera. Se trata de “no hacer lo de siempre para que no ocurra lo de siempre”. Después de más de 30 años trabajando para mejorar la autoestima de las personas, estas son mis recomendaciones: Pon orden. Establece prioridades. Empieza por ti, por poner tu vida en orden. Comienza por identificar cuales son tus verdaderas prioridades. ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Tu trabajo? ¿Tú? Tener claras tus prioridades te ayuda a tomar decisiones y a ser coherente. Simplifica todo lo que puedas. Deshazte de lo que ya no te sirva o no uses. Cosas, rutinas, relaciones. Plantéate lo que realmente te aportan. Busca el caos que hay en tu vida y empieza a poner orden en él. Saca el pasado. Construye el presente. Ordena tu casa. Limpia tu mente y tu corazón. Cuida tu salud. Tu cuerpo es el soporte con el que transitarás en esta existencia. Cuídalo para que él cuide de ti. Con tu cuerpo entras en contacto con la realidad. Con él te desplazas, percibes,...

“Mantienes tu vida en la frontera entre el orden y el caos”. Ese es el planteamiento de Jordan Peterson y yo lo comparto. Tu autoestima, tu salud, desarrollo profesional, economía, relaciones de pareja y todo aquello con lo que construyes tu realidad es una elección entre lo uno o lo otro. Y si no eliges el orden, entonces estás escogiendo el caos. El caos son muchas cosas, lo impredecible,  sorprendente, temido, desorganizado, inestable y siniestro. El caos es la enfermedad, sentir que te falla el cuerpo o la mente, el descontrol de las emociones, la locura. Es despertar de madrugada con ansiedad en mitad de una pesadilla, perder el trabajo y la seguridad económica, la ruina, llegar a tu casa y descubrir el desorden que han dejado los que han venido a robarte. Es el abandono de tu pareja, la mentira y la traición de tu amigo.  El orden es lo previsible, estable, conocido y seguro. El orden es meterte en la cama cada noche sintiendo que todo es como debe de ser. El orden es la justicia, cumplir las promesas, la amistad sincera y contar con los tuyos. Es...

En la introducción de “Cuentos para Pensar” (recomendación de esta semana), Jorge Bucay explica cómo nos movemos por creencias, paradigmas, verdades, … que durante un tiempo lo son, pero, se modifican, trasforman o descartan al crecer y descubrir nuevos o incompatibles planteamientos. ¿Existen referentes inamovibles que no … caduquen? Jorge Bucay identifica 3 verdades incuestionables para él que he decidido publicar porque creo que en el camino del crecimiento de la autoestima pueden convertirse en faros que guíen nuestro camino. La primera y contundente verdad es que, LO QUE ES, ES. Parece obvio, no? Pero las implicaciones de esta verdad son realmente profundas y reparadoras. Esta 1ª verdad implica la aceptación de los hechos, las cosas y las situaciones tal y como son. “La realidad no es como a mí me convendría que fuera. No es como debería ser. No es cómo me dijeron que iba a ser. Ni es como fue. No es como será mañana. La realidad de mi afuera es como es.” El cambio solo puede darse desde la consciencia del momento actual y para ello...

¿Vives o estás vivo? ¿Qué entiendes tú por vivir? A las personas que viven se les nota rápidamente. Lo primero que desprenden es una gran felicidad y serenidad. En realidad, en occidente hay un pequeño porcentaje de personas que tienen una alta autoestima. Entre un 5 y un 10%. ¿Te sorprende? ¿Crees que eres uno de ellos? Sigamos con las características a ver si te reconoces en ellas. Las personas que viven, disfrutan de todo. Lo viven todo, un trayecto en autobús, la limpieza de la cocina, una reunión larga, … Disponen, por entrenamiento, de una capacidad excepcional llamada proactividad emocional, que les permite elegir como quieren sentirse al margen de la experiencia. No es magia, tú también puedes hacerlo. Como digo, se entrena. Quieren vivir y lo van a hacer a toda costa. Sea lo que sea. Eligen vivir. Viven en el momento presente. El aquí y el ahora. No te pierdas en anhelos, remordimientos, culpas, preocupaciones, expectativas, … siente el fresquito del aire acondicionado, huele el perfume único de tu bebé, siente la suavidad de la prenda que llevas...

¿Has sentido alguna vez inquietud, estrés, preocupación, impaciencia, intranquilidad, impotencia, angustia o nerviosismo? ¿Sufres ansiedad? La ansiedad es una respuesta normal o adaptativa que guarda relación con el instinto de supervivencia y que prepara al cuerpo para reaccionar ante una situación de emergencia. Se trata de una señal de “alarma del cuerpo” para tratar de adaptarse lo más rápidamente a una nueva situación, a un cambio o a la incertidumbre. Por tanto se trata de una respuesta normal y sana cuando nos prepara de manera proporcional para responder adaptativamente a las circunstancias que te rodean. En cambio, si se da una respuesta desproporcionada e interfiere en tu funcionamiento cotidiano, afecta o te invalida en otras áreas como tu salud, tu trabajo o tus relaciones sociales, con marcados síntomas físicos y psicológicos y se mantiene más allá de los motivos que lo han desencadenado, puede que estemos ante una respuesta patológica. Seguro que conoces algún caso de personas de tu entorno que han acudido al servicio de urgencia refiriendo taquicardias, mareos, dificultad para respirar, nauseas, vómitos, con una aterradora...

La evolución de la Autoestima pasa por diferentes fases. En la primera fase la persona necesita poner toda su atención y la mayor parte de su energía en ella misma. Suele ser la fase de la urgencia, donde se ha olvidado durante tanto tiempo de sí misma, que suele vivir una vida de abandono, distracción o destrucción, que no reconoce como suya, aunque sea una vida adaptada social o profesionalmente. Es habitual que la persona empiece este giro hacia ella misma después de algún tipo de crisis, tras alguna enfermedad, después de una separación o tras alguna catástrofe profesional. Durante la segunda fase de la Autoestima y una vez que la persona empieza a salir de lo urgente y a resolver sus crisis, comienza el verdadero trabajo de fondo. Empezar a cambiar creencias, reacciones emocionales, paradigmas, hábitos de conducta, actividades, prioridades y relaciones personales. Es el momento de la coherencia y la responsabilidad. En esta fase se produce el cambio importante y estable. Muchas personas no llegan a desarrollar esta segunda fase, porque entienden que una...

Cuando ser rebelde es la solución, cuando ir a la contra es la manera de acertar, cuando pensar diferente a una mayoría es estar más cerca de la verdad que ellos, cuando actuar de forma distinta a lo que se venía haciendo hasta ahora es conseguir mejores resultados. Cuando ser rebelde no significa que seas obstinado, terco, desobediente o indisciplinado. Cuando ser rebelde e ir a la contra es la mejor respuesta. ¿Pero cómo saber que el momento de ser rebelde es ahora? Sabes más de lo que eres capaz de expresar. Tener una intuición y seguirla no es apostar, no es ir al casino esperanzado de que en la ruleta salga el rojo y jugártela porque sí. Una intuición, una corazonada es una idea que aparece rápida y súbitamente en tu consciencia y que se instala en ella. De las razones subyacentes a dicha intuición no eres plenamente consciente pero es lo bastante fuerte para que quieras actuar en función de la misma. El riesgo es actuar cuando lo que te pide tu intuición te...

A veces cuesta mucho ser coherente con uno mismo, con nuestros ideales, con nuestros valores y con nuestros principios. A veces resulta tentador, en el corto plazo, cambiar de ideales para conseguir rápidamente lo que queremos en ese momento. Como decía Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. A veces la comodidad vence a la integridad. Cuando no vives como piensas, acabas pensando como vives. La vida te va ocurriendo, sin sensación de llevar el timón de la misma. Siendo reactivo a lo que va pasando y respondiendo como uno buenamente puede o le dejan. La coherencia otorga dirección y rumbo a nuestras vidas. Sabemos por qué decimos sí y por qué decimos no. La flexibilidad mental, una virtud y una señal de inteligencia, se convierte en laxitud, una debilidad asociada a la falta de tensión y disciplina, cuando no hay coherencia. Todo acaba dando igual si no hay coherencia. ¿Qué más da actuar bien entonces? ¿Por qué esforzarnos? ¿Por qué elegir el camino difícil? Ser coherente se asienta en compromisos,...