La educación emocional y el fomento de la inteligencia emocional a cualquier edad y en cualquier entorno, familiar, escolar o laboral, se focalizan en el desarrollo de una serie de competencias. Cuando hablamos de competencias nos referimos a capacidades adquiridas, por medio de las experiencias y la formación, aprendidas y por lo tanto entrenables y desarrollables. Esa es la clave, no hablamos de personalidad o carácter, como excusa para no crecer psicológicamente o como etiquetación para simplificar y catalogar a las personas para siempre. De catalogar a alguien como impulsivo a trabajar su autocontrol, de catalogarle como insensible a desarrollar su empatía, de catalogarle como perezoso a fomentar su automotivación. La primera competencia emocional básica es la autoconciencia emocional, ser capaces de conocer nuestras emociones e identificar en qué estado emocional nos encontramos. Sin autoconciencia emocional, caminaremos por nuestra vida sin una brújula, perdidos y desorientados. Por ejemplo, ante una sensación interna de rabia, no es lo mismo identificarla como un enfado que como una frustración. La sensación corporal es muy parecida pero se necesita autoconciencia...

Nuestro cerebro no es un ordenador que porta componentes nuevos, a la última, que rompe con diseños más antiguos y no porta elementos más antiguos. Nuestro mundo interior está construido por capas, no hubo revoluciones en nuestro desarrollo cerebral sino que hubo evoluciones. Sobre la capa de nuestros instintos, apareció la capa de nuestras emociones. Sobre la capa de nuestras emociones se desarrolló la capa de nuestros sentimientos. Las tres capas siguen ahí, en nuestro cerebro, activándose y actuando unas veces en armonía y otras en completo desorden y caos. En la armonía reside el autocontrol, en el caos reside el descontrol. De la capa más antigua, la instintividad, a la capa más reciente, la racionalidad, pasando por la capa intermedia, la emocionalidad. De lo más antiguo, que responde más rápido pero su análisis es más tosco, a lo más novedoso, que es más lento en su respuesta pero que afina mucho más. De la velocidad de la luz de un instinto a lo pausado de un pensamiento. De la premiosidad de una emoción a la...

Queremos sentirnos bien, queremos ser felices en todos los ámbitos de nuestra vida. El área económica no es una excepción, queremos no sentir estrecheces, no preocuparnos por la falta de dinero o poder comprar lo que necesitamos o deseamos. Para mejorar nuestras circunstancias es preciso mejorar nuestra mentalidad. Desgraciadamente, a menudo nos acordamos de nuestro bienestar económico cuando no lo tenemos y nos hace falta o lo deseamos mucho. Cuando no nos gusta nuestro empleo actual y cómo se nos valora económicamente en él, cuando querríamos poner en marcha un proyecto propio desde una idea de negocio que nos parece brillante y rentable o cuando necesitamos dinero urgentemente y no lo conseguimos. Queremos que cambien nuestras circunstancias económicas, pero solemos ser inflexibles y reacios a cambiar nuestra forma de pensar sobre el dinero. Porque muchas veces el camino al bienestar económico requiere desaprender lo que se ha demostrado que no funcionaba pero que se instaló como una verdad intocable en nuestras cabezas. Para conquistar la independencia económica, para ser libres financieramente, se recomienda educarnos cuanto antes,...

Adolescencia es sinónimo de turbulencias, cambios y conflictos. Seguramente sea la etapa evolutiva más confusa, tormentosa y estresante porque en un tiempo relativamente corto se producen cambios biológicos, psicológicos y sociales fundamentales. El tránsito del niño al adulto se realiza en la globalidad de la persona, en todas las áreas de su vida, entre ellas y de las más importantes, en lo relacionado con el dinero y su utilización. En lo que se denomina la inteligencia financiera y su desarrollo en dicho periodo tan crítico para su éxito como adulto. La primera idea que ha de interiorizar un adolescente sobre el dinero es que es una herramienta que debe manejar de la mejor manera posible a lo largo de su vida. Es frecuente que se centren en la adquisición, manejo y aprendizaje de otras herramientas como smartphones y ordenadores ya que su grupo de iguales y la publicidad les invita a ello. El aprendizaje de la herramienta llamada dinero debería ser igualmente potenciado por padres y educadores. La primera lección en el desarrollo de la inteligencia...

Los hechos son muchos pero la verdad es una. El mundo real es más pequeño que el mundo de la imaginación. Entre las circunstancias, entre las apariencias, entre las opiniones, entre los sentimientos, entre las experiencias, entre las esperanzas, entre todo lo que nos importa y consideramos necesario, entre lo que deseamos y buscamos, entre el ruido cotidiano y las crisis puntuales, entre toda la contaminación emocional que nos envuelve, la verdad es simple y elemental. Decía Antonio Machado que la verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque nos empeñemos en pensar al revés. Lo que es, es. Negar la verdad es fácil, pero sigue siendo la verdad. La verdad está ahí fuera, esperando a ser aprehendida. El hombre se prepara para aceptar la verdad, para afrontarla y desarrollarse a partir de ella. Su honestidad y buena fe le permiten captar la verdad sin sentirse amenazado por ella. Si la verdad es una amenaza para él, su primer impulso será negarla y rebelarse contra ella. Pero no es la verdad la amenaza, es...

Hay dos tipos de inteligencia que en pleno siglo 21 aún siguen sin fomentarse de forma sistematizada en la escuela. Una de ellas es la inteligencia emocional, el conjunto de habilidades personales que permiten que conectemos con nuestras propias emociones y demos respuesta a las mismas de la forma más equilibrada y eficaz posible. La inteligencia emocional también nos permite comprender mejor las emociones de los demás y actuar en consecuencia. El segundo tipo de inteligencia es del que quiero hablarte hoy, la inteligencia financiera. Se refiere al conjunto de habilidades, herramientas y conocimientos que permiten a una persona tomar las mejores decisiones financieras en cada momento y circunstancia de su vida. La economía, el dinero y las finanzas forman parte de un mundo cada vez más económico en donde crecerán tus hijos y de la inteligencia financiera dependerá una parte importante de su bienestar y de su éxito. Cuanto antes se formen en esta área, cuanto más fomentemos en ellos su inteligencia financiera, más probabilidades tendrán de que su Coeficiente Intelectual (CI) financiero sea una...