La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Es por lo tanto algo vivo y cambiante que hay que cuidar y trabajar continuamente. Al igual que pasa con tu corazón, que parar significa la muerte, cuando te desocupas de ti, tu autoestima enferma. La relación que tú mantienes contigo es la única relación que siempre te acompañará, por lo tanto es inteligente y sensato que seas la persona de tu vida que más quieres. No se trata de egoísmo, es simple autoestima.   Puedes hacer muchas cosas por mejorar tu relación contigo. Te hago 12 propuestas para que tu autoestima siga viva y con una excelente salud.   Presta atención selectiva. Tu atención tiene un efecto materializador y multiplicador. Por lo tanto, selecciona dónde la pones, a qué le dedicas energía e interés. Pon la atención en aquellas cosas que deseas, que te hacen sentir bien, con las que aprendes y creces. Simplifica tu vida. Tu relación contigo será mejor cuanto más sencilla sea. Deshazte de cosas que terminan siendo un distractor o un obstáculo. Termina con...

Podría parecer sencillo y en realidad lo es, pero ¡hay que ver cuánto nos cuesta hacerlo! Ser amable significa no aprovechar una situación, experiencia, comentario, circunstancia, error … para abrir una lucha contigo mismo o con los demás (¿para qué? Créeme, siempre vas a perder) o dicho en positivo, aprovecharla para darte amor. Eso de no hacer leña del árbol caído… Cuando más dolidos estamos, cuanto mayor ha sido nuestra equivocación o peor nos sentimos es cuando más amables necesitamos ser con nosotros mismos. Abrir el corazón, ser bondadosos y compasivos es clave para no dañar tu autoestima. No te des tanta caña ni te destruyas. No te lo mereces. Sé amable. Ser amable contigo te permitirá serlo con los demás de una manera sincera y natural. Hay quién jamás hablaría a nadie como es capaz de hablase a sí mismo. En ese caso mide con el mismo rasero cuando se trate de ti. Ser amable es quererte bien y eso es crecer en autoestima. Y por otro lado, no olvides nunca la primera ley de la autoestima. Allí donde ponemos la...

Tu atención es la puerta de tu conciencia. Para ser consciente de algo antes has necesitado enfocarlo con tu atención. La atención es como un foco de luz que ilumina lo que vives y te hace consciente de tu experiencia externa e interna. Puedes vivir la misma experiencia a ciegas, sin poner atención en lo que te sucede, pero es vivirla de forma inconsciente y será como si no hubiera existido. Eso te pasa cuando te despiertas y no recuerdas lo que has soñado o cuando conduces con la cabeza llena de pensamientos y luego eres incapaz de recordar el trayecto. Cuando enfocas la luz de tu atención sobre tu realidad modificas tu percepción y por lo tanto cambias tu experiencia. Puedes hacer la prueba en este mismo momento. Para conseguirlo es necesario que te coloques en lo que los expertos llaman el papel del “observador”. Recuerda que el observador, ni juzga, ni valora, solo presta atención y está presente. Empieza por ser consciente de tu atención y date cuenta de tu postura corporal, simplemente se consciente de...

Cómo percibimos y valoramos nuestro día a día, nuestra vida, lo que nos pasa o lo que no nos pasa, lo que tenemos o lo que nos falta, el tiempo que hace, el trabajo que tenemos para hoy, las palabras de mi pareja, etc. es lo que crea la realidad. La realidad en si es neutra, no es ni buena ni mala, no tiene color. ¿De qué color pintas tu vida? Trabajos duros, pinchar una rueda, situaciones de pobreza o de enfermedad, duelos o separaciones,… ¿y éstas y otras qué? ¿También son neutras? Pues por extraño que nos suene sí, lo son. He oído a personas decir que la depresión que han padecido es lo mejor que les ha pasado en la vida ya que gracias a ella fueron capaces de cambiar su día a día; disfrutar enormemente y trabajar con pasión en profesiones que muchos consideraríamos abrumadoras; hablar con confianza ciega sobre cómo lo que ahora viven, sin duda es por alguna razón y aunque aún no la comprendan saben que es para su bien,…...

La primera ley de la Autoestima afirma que “allí donde pones la atención, “eso” se expande”. Da igual lo que “eso” sea, tu inconsciente ni juzga, ni opina. Simplemente pone en marcha todo su poder para empezar el proceso multiplicador de experiencias que reflejen aquello en lo que tú te concentras. Si analizas la temática de tus pensamientos, tus contenidos de conciencia y aquellas cuestiones a las que le das vueltas una y otra vez dentro de tu cabeza. Si te escuchas hablar, si estás pendiente de tus temas de conversación, tus intereses o tus preocupaciones. Si te fijas simplemente en las palabras que utilizas y observas la realidad que vives con las experiencias que te vas creando. Entonces serás consciente de donde tenias tu atención y en qué estabas concentrando. Porque es tu poder de concentración el que ha ido definiendo las coordenadas de la realidad que vives. De alguna manera tu mundo exterior es el reflejo de tu mundo interno. Y tu atención es el puente que une esos dos mundos. La primera Ley de la...

Si nos situamos en nuestro momento presente, podemos ponderar dos opciones. Una, revisar nuestra memoria, nuestro almacén de datos, emociones, vivencias e ideas. Probablemente este análisis nos ayude a comprender cómo hemos llegado a donde estamos, tanto si consideramos que hemos tenido éxito en nuestros propósitos como si creemos que no tanto. Pero la memoria es un almacén impreciso, altamente selectivo. Si contrastáramos todas nuestras vivencias con un diario íntimo, un blog en el que hagamos aportaciones regulares o con grabaciones en vídeo de nuestra vida, nos daríamos cuenta del desfase que existe entre lo que recordamos y lo que realmente vivimos. Sin embargo, es la memoria que guardamos de las experiencias vividas lo que configura nuestra personalidad actual, no las vivencias en sí. También podemos hacer precisamente lo contrario, y aquí está la segunda opción. Se trata de orientar nuestra mente hacia el futuro y seleccionar conscientemente los pensamientos, las sensaciones y los actos que nos conducirán a las experiencias que queremos vivir. En realidad, son los mismos elementos, pero asimilados de modo distinto. En lugar...