EL PODER DE LA CONCENTRACIÓN

La primera ley de la Autoestima afirma que “allí donde pones la atención, “eso” se expande”. Da igual lo que “eso” sea, tu inconsciente ni juzga, ni opina. Simplemente pone en marcha todo su poder para empezar el proceso multiplicador de experiencias que reflejen aquello en lo que tú te concentras.

Si analizas la temática de tus pensamientos, tus contenidos de conciencia y aquellas cuestiones a las que le das vueltas una y otra vez dentro de tu cabeza. Si te escuchas hablar, si estás pendiente de tus temas de conversación, tus intereses o tus preocupaciones. Si te fijas simplemente en las palabras que utilizas y observas la realidad que vives con las experiencias que te vas creando. Entonces serás consciente de donde tenias tu atención y en qué estabas concentrando. Porque es tu poder de concentración el que ha ido definiendo las coordenadas de la realidad que vives.

De alguna manera tu mundo exterior es el reflejo de tu mundo interno. Y tu atención es el puente que une esos dos mundos.

La primera Ley de la Autoestima no es nueva, en física cuántica se conoce como “El efecto Observador”. Se sabe porque se ha comprobado múltiples veces, que las partículas subatómicas responden de una manera o de otra dependiendo de cómo son observadas durante la experimentación. Se sabe que el átomo en mayormente “vacío”, nada, y lo que llamamos materia es en realidad potencialidad pura, múltiples posibilidades que cuando son observadas por nuestra conciencia y depositamos en ellas nuestra atención, terminan por definirse. La nueva física afirma que “El efecto-observador implicaría que el Universo tal y como lo percibimos, es el resultado directo de la consciencia”.

La física cuántica sabe que todo está interrelacionado y que la distancia entre el pensamiento y la materia es solo una fantasía y una resistencia. Porque finalmente todo es la misma cosa.

Por eso es importante que escojas con cuidado tus pensamientos, que selecciones tus contenidos de conciencia y prestes atención a tus emociones. Porque el lenguaje de la conciencia es un lenguaje emocional. Y el Universo no entiende de idiomas pero sí es sensible a tus afectos. Porque solo aquello que sientes termina existiendo en tu realidad.

Tu diálogo interior, tus palabras, tus pensamientos conscientes y tus conductas son únicamente el cauce que hace posible que circulen las emociones de la materialización.

Cuando te concentras en “algo”, ya sea porque lo quieres o lo rechazas, porque lo deseas o lo temes, estás construyendo la que será tu futura realidad. Y cuando eres capaz de sentir ese “algo”, ya sea mediante la alegría, el temor, la rabia o el deseo, estás acelerando el proceso y ese “algo”, que es potencialidad pura, empieza a existir en algún plano y arranca el viaje para encontrarse contigo, aunque todavía no esté a tu alcance.

Según Pascual Jordan, matemático y físico teórico alemán, que hizo significativas aportaciones a la mecánica cuántica y a la teoría cuántica de los campos “a escala cuántica la observación no solo afecta e influye el objeto que está siendo observado… lo crea”.

Sé humilde, valiente y responsable. Pon el poder de tu concentración a tu favor. Construye mental y emocionalmente la realidad que quieres vivir, siéntela primero dentro de ti para poder experimentarla después como un hecho. Tu concentración es el puente que une tu realidad interna con tu realidad externa. Solo tienes que observar con honestidad tu historia personal para reconocer siempre ha sido así.

FRASE: “Cambiemos nuestro pensamiento y el mundo a nuestro alrededor cambiará”. Richard Bach

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