Tú no eres quién tú te crees. El EGO es una construcción mental de quién eres, una autoimagen, un YO que hemos fabricado a lo largo de los años con experiencias, creencias, mensajes de nuestros padres, etc. En función de esa construcción generas tu vida. No te vas a librar de él pero si puedes aprender a reconocerlo y poner a tu EGO a dieta. Y puedes lograr acercarte a Quién Realmente Tú Eres. Quién Realmente Eres (QRE), no es racional, es tu verdadera esencia, es todo aquello que harías si no tuvieras miedo, si confiaras en ti, si fueras lo más importante de tu vida, si te aceptaras y aceptaras a los demás, … si no estuviéramos condicionados como lo estamos. El orgullo es ese sentimiento relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos siendo una sana y lógica satisfacción asociada a los logros académicos alcanzados, a la paella cocinada, al informe realizado, al libro publicado, a cómo has dejado de limpio tu coche, etc. Mientras que en la vanidad hay un interés por lo que los demás...

No se trata de un blog que te enseñe cómo meditar. Sino, más bien, un blog destinado aquellos que se resisten a empezar a meditar, que piensan en ello, que les gustaría poder hacerlo, que le han dicho que tiene beneficios pero que sienten que no es para ellos. Hay que superar las resistencias. De eso se trata. ¿Vives con una profunda pero sutil sensación de insatisfacción y vacío interior, a pesar de haber conseguido mucho de los logros que te proponías alcanzar? ¿tratas de obtener más y más, tapando esa incomodidad con cuestiones superficiales, cuando lo que realmente buscas es la paz, la felicidad y la desaparición de la sensación de necesidad no cubierta? ¿Tratas de controlar tu vida y es desalentador ver que la vida es incontrolable, que el cambio constante es una parte inevitable de ella? ¿Sufres? En la meditación encontrarás la liberación. Las ganancias son todas. No solo mentales, sino también físicas. Combate la depresión y los síntomas del estrés, da paz interior (sosiega, aporta serenidad, calma ...

La meditación es la manera de poner orden en los pensamientos y por extensión en las emociones. Meditar es una disciplina milenaria que tiene por objetivo colocarnos en el momento presente y con la atención concentrada, puede ser en contar las respiraciones, la observación de un objeto, la repetición de una frase o la conciencia sobre el ahora. Todo vale mientras mantengas la concentración y por lo tanto el torrente de pensamientos no secuestre tu atención. Para algunos autores meditar es tratar de dejar la mente en blanco, “no pensar”. Lo cierto es que existen diferentes técnicas y filosofías a la hora de meditar: Budista, Trascendental, Vipassana, Zazen, Sufi y otras más. Cualquier tipo de meditación es valiosa si se trabaja con dedicación. Produce importantes beneficios no solo mentales y emocionales, sino también físicos e incluso sociales cuando se practica en grupo. La relajación es diferente. El objetivo de relajarse es eliminar las tensiones, aflojarse físicamente y encontrar cierto control sobre las emociones. Para eso se utilizan diferentes técnicas. Son clásicas las técnicas de relajación progresiva...

Tu atención es la puerta de tu conciencia. Para ser consciente de algo antes has necesitado enfocarlo con tu atención. La atención es como un foco de luz que ilumina lo que vives y te hace consciente de tu experiencia externa e interna. Puedes vivir la misma experiencia a ciegas, sin poner atención en lo que te sucede, pero es vivirla de forma inconsciente y será como si no hubiera existido. Eso te pasa cuando te despiertas y no recuerdas lo que has soñado o cuando conduces con la cabeza llena de pensamientos y luego eres incapaz de recordar el trayecto. Cuando enfocas la luz de tu atención sobre tu realidad modificas tu percepción y por lo tanto cambias tu experiencia. Puedes hacer la prueba en este mismo momento. Para conseguirlo es necesario que te coloques en lo que los expertos llaman el papel del “observador”. Recuerda que el observador, ni juzga, ni valora, solo presta atención y está presente. Empieza por ser consciente de tu atención y date cuenta de tu postura corporal, simplemente se consciente de...

Autoestima es sinónimo de felicidad. Es imposible ser feliz y no quererse. Y tampoco es posible quererse y ser infeliz. Una cosa lleva a la otra. La felicidad es un equilibrio emocional entre la alegría y la serenidad. La alegría es la parte ligera de la felicidad, guarda relación con la infancia, nos activa y nos empuja a salir fuera de nosotros. La serenidad es la parte profunda, se relaciona con la madurez y el orden, nos calma y devuelve a nuestro interior. Lo de dentro se proyecta fuera. El orden externo es solo un reflejo del propio orden interno. Y a la vez, lo de fuera ayuda a mantener lo de dentro, por eso cuanto más “zen” sea el espacio habitado más fácilmente conectaras con la serenidad. Algunas sugerencias que te pueden ayudar con la serenidad: Haz solo una cosa cada vez. Olvídate de la multitarea. Haz las cosas como un ejercicio de concentración. Si comes, solo comes. Si atiendes llamadas, solo atiendes llamadas. Si estás con otra persona, solo estás con ella. O sí conduces, solamente conduces....

Cierra los ojos y reflexiona sobre el concepto de abundancia. Es lo contrario al concepto de escasez. Es más una creencia, una forma de entender la realidad y una emoción, que una cuestión acumulativa, material o cuantitativa. Haz una respiración más profunda y mientras aspiras el aire, se consciente de la abundancia que hay a tu alrededor. Siente cómo se llenan tus pulmones y relaciona esa sensación con el concepto de abundancia. En este mismo instante tienes todo lo que necesitas para ser feliz. Permite que ese pensamiento se desarrolle y recorra tu sistema nervioso, siéntelo circulando por de tus venas y nota como tu corazón lo bombea. Ahora deja que esa sensación de abundancia haga su efecto y se extienda y transforme tu biología aportándote salud y bienestar. La Vida es en sí misma un paradigma de generosidad y abundancia. Puedes sentirla en todo lo que te rodea: en la luz del sol cada despertar, cuando estás en la naturaleza, en todas y cada una de las risas de tu hijo, en el amor de otras...

Tendemos a estar dispersos, a saltar de un pensamiento a otro, a no estar presentes en aquello que hacemos, nos cuesta mantener la concentración y la conciencia y nuestra atención vuela sin rumbo fijo de una cuestión a otra. Ese es el caldo de cultivo de la ansiedad, el estrés y el desasosiego. Es también la mejor manera de perder el tiempo, y como lo que la llamamos vida, al final es tiempo, esta forma de vivir se convierte en una especie de suicido lento e inconsciente. Pero siempre es posible volver a conectar con la parte material de nuestra existencia, y volver a sentir nuestra conexión con el presente y con el entorno que habitamos en ese momento. Y para lograrlo nuestro cuerpo y en concreto nuestros órganos de los sentidos son nuestros mejores aliados. Por eso, en cuanto notes los primeros síntomas, es el momento de decirte en tu pensamiento “aquí”, fuerte y firme. Y redirigir tu atención al momento presente. Empieza por ser consciente en ese mismo momento de tu respiración y regúlala. Toma conciencia...

Algunos autores cuando hablan de emociones hacen dos categorías y las dividen en positivas y negativas. Las positivas son aquellas que te ayudan a sentirte bien y las negativas son las que por una razón un otra hacen que te sientas mal. En la primera categoría están la alegría, la serenidad o el amor. En la segunda el miedo, la rabia y la tristeza. Y cuando emocionalmente llevamos las cosas al límite, parece que al final solo existe el amor y su ausencia que para algunos es el miedo. La energía de amor es lo que sientes cuando amas algo o a alguien, a tu hijo, tu pareja, un proyecto, una idea, un perro, un lugar… Te hace sentir vivo, con ilusión, te devuelve el valor para emprender lo que haga falta, para sacar fuerzas y recursos y llegar hasta el final. La energía del amor es lo que sientes también cuando tienes tu autoestima alta y te parece que la vida es tal como tiene que ser, eres consciente de tu propio poder, sientes la conexión...