La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. También es el reflejo de tus relaciones personales, es decir, cuando tu autoestima es buena, atraes personas a tu entorno con las que compartir la felicidad, os ayudáis, crecéis y os sentís bien. Sin embargo, cuando tu autoestima tiene algún problema, este se expresa en las relaciones que estableces con otros, pueden ser tus amigos, compañeros de trabajo, pareja, familia o personas más lejanas. Así, la manera en como te tratan otras personas, responde las creencias que tienes sobre ti y las lecciones que necesitas aprender en esa experiencia compartida con la otra persona. Tu autoestima la puedes ver reflejada en: El trato: tanto el que das como el que recibes. El trato existente con las otras personas refleja el trato que tú te das a ti. Si te tratas mal o tratas mal a otras personas, no te tiene que extrañar que ese sea el trato que tú recibas. Si tu autoestima es alta y te tratas con cariño sabrás cuidar de ti y escogerás personas...

El odio, ¡qué emoción más corrosiva! El odio se ha definido como una emoción negativa, profunda e intensa, causada por la creencia o prejuicio de que el otro, el odiado, es un ser detestable y malvado. Se asocia con emociones como el desprecio, el asco o la rabia. El odio puede manifestarse en grados y formas muy diversas. La ignorancia, la mentira, la difamación o el prejuicio, entendido como una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal (influido por historias, mitos, estereotipos, expectativas, miedos…), puede provocar en ti un determinado patrón de tensión muscular, elevarte el pulso, un sentimiento de estar desbordado por la situación, una fijación por lo odiado y deseos de venganza. Que se me queme la comida, que se acabe la tinta de la impresora a mitad de una impresión urgente, la soberbia de mi amigo, la forma de hablar de mi jefe, el sistema de organización de mi hijo, que coman con la boca abierta, cómo aparca mi vecina, … ¡me pone de los nervios y me...

La autoestima se puede entrenar. Esa es una de sus ventajas más importantes. Puedes mejorarla si la trabajas. Otra ventaja importante es qué lo natural es tenerla. La autoestima es como la salud, igual que lo esperado es tener una buena salud, también cabe esperar que cuentes con una buena autoestima. Estas son las 10 pautas para tener una autoestima sana y fuerte: Conócete. La Autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Como cualquier relación, necesitas conocer, y cuanto más y mejor te conozcas mucho mejor te irán las cosas. Solo podemos querer aquello que realmente conocemos. Aquello que se quiere pero en realidad no se conoce, es solo una fantasía, una idealización o un deseo imaginario. Trátate como a tu mejor invitado. Tienes que demostrarte que eres realmente importante para ti. Imagina que tienes unos días en tu casa y a tu cargo un invitado muy especial para ti. ¿Qué harías para hacer agradable su estancia? Pues aplícate la misma regla. Si lo harías por tu mejor invitado hazlo por ti. Mímate. Sé amable....

¿Conoces a Louise Hay? Louise Hay, recientemente fallecida, fue una escritora y oradora estadounidense, considerada una de las figuras más representativas del movimiento del Nuevo Pensamiento y una precursora de los libros de autoayuda.​​ Con una vida llena de experiencias que supo utilizar para crecer, se convirtió en una gran maestra del amor propio y de la autoestima que comunicó al mundo con enorme generosidad. La primera e indiscutible forma de amor consiste en dejar la crítica. Deja de criticarte. Acepta y aprueba quién eres y desde ese punto crece, mejora, … pero con amor. Criticarte no cambia nada, solo te ancla en el problema y en el dolor. La segunda manera que propone Hay consiste en el perdón. Perdónate. Deja ir el pasado y no te dañes con él. Sea lo que sea que hayas vivido, perdona. Lo hiciste como sabías en ese momento. Ahora lo ves de otra manera, eres capaz de actuar, pensar, … de otra manera y eso habla de tu crecimiento personal, pero entonces no lo sabías. No te juzgues con tus conocimientos actuales...

Dicen que del amor al odio hay un paso. Pues, por ende, hay el mismo camino de vuelta. Tiendes a odiar, a sentirte furioso, a enrabiarte, … ¿qué te lleva a sentir esas emociones? Hay quién diría que la gente que es insoportable, los ciclistas del arcén impidiéndote avanzar con rapidez, la de recepción que es realmente una mujer profundamente estúpida, … Y cuando piensas así ante esas situaciones ¿Qué haces? ¿Pitas poseído? ¿Haces un adelantamiento imprudente? ¿Le pones tu mejor cara de desaprobación? Si descalificas, maldices, criticas, … si piensas con agresividad, generarás rabia, furia, odio, en definitiva, malestar dentro de ti. ¿Sabes que 1 pensamiento negativo, tan solo uno, tarda horas en desaparecer de tu sangre?. Las emociones son sustancias químicas y la rabia es un veneno para ti, para tu organismo. No te hagas mala sangre, literalmente. ¿Que te hace pensar y sentirte así? comportarte de manera agresiva. Golpear, sacudir, poner malas caras, emplear un tono de voz ofensivo, etc. con las consecuencias que eso tiene en tu vida social, laboral, familiar, de pareja, … ¿Qué hago...

Podría parecer sencillo y en realidad lo es, pero ¡hay que ver cuánto nos cuesta hacerlo! Ser amable significa no aprovechar una situación, experiencia, comentario, circunstancia, error … para abrir una lucha contigo mismo o con los demás (¿para qué? Créeme, siempre vas a perder) o dicho en positivo, aprovecharla para darte amor. Eso de no hacer leña del árbol caído… Cuando más dolidos estamos, cuanto mayor ha sido nuestra equivocación o peor nos sentimos es cuando más amables necesitamos ser con nosotros mismos. Abrir el corazón, ser bondadosos y compasivos es clave para no dañar tu autoestima. No te des tanta caña ni te destruyas. No te lo mereces. Sé amable. Ser amable contigo te permitirá serlo con los demás de una manera sincera y natural. Hay quién jamás hablaría a nadie como es capaz de hablase a sí mismo. En ese caso mide con el mismo rasero cuando se trate de ti. Ser amable es quererte bien y eso es crecer en autoestima. Y por otro lado, no olvides nunca la primera ley de la autoestima. Allí donde ponemos la...

Ser capaces de aceptar es un don. Por suerte es una cualidad o habilidad que se entrena. Aceptar es ser capaces de decir “esto es lo que hay” e implica dejar de hacernos daño con esa situación. Oportunidades en el día a día, en la vida, no faltan. Y no lo digo porque la vida sea dura y cruel, la vida es la que es, sino porque ante esas situaciones que la vida nos presenta tenemos la oportunidad de elegir la actitud con la que la vamos a afrontar. Al mojarnos los zapatos en un día de lluvia, al hacer una entrevista con más nervios de los que nos hubiese gustado, ante un retraso en el aeropuerto, una gripe que te impide hacer esa reunión tan importante o al ser diagnosticados por una grave enfermedad que cambiará tu vida, en la aceptación está la salvación. Podemos quedarnos atrapados en la rabia, en la decepción, en una profunda tristeza o decir con fuerza, ¨esto es lo que hay”. Queremos aceptar lo que nos pasa, aceptar la vida y aceptar a los...

Hombres necesitados, inmaduros, groseros, agresivos, adictos, distantes, abusivos, crueles, hacia los que te sientes irremediablemente atraída, por los que sientes compasión y una plena convicción de que tu amor les sanará. ¿Te sueles ver atraída por su potencial? La raíz de esa atracción es nuestro propio deseo de ser amadas. Este tipo de relaciones habla de tu nivel de autoestima. Las mujeres estamos programadas tanto cultural como biológicamente para cuidar, amar, ayudar, consolar a los demás. Cuando todo lo que nosotras hacemos de manera natural con este fin no surte efecto, casi de manera inevitable tendemos a hacerlo con mucha más intensidad corriendo el riesgo de terminar enredadas en un proceso adictivo y destructivo. Y para poder hacerlo distorsionamos la realidad para, en lugar de ver a nuestra pareja como alguien peligroso, percibirlo como una víctima indefensa que necesita de toda nuestra comprensión y amor. Tenemos el don del amor desinteresado. Pensamos que una mujer puede ser capaz de cambiar a un hombre si lo ama lo suficiente. Podemos hacerlo y si somos mujeres es casi nuestro deber. ¿Por...

La alimentación es una de las formas diarias de cuidar de nuestra salud, de protegerte, valorarte y demostrarte lo mucho que te quieres. Dime lo que comes y cómo te lo comes y te diré cuánto te quieres. Comer con prisas, tragando cualquier cosa que tienes a mano o hacerlo hasta sentir que no te cabe nada más, comer productos de baja calidad o dañinos, de cualquier manera, frente al ordenador o al televisor, … Antes de comer o beber cualquier cosa, pregúntate ¿Es esto bueno para mi? Uno de los tres sistemas físicos que nos alertan de que algo no marcha bien que primero reaccionan ante los conflictos emocionales es el Sistema Digestivo (los otros dos son el sistema muscular y la piel). Dolores de estómago, diarrea, estreñimiento, hinchazón, acidez, apetito insaciable, gases, etc. son muestras de una alteración digestiva que no debemos dejar pasar desapercibida o tratar de acallar con un tratamiento farmacológico sin atenderla. Cuando digo que el cuerpo reacciona y nos alerta de cómo nos estamos alimentando, incluyo al cerebro como órgano. El cansancio, la...

¿Qué harías si te quedaran 3 meses de vida? Hay quién se puede sorprender ante una pregunta de estas características e incluso reaccionar impactada por el hecho de pensar en su propia muerte y de una manera tan próxima pero tengamos la edad que tengamos, nunca sabemos cuando vamos a morir. La idea de esta pregunta no es pensar en la muerte, sino en la vida. En vivir. Te propongo esta cuestión a fin de que valores tu rutina, tu día a día, tu felicidad, tus amistades, tu trabajo, tu pareja,… y pienses si seguirías haciendo exactamente lo mismo que haces y compartiéndolo con las personas que te rodean si tan solo te quedaran 90 días que vivir. Si tu respuesta es un sí rotundo, enhorabuena. Si en ella hay matices, analízalos y toma las decisiones que con valentía tomarías si estuvieras a punto de perder lo más valioso que tenemos y cualquiera otra de las pérdidas pasara a un segundo plano perdiendo toda la importancia. De hecho cuando no tomas esa decisión, estás eligiendo. Al no...