RELACIONES PERSONALES Y AUTOESTIMA

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. También es el reflejo de tus relaciones personales, es decir, cuando tu autoestima es buena, atraes personas a tu entorno con las que compartir la felicidad, os ayudáis, crecéis y os sentís bien. Sin embargo, cuando tu autoestima tiene algún problema, este se expresa en las relaciones que estableces con otros, pueden ser tus amigos, compañeros de trabajo, pareja, familia o personas más lejanas. Así, la manera en como te tratan otras personas, responde las creencias que tienes sobre ti y las lecciones que necesitas aprender en esa experiencia compartida con la otra persona.

Tu autoestima la puedes ver reflejada en:

  • El trato: tanto el que das como el que recibes. El trato existente con las otras personas refleja el trato que tú te das a ti. Si te tratas mal o tratas mal a otras personas, no te tiene que extrañar que ese sea el trato que tú recibas. Si tu autoestima es alta y te tratas con cariño sabrás cuidar de ti y escogerás personas que te traten bien.
  • Los límites: son necesarios en cualquier tipo de relación para que haya respeto y aceptación. Cuando los límites no están claros son habituales, las confusiones y los abusos. Saber poner límites claros y respetar los límites de otras personas es señal de una buena autoestima.
  • Las creencias: son el eje entorno al cual gira la relación. Mi autoestima refleja mis creencias sobre mi y dependiendo como sean estas así serán mis creencias sobre como tienen que ser mis relaciones. Si creo que valgo poco o que las relaciones son complicadas y difíciles mis relaciones personales siempre serán insatisfactorias. Si me valoro y me quiero, ese será también el eje que buscaré con otras personas.
  • La expectativas: están relacionadas con las creencias y los límites, es lo que yo espero, lo que creo merecer, lo que me gustaría. Unas expectativas irreales, desproporcionadas o pobres solo hablan de cómo me conozco, de que me siento merecedor o como trato de compensar mis carencias. Nadie, en ninguna relación puede hacerme feliz o infeliz, soy solo yo, quien decide compartir con esa persona esas emociones y experiencias.
  • La evolución afectiva de la persona: dependiendo de cómo sea tu afectividad o en que fase evolutiva te hayas quedado, así serán tus relaciones. Si eres dependiente, tu afectividad es infantil o mantienes los mismos patrones de relación que en tu adolescencia, eso está determinando tu estilo de relacionarte con otras personas. Si por el contrario eres capaz de vivir con autonomía, te gusta estar en soledad y tu afectividad ha madurado, tendrás relaciones ricas, adultas y estimulantes.
  • El compromiso: es el grado de implicación y confianza que depositas en la relación. Sin un compromiso maduro y firme no hay seguridad y la continuidad es frágil. El compromiso permite crear planes de futuro y da a la relación estabilidad. Solo las personas con una autoestima sana son capaces de establecer compromisos realistas y maduros, donde no se asfixian o se sienten prisioneros. El miedo al compromiso siempre es un signo de inmadurez e inseguridad.
  • Las adicciones emocionales: todos tenemos adicciones emocionales, estamos “enganchados” a determinado tipo de sentimientos negativos, que decimos no querer, pero de los que nos cuesta desprendernos y tendemos a repetir. En mucho casos, para poder recibir nuestra “dosis” de emociones negativas necesitamos la participación de otras personas. Inconscientemente escogemos a estas personas porque con ellas tenemos asegurada nuestra adicción emocional. Con una autoestima sana nos conoceremos mejor y nos habremos responsabilizado más de nuestras propias emociones, con lo que nos será más fácil corregir las adicciones emocionales que podamos tener

La conclusión es sencilla, si quieres unas relaciones ricas y satisfactorias empieza por trabajar tu relación contigo, es el mejor camino para llegar a conseguir lo que quieres con otras personas.

Frase: “No importa cuanto te amen, sino como lo hagan” · Walter Riso

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RECOMENDACIÓN:

Amar sin sufrir” · María Jesús Álava Reyes

¿Por qué nos hace sufrir tanto el amor?, ¿por qué se acaba?, ¿es tan difícil llevarnos bien pasadas las primeras fases de la relación? Aunque las respuestas son muchas, María Jesús Álava, autora de libros de gran éxito como La inutilidad del sufrimiento y Emociones que hieren, nos da las claves para comprender cuándo merece la pena luchar por algunas relaciones y cuándo debemos poner fin a otras invadidas por el desamor; nos enseña a poner lo mejor de nosotros mismos en nuestra vida afectiva.

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