Aprender a renunciar como parte de nuestro camino en la vida. Dejar ir aquello que ya tuvo su momento, que antes tenía sentido pero ya no lo tiene. Aquello que una vez fue magnífico, intenso, enriquecedor y novedoso pero que ya no lo es. Aprender a dejar ir cuando nuestro ego se niega a aceptar lo que está ocurriendo, a aceptar que lo dejamos ir porque ya no nos hace falta. Renunciar a nuestro ego que se apega a lo que ya no es bueno para nosotros, por miedo, rencor u orgullo. Y la mejor manera de dejar ir y superar nuestro orgullo es agradecer a aquello que soltamos por todo lo que nos dio. Gracias. Adiós. Decidir es renunciar, vaciar para otorgar espacio a lo que ha de venir. Escoger es abandonar, elegir una opción es renunciar a otras. Abandonar no es lo mismo que abandonarse, lo primero puede ser necesario para volver a sentirnos bien o para seguir creciendo. Abandonarse es rendirse, es una de las mayores señales de baja autoestima. Abandonar sobre todo...

¿Eres consciente que tu problema de sobrepeso no es un problema con la comida? O por lo menos no se reduce a eso. Tratamos de ocuparnos de él haciendo gimnasia con más o menos frecuencia (esto último suele llevarse la palma), visitando a nutricionistas, haciendo dietas por un tiempo, tomando batidos “mágicos” y nada más, … No vas a resolverlo si sólo te ocupas de esa manera. De hecho, ¿a que no se resuelve? Quizás pierdes algo o incluso mucho para, sorprendentemente estar en el mismo punto o muy cerca en un tiempo record. ¿Por dónde van los tiros entonces? ¡Pues fíjate! Hay 3 “razones ocultas” que mantienen tu problema de obesidad: La primera razón es porque con ello te mantienes fuera del mercado. Así, crees, no te verás expuesto a mantener una relación de pareja o sexual que probablemente temes, aunque conscientemente puedes decirte que la anhelas. O, por el contrario, ya tienes pareja y el sobrepeso te protege del deseo del otro.   La segunda está relacionada con el miedo, la desprotección, la inseguridad. La grasa que...

Mantenemos nuestros hábitos alimenticios por insanos que sean, nuestra manera de ser y de actuar, de relacionarnos, conducimos siempre por las mismas carreteras, nos quedamos enganchados a trabajos que detestamos, … ¿por qué lo hacemos? ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? Por miedo es una de las respuestas más claras y por “no tener que pensar” y poder seguir en piloto automático sería seguramente la segunda razón más evidente. Pero así no crecemos. Es más, así nos destruimos. “Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba educado pero que no sabía qué le sucedía al otro. Desde que había llegado al Palacio, no se había movido de la rama, hasta tal punto que había que llevarle el alimento. El rey mandó llamar a curanderos y sanadores pero nadie pudo hacer volar al ave. Entonces hizo público un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando en sus jardines. -...

Desde la Piscología entendemos la procrastinación como un sentimiento de ansiedad generado ante la presión inconsciente que sentimos antes de empezar o concluir una tarea. Adquirir el mal hábito de postergar, nos lleva a sustituir quehaceres más significativos por otros irrelevantes; y nos excusamos con argumentos del tipo: “Empezaré luego” , “Mañana es mejor momento”, “Ahora no me va bien”, “Justamente me hace falta esto para poder empezar”. Todo esto nos aleja de poder ir cerrando las tareas importantes. Para poder trabajar la procrastinación primero debemos ser capaces de entender que detrás de esta conducta nos encontramos con el miedo. Miedo al fracaso, a equivocarnos, a la responsabilidad, a la frustración, al miedo de uno mismo, a la propia valía y a la propia incapacidad de poder desarrollar correctamente una tarea. El miedo, junto al hábito de procrastinar, nos induce a multitud de consecuencias que se tejen sutilmente a nivel psicológico y fisiológico: baja autoestima, inseguridad crónica, sentimientos de incapacidad, alta frustración, trastornos del sueño, somatizaciones cutáneas, problemas gástricos o el posible desarrollo de un trastorno...

No es soñar como dormir, es soñar como vislumbrar, imaginar y fantasear. Soñar de verdad es apuntar muy alto con nuestra imaginación. Tan alto, que puede parecernos imposible. Somos capaces de matar nuestros sueños con cuchillos como la falta de tiempo, la falta de recursos, la falta de fuerzas o la falta de ayuda. Si no nos ilusiona, si no nos enciende, si no nos hace volar, entonces no es un sueño. Y la posibilidad de materializar ese sueño, es una de las cosas que hace nuestra vida apasionante. La huella de un sueño no es menos real que la de una pisada. A veces el sueño puede ser más real que la realidad misma, instalándose en nuestra mente de forma obstinada. Muchas veces lo más real, lo más material, se olvida y se relega. Nuestros sueños en cambio se escogen y se evocan. Nuestros sueños están hechos del primer material necesario para construir nuestro futuro: una idea. Flaubert llamaba a los sueños las sirenas del alma, que nos llamaban cantando y nunca más retornábamos. Los sueños...

Llega septiembre y los niños retornan a clase, ya sea porque inician su travesía académica, cambian de colegio o vuelven a la escuela del año anterior. Como los adultos que vuelven al trabajo tras las vacaciones hay un proceso de cambio que cuesta afrontar, mezclado de cierta pereza y nostalgia por el descanso. Nada que no se supere poco a poco tras unos días de actividad. Hay otro proceso en algunos niños relacionado con la vuelta al cole que es más problemático y que puede acarrear consecuencias importantes si no se trata a tiempo: es el miedo al colegio. No se trata de un rechazo a ir al colegio, una decisión más o menos consciente del niño de negarse a acudir a la escuela. Es un miedo irracional, exagerado. Una sensación de ansiedad que le supera y que le vence si los adultos no le ayudamos. El miedo le provoca síntomas físicos como sudoración, tensión muscular, dolor de barriga o alteración de sueño o apetito. Síntomas que el pediatra descarta que estén relacionados con una base...

¿Quién quiere una bola de cristal? ¿Quién quiere ver el futuro? Y la pregunta más importante, ¿para qué quiere verlo? Hay quien quiere adelantarse a lo desconocido, saber lo que va a pasar para controlarlo y modificarlo. Está obsesionado con el control y que no le pase nada malo nunca. Se obsesiona con el futuro y le genera infelicidad. Decía Einstein que un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente como para obsesionarse con el futuro. Hay quien ya osa adelantarse al futuro rumiando habitualmente qué le puede llegar a pasar. Es un “¿y si….?” repetido continuamente que genera desesperación. En el fondo desconfía de sí mismo, no de su futuro, que siempre le traerá cosas buenas y malas. Desconfía de su capacidad de enfrentarse al futuro con sus herramientas emocionales presentes. Hay quien quiere ver el futuro para asegurarse que sus sueños se cumplen, que las esperanzas y deseos que ha colocado en el futuro acabarán convirtiéndose en una realidad. Que los sacrificios que realizó en el pasado serán recompensados en el futuro. Que...

El miedo es una emoción natural, y como tal, no es mala en sí misma y es inevitable. El miedo lo “sufren” todos los animales y se vive como una sensación desagradable ante lo que se percibe como un peligro. El valor del miedo es asegurar nuestra supervivencia, forma parte de nuestro instinto de conservación y nos permite estar alerta y en guardia cuando debemos estarlo. El miedo es nuestro seguro de vida. En los niños es un trámite natural en su proceso madurativo y todos ellos, en algún momento de su infancia, tienen miedo. Por ejemplo, la imaginación desbordante de la infancia, su pensamiento crítico no desarrollado aún y los estímulos que perciben a su alrededor conforman una unión amenazante para el cerebro emocional de los niños. Los comics, las películas, las noticias e incluso las conversaciones entre sus padres contienen material muchas veces no adecuado para ellos, por lo que es conveniente estudiar su contenido y filtrar lo que no sea beneficioso para los niños. Otro miedo posible en los niños es el miedo a...

Cuando ser rebelde es la solución, cuando ir a la contra es la manera de acertar, cuando pensar diferente a una mayoría es estar más cerca de la verdad que ellos, cuando actuar de forma distinta a lo que se venía haciendo hasta ahora es conseguir mejores resultados. Cuando ser rebelde no significa que seas obstinado, terco, desobediente o indisciplinado. Cuando ser rebelde e ir a la contra es la mejor respuesta. ¿Pero cómo saber que el momento de ser rebelde es ahora? Sabes más de lo que eres capaz de expresar. Tener una intuición y seguirla no es apostar, no es ir al casino esperanzado de que en la ruleta salga el rojo y jugártela porque sí. Una intuición, una corazonada es una idea que aparece rápida y súbitamente en tu consciencia y que se instala en ella. De las razones subyacentes a dicha intuición no eres plenamente consciente pero es lo bastante fuerte para que quieras actuar en función de la misma. El riesgo es actuar cuando lo que te pide tu intuición te...