BUENAS DECISIONES

Es una tarea importante el decidir bien, es decir, tomar decisiones que te hagan crecer y vivir mejor, desde una autoestima que se autorefuerza con cada nueva decisión positiva. Decidir bien no es hacer lo que a uno le da la gana en cada momento. Ese niño rebelde e impulsivo que todos llevamos dentro confunde la libertad con el capricho y las ocurrencias. Ese niño desea poder decidirlo todo, cambiar de decisiones como quien cambia de calcetines, y haciéndose poco responsable de sus decisiones cuando tienen malas consecuencias. Suelen ser decisiones marcadas por el corto plazo y el principio de placer. Las decisiones, mas bien esos caprichos, impulsos, ocurrencias y atajos, acaban controlando al niño. Son decisiones que te hacen más dependiente y menos autónomo.

Tampoco son buenas decisiones las que están demasiado condicionadas por el deber y la obligación. Ese padre severo e inflexible que todos llevamos dentro confunde equivocarse con fracasar, se siente culpable fácilmente e igualmente culpabiliza a otros con facilidad. Es un padre severo, con miedo a equivocarse y con enfado cuando las cosas no salen como deben ser. Son decisiones mediatizadas por la amenaza de lo que puede ir mal en vez de impulsadas por lo que puede ir bien. Las decisiones, mas bien esas obligaciones, deberes y normas, te dominan y te hacen sentir fácilmente inseguro y desdichado.

El adulto que todos llevamos dentro entiende que tomar decisiones es un proceso que mejora poco a poco, con cada nueva decisión que toma. Es como aprender un idioma, hay que practicarlo, equivocarse y acertar repetidas veces. Por tanto, se prepara para tomar cada vez mejores decisiones. Le dice al padre severo que no hay tantas decisiones de vida o muerte. Si abordas muchas situaciones como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces. Le dice al niño impulsivo que no puede hacer siempre lo que le dé la gana, que elija lo que realmente quiere y apueste por ello. El adulto sabe que elegir también es renunciar, que la peor decisión es la indecisión y que donde hay un éxito antes hubo una decisión valiente.

“No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir”

William M. Bulger

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