El chantaje emocional

Las relaciones humanas sanas se basan en el principio de reciprocidad. Hay un equilibrio general entre lo que tú das y lo que te aportan tus relaciones. En el chantaje emocional se rompe dicho equilibrio ya que una parte manipula a la otra para conseguir más de lo que da. Y es probable que el manipulador no sea consciente de su chantaje y lo vea como normal y justo, porque confunde su egoísmo con tener una sana autoestima. El chantajista emocional siente que se merece recibir mucho más de lo que da, por lo que es difícil que medite y cambie de actitud de forma voluntaria.

Es fácil caer en el chantaje emocional de los demás cuando tiendes a anteponer sus necesidades a las tuyas, cuando sientes más prioritarios los objetivos de otros que los tuyos propios, cuando simpatizas más con el sufrimiento ajeno que con tu propio dolor, al que minimizas y escondes. El exceso de aguante, tu capacidad de sacrificio, deja de ser un atributo de madurez, de fortaleza emocional y de resiliencia para convertirse en tu aporte habitual a la relación con el chantajista para que vuestro vínculo no se vea amenazado. Te cobra un impuesto clandestino y cada vez te pedirá más abnegación y generosidad.

Tu búsqueda de aprobación, evitando sentir rechazo de las personas importantes de tu vida, puede otorgar al chantajista emocional un poder que nunca debes delegar en nadie más que en ti misma: el poder de ser el “validador” de tu comportamiento y de tus principios. Tú has de saber por qué haces lo que haces y con qué objetivos. Tú has de ser lo suficientemente madura para saber si actúas por egoísmo o por autoestima, si te mereces algo o si no te lo mereces. Asimismo, te resulta difícil tomar decisiones que no cuentan con el beneplácito de los demás. Es tu miedo al conflicto, a que las relaciones se deterioren o acaben rompiendo debido a diferencias que pueden ser normales, ya que la realidad es compleja y no siempre se casan los deseos y necesidades de cada cual.

Tu sana autoestima es la mejor prevención contra el chantaje emocional. Es tu responsabilidad cuidar de ti en tus relaciones humanas, no puedes delegar habitualmente en otros que te cuiden y protejan constantemente. No puedes fusionar tu persona con la del chantajista por muy importante que sientas que es dicha relación, no debes olvidarte de velar por ti. A las personas que caen fácilmente en el chantaje emocional de otros y anteponen las necesidades de los demás a las suyas propias hay que recomendarles este hábito: “Trátate a ti misma como tratas a los demás”.

AUTOR:

David del Bosque

PSICÓLOGO

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