COHERENCIA CON UNO MISMO

A veces cuesta mucho ser coherente con uno mismo, con nuestros ideales, con nuestros valores y con nuestros principios. A veces resulta tentador, en el corto plazo, cambiar de ideales para conseguir rápidamente lo que queremos en ese momento. Como decía Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. A veces la comodidad vence a la integridad. Cuando no vives como piensas, acabas pensando como vives. La vida te va ocurriendo, sin sensación de llevar el timón de la misma. Siendo reactivo a lo que va pasando y respondiendo como uno buenamente puede o le dejan. La coherencia otorga dirección y rumbo a nuestras vidas. Sabemos por qué decimos sí y por qué decimos no. La flexibilidad mental, una virtud y una señal de inteligencia, se convierte en laxitud, una debilidad asociada a la falta de tensión y disciplina, cuando no hay coherencia. Todo acaba dando igual si no hay coherencia. ¿Qué más da actuar bien entonces? ¿Por qué esforzarnos? ¿Por qué elegir el camino difícil?

Ser coherente se asienta en compromisos, con uno mismo y con los demás. En el compromiso hay un pacto y una responsabilidad. No vale todo para conseguir lo que uno quiere. No todos los métodos son iguales. No es lo mismo aprobar estudiando que copiando. No es lo mismo ganar dinero robando que trabajando. No es lo mismo gustar a alguien mintiendo que siendo sincero. No es lo mismo divertirse drogándose que siendo creativo. No es lo mismo aunque a veces el resultado pueda parecer el mismo. Cuando el resultado parece el mismo, la diferencia la marca nuestra elección del camino, esa es la coherencia y la integridad puestas a prueba.

¿Qué es ser coherente? Hacer lo que dices que vas a hacer. Cumplir con lo que te has comprometido. Convertir en patrones habituales de conducta los valores positivos que dices aceptar. Si tu valor es la sinceridad, tu patrón de conducta será decir la verdad. Si tu valor es la responsabilidad, tu patrón de conducta será ser solvente con tus compromisos. La coherencia nos permite ser percibidos como sinceros, confiables y auténticos. Para ser coherentes necesitamos saber realmente cuáles son nuestros valores y después tener la voluntad suficiente para ponerlos en práctica. Que el mejor ejemplo de lo que en realidad eres sea tu manera de actuar.

Frase: “La vida no te ocurre, la vida te responde». Paréntepsis

ESCÚCHALO AQUÍ:

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.