LA FUERZA CURATIVA

¿Has oído hablar alguna vez del efecto placebo?

El efecto placebo es un conjunto de efectos sobre la salud que se producen por la administración de un placebo, que es una sustancia que carece de acción curativa pero que consigue un efecto terapéutico en la persona que se lo toma convencido de que es realmente eficaz.

No es magia. Nuestro cuerpo tiene una inteligencia innata que nos permite proporcionarnos toda una serie de componentes químicos con propiedades medicinales naturales (analgésicos, antidepresivos, etc.) y esa farmacia se activa con la mente, con el pensamiento.

Experimentos como los realizados en la década de 1950 en los que se realizaba, a uno de los dos grupos de enfermos con problemas cardíacos, una operación real de ligadura de las arterias mamarias que consistía en exponer las arterias dañadas y ligarlas, mientras que a los otros, pacientes del grupo placebo, no se les realizaba ningún procedimiento quirúrgico aunque sí una cirugía falsa (un corte en el pecho y nada más), demostró que el 83 % de los que habían sido sometidos a esa falsa operación obtuvieron el mismo nivel de mejora que los operados verdaderamente, que lo hicieron en un 67%.

¿Cómo puede ser? ¿Se trata de un caso aislado?

Ya les adelanto que no.

Y si mejoramos porque pensamos que lo haremos, ¿se puede empeorar por creer en ello?

Pues os sorprendería hasta qué punto.

Joe Dispenza, en su magnífico libro “El placebo eres tú” (recomendación de esta semana), describe de forma magistral varios casos en los que se aprecia el efecto Nocebo, es decir, desarrollo de efectos secundarios ante fármacos inocuos por la advertencia de que podría sufrirlos, desarrollo de graves síntomas ante un mal diagnóstico, etc.

Un famoso ejemplo es el realizado en Japón en 1962 con un grupo de niños sumamente alérgicos a una hiedra venenosa. En el estudio les frotaban en el antebrazo con una hoja de esa planta mientras le decían que era inofensiva para luego frotar el otro antebrazo con la hoja inofensiva diciéndoles que era hiedra venenosa. A todos ellos les reaccionó el brazo en el que creían que le habían restregado la planta a la que son alérgicos, pese a ser en realidad la inofensiva, y es más, a ninguno de ellos les provocó erupción donde sí le había frotado la hiedra a la que eran alérgicos.

¿Cómo es posible?

Podemos alterar nuestra realidad física con los pensamientos, las creencias y las expectativas, como Siegel llegó a concluir tras sus investigaciones con pacientes de cáncer, no hay enfermedades incurables, sino solo pacientes incurables.

Somos capaces de alterar nuestra fisiología, nuestro sistema inmunológico, … nuestro cuerpo, al cambiar simplemente un pensamiento.

La actitud lo es todo.

Frase: “Los momentos desesperados requieren medidas desesperadas” · Proverbio

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RECOMENDACIÓN:

“El placebo eres tú” · Joe Dispenza

 La mente posee unas capacidades asombrosas. No solo es capaz de transformar la experiencia sino también de influir en la materia: tomando el control del pensamiento y las emociones podemos reprogramar nuestras células; poseemos la maquinaria biológica y neurológica necesaria para hacerlo. Esta es la premisa de este libro. Un placebo es una sustancia sin ningún poder farmacológico que, sin embargo, provoca un efecto positivo en el paciente. ¿Qué pasaría, pregunta Joe Dispenza, si las personas creyeran en sí mismas en vez de confiar en algo externo? Apoyándose en los últimos hallazgos científicos, Dispenza nos ofrece infinidad de ejemplos de las posibilidades de la mente para provocar cambios. Lo que es aún más interesante: nos enseña a utilizar la denominada“ciencia de la transformación” para ejercer nuestra capacidad innata de creación en nuestro cuerpo y en nuestra vida.

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