EL ERROR DEL ADIVINO

Si por tendencia eres capaz de saber lo que la otra persona está pensando, si te das cuenta del porqué de los comportamientos de la gente que te rodea, si con audacia descubres los entresijos de las mentes ajenas, este blog será de tu interés.

Acaban de entrar, en el mismo café en el que relajadamente tomas un té, un padre con sus tres revoltosos hijos armando un buen revuelo y rompiendo la tan preciada calma que habías logrado reunir. Cada minuto que pasa, los niños se comportan peor y peor ante la mirada perdida del padre y una manifiesta indiferencia. Se levantan de su mesa, revolotean por el café dando golpes en el mobiliario, gritando y armando escándalo,… mientras el padre de los menores allí sigue, impasible. Indignado por la escena piensas en la irresponsabilidad del hombre, en la falta de disciplina de los niños, criticas y juzgas la escena duramente de manera justa ya que solo hay que verla para darte cuenta de lo que allí está ocurriendo, un padre que pasa de sus hijos y los demás tenemos que aguantar las consecuencias,… tras 15 minutos de contención decides que ¡basta! Te levantas con firmeza y a buen ritmo te diriges al descuidado padre a fin de sacarle de su distracción y recriminarle la situación pidiéndole que se ocupe de sus hijos como debe. Al oír tu voz y tus palabras pincha esa burbuja imaginaria que había creado a su alrededor levantando la vista hacia ti para con sorpresa y rubor disculparse reaccionando a tus palabras. Tras un sentido lo siento te explica que tras la repentina muerte de su esposa se siente desbordado por la situación además de notar a los niños especialmente alterados e inquietos.

¿Qué ha pasado con tu bola de cristal esta vez? ¿no ha funcionado?

La lectura de pensamiento, proceso por el cual ante un suceso hacemos una interpretación que determina nuestra emoción (rabia, malestar, indignación, etc.) como en el caso ejemplo, nos lleva a comportarnos de una determinada manera en función de esa creencia subjetiva. Lo que pensamos determinará nuestra conducta y no el suceso o situación en el que se de ese pensamiento.

Hubieras reaccionado igual ante el ejemplo al saber toda la información o hubieras sido más paciente, comprensiva e incluso ofrecido tu ayuda.

Si piensas bien, te sientes bien y actúas con coherencia a lo que piensas y sientes. Esa es la idea.

Usar la bola de cristal tiene consecuencias ya que seas conscientes de ellos o no reaccionamos a nuestros pensamientos y si hemos pensado mal de alguien reaccionaremos a ese pensamiento mostrando una conducta negativa ante esa persona que a su vez reaccionará a tu respuesta y podrás decir aquello de “ves cómo es un estúpido” cuando en realidad has originado su respuesta en tu propio pensamiento y tu realidad se configura para darte siempre la razón.

Por eso es tan complicado dejar de leer el pensamiento, porque siempre aciertas. No es que tengas una bola de cristal realmente buena, construyes una realidad acorde a tus pensamientos, creas unas situaciones que te den siempre la razón.

Si tras estas reflexiones y ejemplos te das cuenta de que efectivamente eres una persona adivina has dado un enorme paso. Presta atención a cuando usas tu bola de cristal, con que personas la usas más (con tu pareja, tu madre, tu prima, tus amigas…), en que entornos decides sacarla y adivinar, para qué la utilizas y cuáles son las consecuencias de usarla.

Estúdiate a consciencia y guarda tu bola en un cajón porque te darás cuenta de que no te conviene usarla más ya que te produce mucho malestar, distorsiona tu realidad, te ciega y te impide asumir la responsabilidad que tienes a la hora de crear tu realidad en función de lo que tú piensas.

Es una de las distorsiones cognitivas que más alivio sentirás al dejar de usar. En vez de adivinar y especular, pregunta, explícate y expresa cómo te sientes.

Frase: “La crítica nace del malestar interior de la persona que la emite y de la frustración que siente”. Bernardo Stamateas

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