PENSAR DEMASIADO

Pensar está sobrevalorado, es una habilidad más que te ha dado la evolución para sobrevivir en entornos cada vez más complejos. Pero no es más importante por ejemplo que comer. Pensar, estar preocupado por algo, no te va a alimentar. Darle vueltas a algo sin parar, en modo centrifugadora, no aporta nutrientes a tu organismo. Al pensar constantemente sobre problemas, preocupaciones, posibles fracasos y catástrofes futuras le estás dando más importancia a esta habilidad que a otras muchas igual de importantes que ella. Por ejemplo siente, no seas una máquina de pensar. Date tiempo para buscar sensaciones, comiendo, paseando, charlando o riendo.

Pensar es hablar con uno mismo. Pensar demasiado es soltar un monólogo interminable, un sermón hacia ti mismo que parece estás obligado a escuchar. Pero, ojo, puedes levantarte de la silla e irte. Abandona la charla, el sermón y vete. Fuera hace sol, o llueve, da igual, estás mejor. Pero no hay monólogo. Para algunas personas, negarse a escuchar ese sermón interno, esa charla interminable, es un acto de inconsciencia, como si dejar de pensar atrajese lo malo por ser irresponsables. Olvidan que una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada.

No sólo es pensar sobre el futuro, también es pensar sobre el pasado. Buscar causas, explicaciones, excusas, razones por las que ocurrieron las cosas o dejaron de ocurrir. Confundes habitualmente tener una explicación con tener una solución. Querer controlar lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará por medio del pensamiento. La realidad es incontrolable, sólo te queda adaptarte a ella. Que no es poco. El pensamiento necesita acción para ser útil y saludable, convertir lo que piensas en una decisión y después en un acto que dé lugar a resultados. Y vuelta a empezar. Repito: piensas para tomar una decisión, decides para pasar a la acción, actúas para conseguir un resultado y analizas el resultado para volver a tomar nuevas decisiones y acciones. Cuando piensas tanto, postergas tus decisiones, eludes acciones que te dan miedo, evitas malos resultados… pero mientras piensas parece que estás haciendo algo. No es verdad. Pensar sin pasar a la acción es como poner una lavadora sin ropa. Suena funcionando pero no es útil. Y gasta energía, es mejor no encenderla.

Entrénate en parar tus pensamientos automáticos, a poner un STOP a tus dudas infundadas, a dejar de estar secuestrado por tus obsesiones. Levanta la cabeza, busca una salida y sal de la cárcel del pensamiento. Aprende, siente, vive, equivócate, acierta, descansa, come, ama. No caigas en la trampa del egocentrismo, que cree que todo lo que sale de uno, cualquier pensamiento, es acertado y hay que hacerle caso. Wayne Dyer decía: “lo que piensen de mí no es asunto mío”. Yo añado: “lo que pienses de ti a veces tampoco es asunto tuyo”.

Frase: “La mayoría de nuestras equivocaciones en la vida nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos». John Churton Collins

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