EL MANEJO DEL ESTRÉS

El estrés es una sensación de tensión física y psicológica que experimentamos cuando existe un desajuste entre las exigencias que nos plantea nuestra vida y los recursos con los que contamos para hacer frente a dichas exigencias. Cuanto mayor sea la diferencia entre las exigencias y nuestros recursos, mayor será el estrés que padecemos. Un exceso de estrés es nocivo para nuestra salud. Genera trastornos y enfermedades como hipertensión, jaquecas, desajustes gastrointestinales o problemas cardiovasculares. Produce alteraciones en nuestro comportamiento, desde disminuir nuestro rendimiento hasta aumentar los riesgos de tomar decisiones equivocadas. Fomenta el abuso de sustancias como el alcohol como remedio peligroso para disminuir la tensión. En el trabajo corremos el riesgo de “quemarnos”, de agotarnos física y psíquicamente, con un gran sentimiento de insatisfacción personal y con una actitud fría y distante hacia compañeros y clientes. Todo esto hace que nos debamos tomar el estrés como algo muy serio. No es un problema de debilidad psicológica o algo que se va a pasar por sí solo con el tiempo. No se va a solucionar si no tomamos medidas, sino lo más probable es que empeore.

¿Cómo saber si estamos padeciendo de estrés? Hay señales fisiológicas como tener mucho sueño o padecer insomnio, tener dolores de cabeza frecuentes, sentirse fatigados sin razón aparente, comer mucho más o bastante menos de lo habitual, padecer desarreglos gastrointestinales e incluso llegar a sufrir ataques de ansiedad cuando el estrés nos haya desbordado. Muchas personas sólo reaccionan al problema del estrés cuando han sufrido un ataque de ansiedad, una experiencia muy perturbadora, pero posiblemente dejaron pasar otros síntomas anteriores que no identificaron como tensión desde el estrés. Hay señales relacionadas con nuestra forma de comportarnos, como tener discusiones frecuentes, tener rabia constante, frustrarnos enseguida y ser más críticos con nosotros mismos y con los demás. Con estrés nos comunicamos peor, nos hablamos peor a nosotros mismos y a los demás.

¿Cómo actuar frente al estrés? El primer paso que hay que dar es recuperar el control de lo que nos ocurre, porque es muy frecuente sentir que estamos a merced de lo que sucede. Buscar ayuda es uno de los pasos más efectivos en la primera fase del manejo del estrés.. El estrés vivido de forma clandestina es aún más peligroso. También es importante al principio no caer en soluciones mágicas ni acelerada. El estrés no se va a ir de repente, requiere de cambios, tratamientos y técnicas cuyos resultados se van instaurando de forma firme pero que van paso a paso.

Cuando se requiere medicación, se suelen prescribir medicinas tales como ansiolíticos y antidepresivos. Son psicofármacos que ayudan a “recuperar el control de nuestro sistema nervioso” y nos permiten abordar con más garantías los cambios, decisiones y tratamientos que necesitemos realizar. Tomar medicación bien prescrita no es drogarse ni dejar en manos de la química nuestra recuperación, es afrontar con seriedad un grave problema de salud.

El siguiente paso en el manejo del estrés es desarrollar las denominadas técnicas de afrontamiento, que se refieren a la forma en que respondemos a las situaciones estresantes. Dichas técnicas van desde cambios conscientes como gestión del tiempo, descanso efectivo, fomento de la flexibilidad, aprovechamiento del ocio y aumento del umbral de frustración, hasta técnicas de respiración y relajación que aflojen la tensión corporal. Por último, trabajaremos nuestra forma de pensar, aquellos pensamientos automáticos como la culpabilidad, la autocrítica excesiva o el fijarnos sólo en los elementos negativos, que nos predisponen a sufrir estrés.

Frase: “Cuando no se encuentra descanso en uno mismo, es inútil buscarlo en otra parte” · Francois de la Rochefoucauld

ESCÚCHALO AQUÍ:

RECOMENDACIÓN:

“Un día de furia

En Los Ángeles, durante una jornada especialmente agobiante a causa del calor y del colapso del tráfico, de repente, un ciudadano normal se rebela de manera violenta y destructiva contra todo lo que lo rodea. Bill Foster no es más que un hombre corriente que supera como puede las frustraciones de cada día y que lo único que quiere es regresar a casa. Un oficial del departamento de policía intentará poner fin a su violencia y agresividad.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.