CONFLICTOS POSITIVOS

Los conflictos forman parte de nuestra interacción con la realidad. Simplemente son la contrariedad que percibimos y sentimos cuando nuestras expectativas no se cumplen, cuando otras personas no nos comprenden y defienden una opinión opuesta a la nuestra, o reaccionan de un modo que nos frustra.

Los conflictos son inherentes a las relaciones personales. Sin conflicto no hay relación real, todo es superficial. Otra cuestión en como lo gestionamos. Porque todos, directa o indirectamente, sabemos que una mala gestión del conflicto nos lleva a conductas agresivas y destructivas.

Aunque existe la confusión generalizada de que hay que evitarlos a toda costa. Cada vez son más los autores que opinan lo contrario. Aseguran que el conflicto bien gestionado es siempre un desafío personal e interpersonal que nos enriquece y nos ayuda. De hecho las mejores soluciones, las ideas más rompedoras, o incluso las relaciones más fuertes, fueron el resultado de resolver un conflicto juntos. Patrick Lencioni, un experto en relaciones interpersonales, liderazgo y gestión de cambio, es uno de esos defensores del conflicto constructivo. Para él, un conflicto se transforma en una oportunidad solamente cuando se dan ciertas circunstancias y las personas tienen que tener determinada actitud.

El autor asegura que solo en un entorno emocional donde haya confianza real los conflictos pueden darse de una forma sana. La confianza es la base necesaria y sólida sobre la que construir relaciones productivas. Confiar, para Lencioni significa no tener miedo a ser uno mismo, expresar lo que se piensa y lo que siente, opinar con libertad y respeto. Y en definitiva mostrar fortalezas y debilidades. Confianza es sinónimo de tener la seguridad de que al mostrar mi vulnerabilidad, eso no se va a utilizar contra mí en algún momento. Si yo oculto mi fragilidad, me pongo a la defensiva porque no hay confianza y por lo tanto, la relación se falsea. Ese es el caso de las relaciones donde el conflicto se evita, son relaciones estancadas e improductivas, disimuladas por una falsa armonía que oculta, el vacío, el miedo o la frustración.

Únicamente cuando esa confianza es sólida, puede darse una comunicación real, asertiva, directa y clara. La confianza excluye los dobles mensajes, las intenciones ocultas, los secretos, las mentiras, las omisiones y los tabúes. Las personas que se expresan con libertad, que se saben y sienten escuchadas, consiguen que su mensaje llegue.

El conflicto es precisamente el terreno de cultivo para que esa comunicación libre y segura, consiga que los desencuentros se transformen en oportunidades, que las diferentes opiniones empiecen a encontrar un punto en común. Entrar en el conflicto con confianza, amplía nuestro conocimiento, mejora la perspectiva y hace las relaciones más estables, ricas y profundas.

Gestionar los conflictos de esta manera solo es patrimonio de las personas maduras y sinceras con ellas mismas y con las personas con las que se relacionan. Los inmaduros, los inseguros y los que se engañan a sí mismos, simplemente no son capaces de hacer del conflicto un camino de crecimiento. Lencioni también dice que son necesarias tres atributos para poder lograrlo: empatía, humildad y ganas de llegar hasta el final.  Y tienen que darse los tres.

Afortunadamente todo esto es algo que se puede aprender y entrenar. Podemos mejorar nuestra madurez personal, la empatía y el autoconocimiento. Y por supuesto podemos cambiar nuestra manera de tratar las dificultades y los conflictos. Transformando las tensiones en aprendizaje, compromiso y éxitos comunes.

Frase: “Cuando te mueves a la velocidad de la vida, acabas por chocar con los demás” · Película Crash

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“Las cinco disfunciones de un equipo” · Patrick Lencioni

Después de dos semanas en su nuevo empleo como Directora General de DecisionTech, Kathryn Petersen sintió enormes dudas sobre su decisión de aceptar ese trabajo. Sin embargo, Kathryn sabía que había pocas posibilidades de que renunciara… , nada la excitaba tanto como un desafío. Pero lo que no pudo imaginar fue que se econtraría con un equipo totalmente disfuncional, y que sus miembros llegarían a ponerla a prueba. En el curso de la narración, Lencioni nos revela los cinco problemas que impiden que incluso los equipos más brillantes funcionen. Y propone un inteligente modelo y unos pasos prácticos para superar esos obstáculos y construir un equipo cohesionado y eficaz.

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