EL PRECIO DEL PODER

El poder es una fuerza incontrolable. Es una mezcla de dominio, licencia y empuje que obnubila al más lúcido y desequilibra al más templado. El poder convierte en manipulador, mentiroso, abusador y frío a quien no se protege de él. No hay ser humano que controle al poder, es el mismo autoengaño que sufre el adicto cuando cree controlar la droga que consume. Quien quiere poseerlo, es poseído.

Donde hay poder, hay psicópatas. Nacidos ya así o modelados por el propio poder. Les encanta, se sienten atraídos como la miel a las moscas. Cuántas personalidades psicopáticas camufladas y durmientes salen a la luz en cuanto tocan el poder. Un ascenso, un puesto de responsabilidad, manejar un gran presupuesto, ser nombrado jefe, un golpe de fama o tener más ascendencia que otros en un momento dado es una invitación a que el ego empoderado campe a sus anchas. El poder mal gestionado da lugar a conductas psicopáticas con resultados devastadores para quienes sufren dichas conductas… pero también para los propios psicópatas.

Quién recibe el regalo envenenado del poder debería sentir humildad, mesura y gravedad. El psicópata en cambio siente arrogancia, paroxismo y frivolidad. La alegría desmedida del político que gana unas elecciones, la chulería del directivo que recibe un ascenso, el desdén de quien se ha subido al tigre del éxito sin saber cómo bajará de él. Todos olvidan pronto que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Es fácil querer ser amo pero es peligroso mandar si uno no es dueño de sí mismo.

Su narcisismo es el remate final, la emoción de sentirse especial y totalmente merecedor de tal poder como si uno con sus méritos y talento fuese “el elegido”. La desconexión es tal que deja de obrar desde las consecuencias de sus actos para obrar simplemente desde la posibilidad de hacerlo. Tampoco hay remordimiento en el poderoso psicópata, su irresponsabilidad culpa continuamente a otros de las consecuencias negativas. Es perfectamente capaz de culpar a los demás de no haberle podido parar. “Lo hice porque pude”, es la sinrazón final de sus actos.

Frase: “Todo poder es deber” · Victor Hugo

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“El reino

Manuel, un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.

 

1 Comentario
  • Anónimo
    Publicado a las 02:09h, 09 octubre Responder

    ME ENCANTA!
    Cuanta razón…

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