EL PODER DE LA VOLUNTAD

No hay atajos para llegar a metas importantes. Sólo los ingenuos, los egocéntricos y los inmaduros pretenden que lo valioso se otorgue como lo leve. El camino para llegar a los objetivos importantes de tu vida es un camino duro y extenso, que requiere de ti una determinación que continuamente se pone a prueba. Tu voluntad es el despliegue de tu potencia emocional, intelectual y conductual para conseguir lo que te propones. Tus emociones, tus pensamientos y tus acciones se conjuran para lograr lo que deseas y si sólo uno de ellos se desalinea del objetivo, éste se pone en riesgo.

Hay peligros en el camino que ponen a prueba tu voluntad, dificultades que testan tu compromiso con lo que dices desear y que marcan la diferencia entre anhelar algo que te gustaría conseguir o querer realmente obtenerlo. No es lo mismo que te apetezca a que lo quieras. No es lo mismo que debas hacerlo a que quieras hacerlo. El verbo de la voluntad es el verbo querer. No uses dicho verbo en vano, cuando realmente no estés comprometido de voluntad, pues te estarías engañando.

El poder de la voluntad es la energía, es el empuje, es el coraje. Es la fuerza que despliegas para superarte a ti mismo, afirmar tu personalidad y superar las adversidades. Tu voluntad es el elemento primordial para alcanzar lo extraordinario, cuando no hay mapas, ni ayudantes ni abundancias que hagan fácil el camino.

Hay otro tesoro escondido en tu voluntad y en tu determinación. No es sólo la energía que te impulsa a conseguir lo que deseas, también es el aprecio que sientes por lo que te ha costado obtener y por ti mismo por haberlo logrado. Tu autoconcepto mejora y tu logro se valora de forma más íntima y menos superficial. Lo que te ha costado conseguir no se abarata ni se despacha rápidamente, se estima y se convierte en otro pilar más de tu valor personal.

Frase: “A nadie le faltan fuerzas, lo que a muchísimos les falta es voluntad” · Vicot Hugo

ESCÚCHALO AQUÍ:

RECOMENDACIÓN:

“Soul Surfer”

Bethany Hamilton, una joven y famosa surfista australiana, ha vivido desde niña dentro del agua, sin separarse del mar, de su tabla y de su mejor amiga Alana. Un día, un tiburón le arrebata un brazo, pero Bethany es una joven muy fuerte y lo que pudo ser un terrible drama se convirtió en una historia de superación, ya que desde entonces el único objetivo de Bethany fue prepararse cuanto antes para volver a practicar el surf.

No hay comentarios

Deje un comentario