TRASMUTAR EL DOLOR EN APRENDIZAJE

Todas y cada una de las experiencias dolorosas que vivimos a lo largo de nuestra vida tienen un sentido final, por ello, resulta indispensable saber gestionar el dolor para poder marcar la diferencia ante las consecuencias que este nos pueda generar.

Estas experiencias están íntimamente ligadas a la oportunidad de aprendizaje, tras cada “mala experiencia” hay un potencial infinito de introspección y escucha que debemos escuchar y validar.

El dolor es lo más parecido a sentirnos desnudos, vulnerables, frágiles. La experiencia del dolor se convierte en algo personal, único e intransferible, sin embargo debemos estar preparados, ya que la experiencia del sufrimiento es intrínseca al ser humano.

Existe una cantidad ilimitada de situaciones que nos pueden generar dolor o sufrimiento. Algunos ejemplos de ello pueden ser: Perdida del trabajo, la aparición de una enfermedad, la pérdida de capacidades cognitivas o motrices, conflictos con seres queridos, rupturas emocionales o la muerte de seres queridos.

Al igual que ocurre con el dolor físico, el dolor emocional es, en cierta medida funcional y adaptativo, siempre y cuando no nos dejemos arrastrar por él. La adaptabilidad del dolor surge cuando intuitivamente sentimos que algo dentro de nosotros está desajustado. Es importante en este punto tomar conciencia y darnos el espacio personal para sentirlo y aceptarlo.

No obstante, saber expresar el dolor emocional no es tan sencillo; las palabras no bastan, nuestro cuerpo no aguanta, más bien todo queda corto. Por eso, a través de este texto se os hace gala de algunas claves que os permitirán manifestar lo que sientes de una manera más eficaz.

Lo primero que debemos hacer es:

1) Expresar el dolor y dejar de pensarlo. Nuestra mente, al igual que el corazón tiene una función y esta es generar pensamientos. La mayoría de las veces, nuestra mente tiende a toxificar el dolor a través de la recreación, por ello es saludable recurrir a profesionales o a personas que tengan la capacidad de atendernos y escucharnos.

2) Reconocer la existencia de dolor emocional. En ocasiones, tentemos a evitar el dolor. Este acto nos impide validar aquello que sentimos y estancarnos en un punto muerto. Reconocer la existencia de algo, sea lo que sea, es un acto de bondad y amor, lo cual incidirá directamente en su forma de expresión. Cuando una emoción se expresa, algo en nuestro interior se libera.

3) Canalizar correctamente nuestras emociones dolorosas. En ocasiones caemos en la tentación de canalizar nuestras frustraciones con los demás. Si esto es algo recurrente en nosotros, es preciso aprender estrategias de autodeterminación y autogestión para no depositar en otros aquello que no les pertenece.

4) Aceptar al tiempo y las nuevas vivencias como aliados. El tiempo nos construye como personas, nos enriquece y convierte nuestras vivencias en caminos más fértiles donde caminar.

Frase: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” · Viktor Frankl

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RECOMENDACIÓN:

“El hombre en busca de sentido” · Viktor Frankl

En esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.

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