CHANTAJES EMOCIONALES

Tu autoestima es un escudo contra los chantajes emocionales. Cuanto más claro tengas esto, cuanto más desarrollada esté tu autoestima, menos oportunidades darás a los chantajistas para amenazarte. Menos capacidad tendrán de utilizar tu miedo, tu sentido del deber o tu sentimiento de culpa para conseguir de ti lo que realmente no quieres darles. Y tienes todo el derecho a no hacerlo. Si es un principio básico respetar a los demás, también lo es respetarte a ti mismo. Aquellos derechos que otorgas a los demás fácilmente, otórgatelos también a ti mismo.

Porque muchas veces los chantajistas emocionales atacan tu autoestima, te hacen dudar para que consideres que sus deseos y necesidades son más importantes que los tuyos. Se aprovechan de tu necesidad de aprobación, de que evites sus enfados, de tu miedo al conflicto o de que te hayas cargado con la obligación de que ellos siempre estén bien para chantajearte.

Ante el miedo o la culpa ha de prevalecer el amor hacia ti mismo y tu deseo de desarrollarte y convertirte en todo aquello que puedes llegar a ser. Si tu relación con otras personas no es equitativa, no permite a ambos desarrollaros, aparece el resentimiento, la desigualdad y de su mano llega la crisis en cualquier tipo de relación ya sea amor, amistad, familiar o socios de trabajo. Es la reciprocidad y no la entrega ciega la que mantiene sana una relación. “Yo no te hiero de forma consciente y tú tampoco lo haces”. “Yo te respeto y te pido que tú me respetes”. De esta reciprocidad surge la confianza real, los ladrillos con los que se construyen las relaciones sanas. Defiende tu dignidad, está en juego tu autoestima.

Frase: “Cuando el chantaje es enorme, entonces toma un nombre decente” · Ramón Pérez de Ayala

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