TRES IDEAS FÁCILES PARA CULTIVAR EMOCIONES POSITIVAS

Con cada pensamiento, con cada idea, damos forma a nuestra experiencia de la realidad. Una parte de esa realidad que creamos son nuestras propias emociones. Al darle un significado a un evento, ya sea pasado, presente o futuro, al valorar un hecho como bueno o como malo, como esperado o inesperado, desencadenamos en nuestro cuerpo un torrente de cambios físicos que sentimos en forma de emociones. Se acelera el pulso, se agita la respiración, se tensan los músculos, sentimos mariposas en la barriga … Podemos entender nuestras emociones como el eco de nuestros pensamientos que recorre nuestro cuerpo.

A lo largo de nuestras vidas hemos creado estilos propios de pensar, de dar significado y de valorar. Estos estilos propios, en parte, los hemos copiado de otras personas de nuestro entorno. Al ver a otras personas reaccionar con alegría a ciertos eventos, con miedo a otros, y con tristeza a otros, vamos aprendiendo a etiquetar esos eventos de cierta manera: que nos hagan un regalo es bueno, no conseguir lo que queremos es frustrante, una ruptura sentimental es algo de lo que no podemos recuperarnos. Este tipo de mensajes están presentes también en la música que escuchamos, en las películas que vemos, en la publicidad, en el deporte, etc. Todo ello contribuye a forjar nuestro estilo de pensar, de dar significado a nuestra vida, y a valorar lo que en ella hay.

Algunas personas tienen estilos de pensar y sentir positivos: son optimistas, se ríen con facilidad, perseveran ante el fracaso. Otras personas tienen estilos de pensar y sentir negativos: son pesimistas, se desaniman con facilidad, se frustran con el fracaso.

Está en nuestra mano decidir pasar de un estilo de pensar y sentir negativo a uno positivo. La clave está en cambiar el hábito de pensar. Imaginemos que de un día para otro un organismo internacional decide cambiar el saludo. En lugar de saludarse con la mano derecha, las personas deben pasar a saludarse con la izquierda. Al principio nos resultaría extraño, y tendríamos que concentrarnos cada vez que quisiéramos saludar a alguien. Pero con la práctica iríamos afianzando el nuevo hábito, y el viejo se extinguiría. De manera inmediata ya saludaríamos con la mano izquierda.

Podemos, de la misma manera, instaurarnos hábitos positivos de pensamiento. Al principio requerirán atención y esfuerzo, pero con la práctica continuada se irá afianzando el nuevo estilo de pensar en positivo. Hay tres maneras muy sencillas de poner en práctica nuestros hábitos de pensar en positivo:

  1. Lleva un diario de experiencias positivas. Anota en un diario especial 3 experiencias positivas cada día y explica cómo te sentiste. Amplía tu vocabulario emocional. No hace falta que sean experiencias que cambien tu vida. Pueden ser cosas cotidianas. De hecho, es mejor si lo son. Se trata de ejercitar el hábito de observar que en nuestro día a día estamos rodeados de muchas cosas que podemos transformar en experiencias positivas.
  2. Haz afirmaciones positivas. Repite cada día, muchas veces, frases cortas con mensajes positivos. Déjalos anotados en sitios que te sirvan de recordatorio: la mesita de noche, el espejo del baño, la puerta de la nevera, el salpicadero del coche. “Me siento seguro/a y a salvo” … “Confío en que todo está bien” … “Lo estoy haciendo bien” … “Agradezco todo lo maravilloso que abunda en mi vida”. Trabaja unos pocos a la vez. Así reforzarás el hábito de componer mensajes positivos en forma de pensamiento.
  3. Haz listas de 15. Cada día haz una lista de 15 cosas positivas, o cosas que te gusten. Puedes usar el mismo diario de experiencias positivas. Una lista puede ser de los 15 mayores logros que has conseguido, o de las 15 cosas que te ilusionan para el futuro, las 15 películas que más te han gustado, tus 15 canciones favoritas, tus 15 días preferidos al año, los 15 momentos más divertidos de tu vida, los 15 chistes más graciosos … Así te habituarás a recopilar positivos, ya sean momentos, experiencias, cualidades, objetos, …

Todos los hábitos se pierden si se dejan, incluso el de montar en bicicleta. Pero también es cierto que todos los hábitos se desarrollan si se ejercitan, incluso el de pensar, dar significado, y valorar en positivo.

Frase: “Contempla la maravilla que es la existencia, y regocíjate porque tienes la posibilidad de hacerlo” · Ted Chiang

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“Stranger things” · Serie

Tiene lugar en un pueblo rural del centro de Estados Unidos en los años 80. Cerca del pueblo hay unos laboratorios que supuestamente investigan para el Departamento de Energía, pero en realidad realizan experimentos sobre lo paranormal. Sin darse cuenta, abren un portal a una dimensión alternativa, poniendo en peligro a los habitantes del pueblo. Con la trama se entreteje una reflexión sobre los valores de la amistad: la sinceridad, la lealtad incondicional, el compromiso, y la tolerancia.

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