Con cada pensamiento, con cada idea, damos forma a nuestra experiencia de la realidad. Una parte de esa realidad que creamos son nuestras propias emociones. Al darle un significado a un evento, ya sea pasado, presente o futuro, al valorar un hecho como bueno o como malo, como esperado o inesperado, desencadenamos en nuestro cuerpo un torrente de cambios físicos que sentimos en forma de emociones. Se acelera el pulso, se agita la respiración, se tensan los músculos, sentimos mariposas en...