SIGUE ADELANTE

Decía cierta escritora que en la vida no se puede dar marcha atrás, que hay que seguir adelante. Que la vida es una calle de sentido único y que vivir es como montar en bicicleta, hay que seguir pedaleando para mantener el equilibrio. En cada vida hay muchas vidas, seguir adelante es un constante proceso de nacer, vivir, morir y volver a renacer. Seguir adelante es crecer, porque si uno no crece cada vez ha de pagar más por seguir siendo uno mismo. Se requiere vitalidad, volver a empezar. No progresar es desvitalizarse minuto a minuto y caer en la depresión y la indefensión. El precio de la inmovilidad es cada vez más alto, como una hipoteca que en vez de decrecer, aumenta mes a mes. Recuerda que vivimos mientras nos renovamos.

Encontramos las razones por las que vivir y seguir adelante, viviendo y no tanto pensando y programando. La confianza es la brújula de la vida, no el control. La confianza de que todo irá bien, la confianza basada en la autoestima y en el amor por uno mismo como apuesta más segura para vivir una buena vida. A veces queremos vivir una vida ajustada, estructurada, medida al milímetro pero a la velocidad de la vida todos perdemos el control en algún momento. No se trata de no cometer errores, se trata de no desperdiciar el tiempo que se nos ha dado. Vivir es un acto de valentía, de coraje.

A veces la razón para dejar de vivir es un trauma, un hecho que nos descoloca de tal manera a nivel emocional que nos paraliza. También nos agobian nuestros problemas y más agobiados estamos cuanto más impotentes nos sentimos ante ellos. Decía Antoine de Saint-Exúpery que en la vida no hay que obsesionarse con las soluciones, sino entender las fuerzas en marcha que hay en cada problema. Los problemas son crisis que nos invitan a evolucionar a través de su superación. ¿Qué fuerza hemos de desarrollar para superar el obstáculo? ¿Resiliencia? ¿Confianza? ¿Valor? ¿Integridad? ¿Coherencia? Había que crear las fuerzas necesarias para que la solución acabara llegando por sí sola. Para la creación de dichas fuerzas necesitamos progresar, aprender determinadas lecciones y salir de nuestro espacio de seguridad. La vida nos presenta problemas para que buscando las soluciones, crezcamos. Si nos paralizamos o huimos de los problemas, dejamos de vivir. Si los usamos de excusa para pararnos, dejamos de vivir. Podemos necesitar un tiempo de reajuste, de duelo, de digestión emocional de lo que ha pasado, por supuesto. Pero en algún momento hay que volver a arrancar y seguir adelante. Para no olvidarnos de vivir.

Frase: “En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido de la vida: sigue adelante”. Robert Frost

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