LA LONGEVIDAD DE LA SALUD Y LA FELICIDAD

El Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard es posiblemente el estudio más largo sobre el comportamiento humano que jamás se haya llevado a cabo. Dura ya más de 75 años y lo han impulsado tres generaciones de científicos y científicas. La pregunta fundamental que pretende responder este estudio es: ¿qué nos mantiene sanos y felices a lo largo de nuestras vidas?

El punto de partida del estudio fue la discrepancia entre los jóvenes y sus padres en cuanto a lo que nos da la felicidad. Hoy en día, cerca del 80% de los jóvenes cree que les hará felices ser ricos, el 60% cree que les hará felices tener éxito en el trabajo, y el 50% cree que les hará felices ser famosos. Sus padres tienen una opinión muy diferente. Creen que sus hijos e hijas serán felices si se sacan unos estudios, si se esfuerzan en el trabajo y si consiguen hacer algo de valor con sus vidas.

Durante más de 75 años el Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard ha seguido de cerca las vidas de más de 700 personas. Desde 1938 se realizaron entrevistas anuales sobre el progreso de sus estudios, su trabajo, su economía, su vida familiar, su salud, etc. Se recopiló una enorme cantidad de información sobre su historial médico, educativo y laboral, y el de sus familiares. Algunas de estas personas provenían de familias acomodadas, otras de familias desfavorecidas. Algunas tuvieron mucho éxito en algún ámbito de su vida, otras fracasaron en todo lo que hicieron. Algunas fueron muy felices, otras muy tristes. Algunas vivieron mucho tiempo, otras murieron muy jóvenes.

Los resultados del estudio son claros: tanto los jóvenes como sus padres se equivocan. Lo que nos mantiene más sanos y felices a lo largo de nuestras vidas no es el dinero, la fama, el éxito laboral, los estudios, el esfuerzo, ni tan solo el hacer cosas de provecho en la vida. El estudio de Harvard demostró que:

1. Las personas más conectadas socialmente (a sus familias, amigos, comunidad) son más felices, están más sanas y viven más años que las personas más desconectadas. Las personas que están más aisladas de lo que quisieran son menos felices, envejecen antes física y mentalmente, y mueren más jóvenes.

2. Lo que cuenta no es la cantidad de relaciones. Lo que cuenta es la calidad de las relaciones. Por ejemplo, las personas que más satisfechas están a los 50 con sus relaciones, son las personas que más sanas están a los 80.

3. Las relaciones de calidad no sólo protegen nuestra salud física, también protegen nuestra salud mental. Las personas que tienen mejores relaciones tienen también mejor memoria, mejor razonamiento y emociones más positivas.

La longevidad de nuestra salud y felicidad depende fundamentalmente de crear y mantener relaciones significativas. Las relaciones significativas son aquellas que contribuyen a nuestro crecimiento, aquellas que aportan valor nuestras vidas, aquellas que sacan lo mejor de nosotros, y aquellas que nos impulsan a ser más nosotros mismos. La conclusión de este largo y exhaustivo estudio es clara y simple: la inversión más segura para vivir más felices y sanos es la inversión en relaciones significativas. Puede que los estudios, el trabajo y la riqueza material nos de una estabilidad económica. Pero no nos darán una longevidad de salud y felicidad. Si lo que queremos para nosotros y los nuestros es salud y felicidad duraderas, debemos crear y mantener activamente las relaciones significativas.

Frase: “Jamás podrá la comunicación electrónica sustituir el rostro de alguien que impulsa a otra persona a ser valiente y auténtica” · Charles Dickens

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