3 claves para mantener relaciones sanas durante el confinamiento

La situación de alarma y confinamiento que estamos viviendo nos saca de nuestra rutina y zona de confort colocandonos en el lado incierto de la realidad. Allí nos sentimos inseguros y perdidos, vamos improvisando y es fácil que los propios conflictos personales y el estrés favorezcan discusiones y crisis con las personas con las que convivimos o queremos.

La situación actual nos fuerza a vivir de una manera que no habíamos vivido antes. Nos obliga a hacer cambios. Y los cambios, aun sabiendo que son necesarios, siempre producen resistencias. La resistencia al cambio es la causa del sufrimiento. La mejor respuesta frente a un entorno cambiante es fluir y adaptarse cuanto antes. Pero el desconocimiento y la incertidumbre nos producen miedo, y el miedo nos pone a la defensiva, unas veces adoptando una actitud de ataque y otras de huida y retirada.

Necesitamos un mapa emocional o un protocolo de conducta que nos ayude a no perdernos y encontrar la salida a la crisis ante las primeras señales de alarma.

Te propongo tres claves sencillas para que tus relaciones sean más fáciles durante el confinamiento. Estas claves son válidas para todo tipo de relaciones, de pareja, entre padres e hijos, familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos o incluso desconocidos.

1. Lo importante es estar bien. Pon conciencia y voluntad para estar bien. Estar bien es una elección emocional como lo es estar mal. Ante el mismo hecho unas veces nos enfadamos y otras no. Entre el estimulo, lo que ocurre, nos han dicho o hecho y cómo respondemos o reaccionamos, hay una fisura de conciencia que nos permite decidir cómo interpretar los hechos y que hacer al respecto. No se trata ni de tener la razón, ni de convencer a nadie, se trata solo de mantener el control y no dejarse arrastrar por la inercia. Cada persona puede elegir como se siente, al principio cuesta un poco, pero es algo que se puede entrenar y disciplinar. Ante un comentario brusco puedes elegir ofenderte o simplemente sentirte bien. Sentirte bien, aunque evita conflictos, es algo que fundamentalmente haces por ti. Sentirte bien es mantener tu poder para decidir que emoción tienes. Lo fácil y automático es limitarte a reaccionar, como un muñeco de cuerda, de manera impulsiva y automática. No tienes porque callarte ni aguantarlo todo, se trata de decir las cosas con asertividad y educación, incluso con cariño, manteniendo un estado emocional positivo, que sin duda también tendrá un impacto sobre las personas con las que estás.

2. Desdramatiza. Ten en cuenta que cuando reaccionamos desde el miedo, y toda actitud defensiva es una respuesta frente al miedo, tendemos a magnificar las cosas. Con los ojos del miedo las sombras parecen monstruos. Exageramos. Internamente vivimos un drama. Cuando las emociones inundan la conciencia nublan la objetividad. Estando enfadados todo nos resulta más irritable, teniendo miedo vemos más peligros y sintiéndonos tristes cualquier gesto nos hace llorar. Vamos a reaccionar en proporción a cómo nos sentimos, y seguramente sea una reacción exagerada, impulsiva y desproporcionada. Te recomiendo que antes de reaccionar, respires y desdramatices. Recupera la objetividad y el poder sobre tus emociones y tus actos. Te sentirás mucho mejor, tu entorno lo agradecerá y no te arrepentirás después.

3. Deja de mirar lo que hace mal el otro y céntrate en lo que tú puedes corregir. Cuando algo nos duele la primera pregunta es ¿quién es el culpable? Y miramos a nuestro alrededor hasta que encontramos a alguien. Seguramente es cierto que los otros hagan las cosas mal. Todo siempre se puede mejorar. Posiblemente los demás “deberían” ser más cuidadosos, “deberían” ser más amables, “deberían” ser más agradecidos, “deberían” ser más educados … y puedes poner todos los “deberías” que quieras. Y a lo mejor estás en lo cierto, pero colocarte en esa casilla de la realidad te bloquea y te victimiza. Porque en el fondo lo que estás diciendo es que hasta que el otro, el entorno o las circunstancias no cambien, tú vas a seguir estando mal, sufriendo y quejándote. Da igual que tengas razón. Mira que margen de maniobra tienes tú y haz los cambios que estén en tu mano con una actitud positiva. Ayuda a corregir, no te limites a criticar. Cuando tú cambias tu realidad cambia.

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“Yo creo en los que se sobrellevan a diario sus imperfecciones, colaboran juntos en sus proyectos y se aman cada día sin prometerse eternidad”

Ignacio Novo Bueno

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