RELACIONES SIGNIFICATIVAS

Tomamos muchísimas decisiones en nuestro día a día. De muchas de ellas prácticamente no nos damos cuenta. Tomamos decisiones acerca de pequeñas cosas, decisiones con poca trascendencia, cómo que calcetines ponernos hoy. Y tomamos decisiones acerca de grandes cosas, decisiones con mucha trascendencia, como lanzarnos a invertir en un hogar, o cambiar de trabajo.

Ante algunas de estas decisiones podemos sentir una tensión entre dos posibles focos de la decisión. Podemos enfocar la decisión hacia lo que deseamos nosotros, hacia lo que sabemos que es bueno para nosotros, hacia lo que sabemos que nos conviene. O podemos enfocar la decisión hacia lo que esperan los demás de nosotros, hacia lo que creen los demás que deberíamos hacer, hacia la satisfacción de expectativas ajenas.

Podemos vivir nuestras vidas orientados hacia lo que esperamos de nosotros mismos, hacia logros de los que sabemos que nos vamos a sentir orgullosos, hacia ser, en definitiva, más auténticos, más realmente nosotros mismos. O podemos vivir nuestras vidas más orientados hacia lo que esperan otras personas de nosotros, hacia metas que nos han marcado otros, orientados, en definitiva, a vivir una vida que jamás terminaremos de sentir como propia.

Las relaciones significativas son aquellas que actúan en nuestra vida como brújulas. Nos indican el camino que nos conduce a ser más auténticamente nosotros mismos, y nos apartan de la tentación de orientarnos a satisfacer las expectativas de otras personas, incluso las suyas. Las relaciones significativas son las personas que desean conocernos realmente, son las personas que disfrutan de estar con nosotros cuando somos auténticos, cuando no tenemos nada que esconder ni disimular. Son aquellas que no desean que seamos como otras personas, porque disfrutan de todo aquello que nos hace diferentes y peculiares, aquello que nos distingue y hace únicos. Son las personas que nos quieren tal y como somos. Son las personas que en momentos de confusión están allí para recordarnos que los protagonistas de nuestra vida somos nosotros, y que no hay nada más maravilloso que vivir expresando nuestra manera de pensar, de sentir, y de hacer las cosas. Las relaciones significativas son aquellas que marcan nuestra vida porque ayudan a conducirla hacia la manifestación más clara y más sincera de nosotros mismos.

La ortodoxia significa no pensar –– no necesitar pensar. La ortodoxia es inconsciencia” · George Orwell

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