Tomamos muchísimas decisiones en nuestro día a día. De muchas de ellas prácticamente no nos damos cuenta. Tomamos decisiones acerca de pequeñas cosas, decisiones con poca trascendencia, cómo que calcetines ponernos hoy. Y tomamos decisiones acerca de grandes cosas, decisiones con mucha trascendencia, como lanzarnos a invertir en un hogar, o cambiar de trabajo. Ante algunas de estas decisiones podemos sentir una tensión entre dos posibles focos de la decisión. Podemos enfocar la decisión hacia lo que deseamos nosotros, hacia lo que sabemos...

Cuando llegue el 2017 seré capaz de dejar de comer azúcar, de ir a pilates 1 vez por semana, de leerme los libros que tengo pendientes, de hacer esos estiramientos que tanta falta me hacen, de … ser muy feliz. Deseamos que acabe una era para comenzar con ilusión y energías renovadas el nuevo ciclo. A veces ponemos unas expectativas poco realistas sobre una situación que es probable acabe en una gran decepción. No cometamos el error...