ESTAR TRANQUILOS

En medio del escenario actual, estar tranquilos es un hito en nuestra vida cronológica. Por desgracia, la sociedad, a través de las nuevas tecnologías, apps, programas de televisión etcétera nos insta a buscar la autorrealización fuera de nosotros mismos. Una de las ideas más sonadas de estos últimos tiempos es creer que, el encontrar la pareja perfecta es el único medio para alcanzar nuestra tranquilidad y prosperidad personal.

Es curioso, como la inmensa mayoría de personas, sigue teniendo como principal objetivo el encontrar una pareja como solución a los problemas. Tal es el afán de búsqueda, que en ocasiones parece que la vida dependiera de ello. Son muchas las personas que pasan gran parte de su vida saltando de persona a persona sin encontrar en ellas lo que realmente busca, simple y llanamente, estar en contacto con uno o una misma.

El hecho de no haber sabido cómo realizar esta peregrinación personal hacia nuestro interior, hace que a veces elijamos a compañeros o compañeras pensando que el amor que lleguemos a sentir por ellas y ellas por nosotras lo solucionará todo. Este tipo de falacia no hace más que estigmatizar aún más el endeble ya significado del amor.

Sin embargo, el amor sí existe y antes de lanzarnos a encontrarlo en el otro, debemos emprender un primer viaje, encontrar nuestro amor propio. Para ello, lo primero que debemos hacer es hallar la calma suficiente para entender que la soledad a veces es necesaria y que, en resumidas cuentas, también a través de la soledad se encuentra grandes actos de amor.

Estar con un mismo no implica renuncia alguna al amor, tampoco implica renuncia a estar en compañía, más bien implica lo contrario. La soledad vivida desde el cariño nos da alas para explorar las diferentes dimensiones de las cuales estamos formados. Lo adecuado en este caso, es ir poco a poco, establecer una conexión sincera con nosotros mismos e ir hallando respuestas en cada una de las partes esenciales de nosotros mismos.

Claves para acercarnos a al amor interior:

  • Ser conscientes de que deseamos encontrar y hallar un espacio de amor en nuestro interior, cuidarlo y protegerlo frente al mundo externo.
  • Aprender a discriminar las relaciones tóxicas que contaminan nuestro ser, sean estas vínculos familiares, amorosos, amistosos o profesionales.
  • Dejar de lado la negatividad, la cual no es más que el producto de la resistencia interna. Ser y querer ser víctima nos es más que una actitud que tomamos ante la vida. Por ello es importante deshacernos de este rol y emprender un nuevo viaje hacia el interior reprogramando nuestras actitudes actuales.
  • Cultivar la felicidad. Ser felices es una condición personal que debemos aprender a cultivar.

Con el tiempo y mediante el trabajo diario podremos descubrir que el mejor estado de la vida es estar tranquilos. Solo cuando hallemos dicho equilibrio donde nada sobra y nada falta nos sentiremos plenos.

Frase: “En los lugares tranquilos, la razón abunda” · Adlai E. Stevenson

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RECOMENDACIÓN:

“La soledad positiva” · Onésimo Pérez Álvarez

Mira a tu izquierda. Ahora mira a tu derecha. ¿A quién ves? Si estás leyendo esta contraportada, de pie, en una librería, probablemente no haya nadie conocido en varios metros a la redonda. Pues bien, tengo dos noticias que darte —y las dos son buenas—. La primera es que en este instante estás inmerso en tu soledad positiva. La segunda es que la soledad es una afección que se puede combatir y de la que se puede salir fortalecido. ¿Cómo? Por ejemplo, leyendo atentamente este libro, con todos los sentidos, dejándote llevar por la magia de su fábula hasta encontrar esa región de nosotros mismos que habíamos cerrado con llave. La soledad positiva propone un viaje de ida y vuelta al país en el que la felicidad decidió establecer su residencia permanente para enseñarnos que lo que nos falta —muchas veces— nos lo pueden dar los demás, pero también nosotros mismos.

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