Juan Canyellas / 15.01.2018

¿Cuántas veces hemos deseado que aquello que nos pesa, nos incomoda o nos abruma desaparezca en tan solo unos segundos?. ¿Cuántas veces hemos deseado que aquello que tanto anhelamos en nuestra vida llegara lo antes posible? ¿Cuánto tiempo hemos perdido generando pensamientos ineficaces para solucionar las necesidades con inmediatez o desmesura? Allan Watts, filósofo estadounidense escribió lo siguiente: “Una persona que piensa todo el tiempo, no tiene más en qué pensar que en los pensamientos mismos, de esta manera pierde el contacto con la realidad y está destinado a vivir en un mundo de ilusión y sufrimiento”. Con mucho acierto, el Sr. Watts, supo identificar una de las tendencias más destructivas de la raza humana: El malgasto de una gran cantidad de tiempo y energía mental en intentar resolver cosas que posiblemente nunca sucederán. Esta predisposición de pensamiento humano, no hace más que generar estados emocionales negativos que, a la larga, nos alejan de nuestras metas y nos hacen sentir insuficientes, insignificantes e insensibles ante la posibilidad de poder disfrutar de la vida; esa que existe precisamente fuera de...

Irene Molina / 08.01.2018

Hay que ver cómo nos complicamos la vida. Mantenemos relaciones tóxicas, amistades improductivas, casas enormes atestadas de trastos que ni sabemos que tenemos, complicados vestuarios que guardamos para cuando lleve una improbable ocasión, horarios y planificaciones temporales saturadísimas que nos hacen vivir como pollos sin cabeza, etc. Hay que ver cómo nos complicamos la vida con lo sencillo que es vivir. Quitar todo lo superfluo, dejar de materializar nuestro bienestar con compras y compras que atiborran nuestras casas y nuestros armarios y nos complican la vida, aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que siempre son sencillas y gratuitas como una puesta de sol, dejar de realizar tareas sucesivas que nos obligamos a hacer como máquinas de las que no obtenemos ningún placer más que la breve satisfacción, o la reducción de la ansiedad, por poder poner un visto en tu lista de pendientes para, inmediatamente después, meter 6 cosas más para el día siguiente, haga solamente una cosa a la vez, haz las cosas más despacio, … Vivir es muy sencillo. Priorízate, valórate, vive el presente, aprende...

David del Bosque / 01.01.2018

La traición es destructiva, arrasa y desola la relación que ha costado mucho tiempo y energía desarrollar. Ser traicionado duele, lo sabe quien lo ha vivido. Genera una conmoción, un golpe emocional que destruye la confianza en uno mismo y en los demás. Es una de las situaciones de la vida más difíciles de superar, habiendo personas que se quedan paralizadas tras una traición y no pueden pasar página. Te puede traicionar una pareja, un amigo, un socio de trabajo o un familiar. Te pueden traicionar en el amor, en los negocios o en la amistad. El dolor de la traición es mayor cuanto mayor fuese tu confianza, amor y esperanza depositada en el traidor. La primera reacción suele ser sentir ira y rabia de forma intensa, con ganas de vengarse, de hacer pagar la afrenta dejándose llevar por el rencor y el odio. Dejarse llevar por estos sentimientos es perder dos veces. Una por la propia traición y otra por la respuesta rabiosa y vengativa. No sólo te daña el odio hacia el traidor, también...

Miguel Ángel Paredes / 25.12.2017

La vergüenza es una de las emociones más invalidantes y apunta directamente a la línea de flotación de tu autoestima. Aquellas situaciones en las que sientes vergüenza te limitan para hacer lo que deseas, envenenan tu felicidad y te hacen sentir despreciable porque te impiden ser tú. El deseo más profundo cuando tienes vergüenza siempre es desaparecer, diluirte o hacerte invisible. Si la autoestima es la relación que tú mantienes contigo. La vergüenza destruye esa relación, porque a diferencia de la culpa que se activa frente a algo que has hecho, la vergüenza ataca tu propia identidad, hace que te sientas mal, no solo por lo que haces, sino por lo que tú eres. Sientes culpa, por haber tratado mal a otra persona, haber robado o no haber ayudado a quien te necesitaba. Todas son conductas por acción u omisión. En todas las situaciones donde la culpa aparece se juzga tu comportamiento, pero tu yo queda a salvo. La vergüenza es mucho más letal porque no la sientes por tu comportamiento, la sufres por ser quien...

Juan Canyellas / 18.12.2017

Cuantas veces habremos oído en boca de amigos, familiares, parejas, compañeros de trabajo o incluso por nosotros mismos “ yo soy así y ya no voy a cambiar”. Una frase comodín, recurrente, utilizada intencionalmente por aquellas personas que normalmente suelen repetir los mismos malos hábitos, las mismas malas costumbres o las mismas malas conductas, creyendo que por arte de magia, esgrimiendo dicha excusa, sus consecuencias naturales quedan subsanadas, obteniendo el perdón del entorno y de sus más allegados. Para poder hacer frente a este cliché os lanzo la siguiente pregunta ¿Sois vosotros los mismos que hace uno, dos o tres años?...

Irene Molina / 11.12.2017

¿Tienes o has tenido perro? ¿Estás pensando en tenerlo o volver a tenerlo? En mi caso me pasé 3 años de analizar pros y contras, de pensar una y otra vez en las cargas que conlleva cuidar de un animal, de la responsabilidad que supone que esté a tu cargo y por más de 15 años que puede durar su vida, o más, en los que te comprometes a cuidar de él sin descanso, para lo que tuve que lidiar con el miedo, la incertidumbre, la inseguridad que supone esa salida de la zona de Confort. No lo dudes más y si estás preparado, hazlo. Sin duda, ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en los últimos años. Los animales, en este caso hablando de perros, son unos verdaderos maestros, maestros de vida. No guardan rencor, son felices, se entusiasman y asombran con cada detalle, son capaces de amar de la manera más pura que existe, jamás se aburren, aunque los pasees cada día por el mismo trocito de tierra, … Realmente son maravillosos. Todo son...

David del Bosque / 04.12.2017

Somos seres consumidores, comprar es una actividad más, muy habitual en nuestra vida del día a día. Como en cualquier otra actividad cotidiana que realicemos, podemos distinguir si practicamos el comprar bien o mal. Podemos mejorar en la acción de comprar, analizando si compramos o no en el momento adecuado, si compramos demasiado o demasiado poco o si compramos por deseo, necesidad o capricho del momento. Hay pensamientos y sentimientos, más o menos conscientes, que nos impulsan a la decisión de comprar. Cuando tenemos dinero en el bolsillo, o cuando podemos acceder a él fácilmente endeudándonos, ¿qué pensamos y sentimos? ¿Nos asustamos por miedo a malgastarlo? ¿Nos “quema” en la cartera y hemos de gastarlo pronto? ¿Nos sentimos codiciosos y queremos aún más dinero? ¿Nos entristece dejar de poseerlo si lo gastamos? ¿Pensamos que se ha de gastar en el beneficio de otras personas, que lo necesitan más o que son más merecedoras de su uso que nosotros? Como en el resto de decisiones que tomamos las personas, en la decisión de comprar hay un elemento inconsciente...

Miguel Ángel Paredes / 27.11.2017

La autoestima se puede entrenar. Esa es una de sus ventajas más importantes. Puedes mejorarla si la trabajas. Otra ventaja importante es qué lo natural es tenerla. La autoestima es como la salud, igual que lo esperado es tener una buena salud, también cabe esperar que cuentes con una buena autoestima. Estas son las 10 pautas para tener una autoestima sana y fuerte: Conócete. La Autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Como cualquier relación, necesitas conocer, y cuanto más y mejor te conozcas mucho mejor te irán las cosas. Solo podemos querer aquello que realmente conocemos. Aquello que se quiere pero en realidad no se conoce, es solo una fantasía, una idealización o un deseo imaginario. Trátate como a tu mejor invitado. Tienes que demostrarte que eres realmente importante para ti. Imagina que tienes unos días en tu casa y a tu cargo un invitado muy especial para ti. ¿Qué harías para hacer agradable su estancia? Pues aplícate la misma regla. Si lo harías por tu mejor invitado hazlo por ti. Mímate. Sé amable....

Juan Canyellas / 20.11.2017

Al mal tiempo, buena cara. Así reza unos de los refranes más famosos de nuestro amado refranero Español. Pero… y si el mal tiempo es un cáncer o la pérdida de un ser querido o la ruptura con una pareja o la perdida de la propia salud o simplemente “algo” que no sabemos muy bien que és pero que inexplicablemente nos entristece profundamente…. ¿tenemos que poner buena cara?. Nuestra sociedad actual dictamina que así debe ser, debemos sonreír, no verbalizar, acallar nuestras emociones dominantes y sustituirlas por frases bellas y positivas, parcheando nuestras emociones a través de la trampa del pensamiento positivo, pócima mágica patentada por los gurús de la felicidad de esta última crisis o década. Nosotros desde la Terapia Emocional, entendemos que tan malo es dejarse arrastrar por las emociones como su polo opuesto, sonreír sin ton ni son mirando a otro lado sin observar aquello que se cuece en nuestro interior. Este autoengaño crea en nuestra psique un cortocircuito incongruente en el que dejamos de entender la importancia que tienen las emociones para nosotros...

Irene Molina / 13.11.2017

No se trata de un blog que te enseñe cómo meditar. Sino, más bien, un blog destinado aquellos que se resisten a empezar a meditar, que piensan en ello, que les gustaría poder hacerlo, que le han dicho que tiene beneficios pero que sienten que no es para ellos. Hay que superar las resistencias. De eso se trata. ¿Vives con una profunda pero sutil sensación de insatisfacción y vacío interior, a pesar de haber conseguido mucho de los logros que te proponías alcanzar? ¿tratas de obtener más y más, tapando esa incomodidad con cuestiones superficiales, cuando lo que realmente buscas es la paz, la felicidad y la desaparición de la sensación de necesidad no cubierta? ¿Tratas de controlar tu vida y es desalentador ver que la vida es incontrolable, que el cambio constante es una parte inevitable de ella? ¿Sufres? En la meditación encontrarás la liberación. Las ganancias son todas. No solo mentales, sino también físicas. Combate la depresión y los síntomas del estrés, da paz interior (sosiega, aporta serenidad, calma ...