David del Bosque / 21.10.2019

Caer en la locura es uno de nuestros miedos atávicos. “Perder la cabeza”, “perder el control”, desquiciarse” puede ser experimentado como una situación puntual o la antesala de un mal mucho más grave. Hace relativamente poco tiempo la locura era tabú y sinónimo de chiflado, enajenado o trastornado. Era la enfermedad mental algo que les pasaba a otros, lejos de nosotros y de los que se encargaban psiquiátricos y camisas de fuerza. Los locos estaban muy lejos. Hoy en día, con la presión psicológica y social que padecemos, la ansiedad puede provocarnos picos mentales y ataques de angustia que nos acerquen a estados de despersonalización y alienación. Ya no es una sensación tan distante para los llamados cuerdos. Ahora quien más y quien menos ha necesitado de asistencia psicológica, ha tomado medicamentos psiquiátricos o ha sufrido la ansiedad por motivos personales o profesionales. Ya no es un tema de locos, o peor, un tema que tratábamos en la clandestinidad donde habitualmente era peor el remedio que la enfermedad. Ahora es un tema de salud integral...

Miguel Ángel Paredes / 14.10.2019

Nada es porque sí. Todo tiene una razón por remota o absurda que parezca. Todo tiene una explicación, aunque en ese momento no sepamos cual es. Todo lo que te sucede es el efecto de algo que lo causa. Tus emociones, el tipo de vida que haces, tus finanzas, tus relaciones o tu salud, tienen una razón que explica el punto exacto en el que te encuentras. Te sientes bien o mal, tienes poco o mucho dinero, estás solo o rodeado de amigos o tienes buena o mala salud, por algo. Y que seas consciente de ese algo es fundamental. A veces la razón es inmediata y obvia, la reconoces fácilmente, te resulta clara y tu reacción es inmediata. Otras veces está lejana en el tiempo, tal vez olvidada hace mucho, quizás incluso en la infancia, pero aun sigue activa y produciendo efectos y consecuencias sobre tu momento presente. Hace años los psicoanalistas advirtieron que había que llegar al núcleo profundo del conflicto. Aseguraban que si solo se trataban los síntomas y no se...

Marcos Nadal / 07.10.2019

De todas las cosas que hacemos en nuestra vida, dormir debería ser de las más sencillas. Por un lado, parece que basta con echarse y cerrar los ojos. Por otro lado, lo practicamos cada día—o cada noche—de nuestras vidas. Entonces, ¿por qué a algunas personas les cuesta tanto dormir? ¿Por qué el sueño no resulta satisfactorio para mucha gente? La respuesta es que dormir ni es una tarea tan sencilla como pueda parecer, ni la practicamos tan bien como creemos. Lo único que sabemos de nuestro propio sueño, en la mayoría de los casos, es que transcurre entre quedarnos dormidos y despertarnos. Es fácil concluir, por tanto, que dormir consiste en “apagar” el cerebro, o dejarlo en modo reposo, hasta que suene el despertador a la mañana siguiente. Pero en realidad, todo lo que se sabe acerca del sueño indica que se trata de un proceso muy complejo en el que el cerebro está trabajando activamente. Por ejemplo, se sabe que, durante el sueño, el cerebro sigue recibiendo información del entorno, y que incluso se planifican movimientos. Pero en la mayoría de los casos, durante el sueño, esta actividad...

David del Bosque / 30.09.2019

Es una tarea importante el decidir bien, es decir, tomar decisiones que te hagan crecer y vivir mejor, desde una autoestima que se autorefuerza con cada nueva decisión positiva. Decidir bien no es hacer lo que a uno le da la gana en cada momento. Ese niño rebelde e impulsivo que todos llevamos dentro confunde la libertad con el capricho y las ocurrencias. Ese niño desea poder decidirlo todo, cambiar de decisiones como quien cambia de calcetines, y haciéndose poco responsable de sus decisiones cuando tienen malas consecuencias. Suelen ser decisiones marcadas por el corto plazo y el principio de placer. Las decisiones, mas bien esos caprichos, impulsos, ocurrencias y atajos, acaban controlando al niño. Son decisiones que te hacen más dependiente y menos autónomo. Tampoco son buenas decisiones las que están demasiado condicionadas por el deber y la obligación. Ese padre severo e inflexible que todos llevamos dentro confunde equivocarse con fracasar, se siente culpable fácilmente e igualmente culpabiliza a otros con facilidad. Es un padre severo, con miedo a equivocarse y con enfado cuando...

Miguel Ángel Paredes / 23.09.2019

Jordan Peterson en su libro “12 reglas para vivir: un antídoto al caos”, menciona el cuento de Jack Kent “los dragones no existen”. Trata de un niño “Billy Bixbee, que una mañana se encuentra un dragón sentado en su cama, tiene mas o menos el tamaño de un gato y es muy amable. Se lo cuenta a su madre, pero ella responde que los dragones no existen. Poco a poco el dragón va creciendo. Se come las tortitas de Billy y crece tanto que llega a ocupar toda la casa. La madre intenta pasar la aspiradora, pero tiene que entrar y salir por las ventanas porque el dragón lo llena todo. Y un día el dragón se escapa con la casa encima. Cuando llega el papa de Billy, no encuentra la casa en su sitio, y el cartero le dice donde está ahora la casa, entonces va a buscarla y cuando la encuentra, trepa por la cabeza y el cuello del dragón, que ahora se extiende por toda la calle, y allí encuentra a su mujer y su hijo. La madre todavía afirma en que el dragón no...

Marcos Nadal / 16.09.2019

Laura ya no está tan enamorada de su pareja como al principio, y se pregunta si ese cambio es normal. Carlos cree que el trato que recibe en el trabajo por parte de su superior no es normal. Francisco opina que como su padre fue abogado, y él es abogado, lo normal es que su hijo también quiera ser abogado. María empieza a preocuparse porque sospecha que el rendimiento de su hija en el colegio está por debajo de lo normal. En estos casos, y muchísimos otros similares, usamos la palabra “normal” para referirnos a cosas diferentes. En unos casos usamos “normal” en referencia a una norma o costumbre establecida. En este sentido, decimos que es normal detenerse ante un semáforo en rojo, o hacer cola en la caja del supermercado. Lo que opina Francisco, en realidad, es que su hijo debería acatar la costumbre familiar. En otros casos, usamos “normal” para referirnos a lo que piensa, siente, dice, o hace la mayoría. En este sentido, decimos que es normal estar triste tras una ruptura sentimental, querer un puesto de trabajo fijo, o comprarse un smartphone. Lo que en...

David del Bosque / 09.09.2019

Hay momentos de nuestra vida en los que nos sentimos vulnerables, heridos por sucesos negativos que ponen a prueba nuestra capacidad de salir adelante. Nos sentimos vulnerables cuando nuestra intención de controlar lo que nos sucede desaparece peligrosamente y nos asemejamos a barquitos de papel a la deriva dentro de la corriente de la vida y lanzados contra arrecifes que nos lastiman. No somos dioses, somos humanos y las heridas forman parte de la vida. Todos somos heridos alguna vez y cada herida es una invitación a considerarnos como víctimas permanentes. Tenemos derecho a considerarnos víctimas de una injusticia, de una negligencia o de un ataque pero no debemos considerar que el papel principal de nuestra vida desde ese momento será el de víctimas. Si lo hacemos, nos rendiremos y lo malo habrá vencido sobre lo bueno. Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarnos a nuestra realidad y ser adultos. El temor a parecer débiles es una gran debilidad en sí misma, pero debilidad y vulnerabilidad no...

Miguel Ángel Paredes / 02.09.2019

No es lo mismo hacer cosas que conseguir resultados. No es lo mismo estudiar un examen que aprobarlo, hablar con tu pareja después de una discusión que resolver el conflicto, tomar la medicación o pasar por el quirófano que sanarse. Es importante tener muy clara la diferencia, porque muchas personas se frustran al no tener resultados. Se sienten mal cuando después de presentarse a varias entrevistas de trabajo no consiguen el puesto, y se preguntan cuál es la razón. Piensan que necesariamente hacer determinadas cosas garantiza determinados resultados. Pero no siempre es así. Aplicar la receta no hace que siempre consigamos el plato deseado. Hay otras variables externas e internas que afectan a los resultados finales. Tener un método, seguir una receta o contar con un protocolo para hacer algo sin duda ayuda y es mucho mejor que partir de cero o no contar con nada. Sin embargo, en algunas ocasiones los medios para conseguir lo que queremos no funcionan porque además de saber como hacer las cosas, es necesario tener la actitud correcta. Muchas personas no consiguen...

Marcos Nadal / 26.08.2019

Con cada pensamiento, con cada idea, damos forma a nuestra experiencia de la realidad. Una parte de esa realidad que creamos son nuestras propias emociones. Al darle un significado a un evento, ya sea pasado, presente o futuro, al valorar un hecho como bueno o como malo, como esperado o inesperado, desencadenamos en nuestro cuerpo un torrente de cambios físicos que sentimos en forma de emociones. Se acelera el pulso, se agita la respiración, se tensan los músculos, sentimos mariposas en la barriga … Podemos entender nuestras emociones como el eco de nuestros pensamientos que recorre nuestro cuerpo. A lo largo de nuestras vidas hemos creado estilos propios de pensar, de dar significado y de valorar. Estos estilos propios, en parte, los hemos copiado de otras personas de nuestro entorno. Al ver a otras personas reaccionar con alegría a ciertos eventos, con miedo a otros, y con tristeza a otros, vamos aprendiendo a etiquetar esos eventos de cierta manera: que nos hagan un regalo es bueno, no conseguir lo que queremos es frustrante, una ruptura sentimental es algo de lo que no podemos recuperarnos. Este tipo de mensajes están...

David del Bosque / 19.08.2019

Decía Victor Hugo que cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga. El odio es la rabia de los débiles, que otorgan importancia reverencial y acobardada al odiado. El odio es un despilfarro, un gasto de tiempo y atención que el odiado no merece y que, al otorgárselo, le regalamos lo mejor de nosotros mismos. No sólo le damos nuestro presente, también le damos nuestro futuro ya que mientras odiemos será él quien nos dirija a nosotros. Baudelaire decía que el odio es un borracho al fondo de una taberna que constantemente renueva su sed con la bebida. El odio crea dependencia, es la esclavitud permanente de alimentarlo para que no se extinga. Y para alimentar ese odio todo le vale y todo lo exige, ya que se apodera del que odia haciéndole creer que es él quien domina a su odio. Es la trampa de toda droga, empieza seduciéndonos para terminar dominándonos. Y al final el odio, como cualquier droga, te consume y aniquila. Y el peor odio de todos, el odio a uno mismo....