Blog de Parentepsis

La negación es un mecanismo de defensa para hacer frente a la ansiedad. Ante una situación potencialmente amenazante negamos lo que resulta evidente para otras personas o incluso para nosotros mismos cuando somos capaces de “abrir los ojos” a la realidad y percibir con objetividad. Cuanto más ansiedad produce la situación amenazante más fuerte puede a ser la negación. He visto alcohólicos que afirman convencidos que beben “lo normal” o anoréxicas que a pesar de la extrema delgadez dicen estar gordas. Se trata de un proceso de filtrado perceptivo donde algunos hechos pasan desapercibidos y se vuelven invisibles o su interpretación se relativiza hasta restarles importancia y resultar emocionalmente manejables para la persona. La negación es un mecanismo de defensa muy primario y ya desde muy pequeños lo utilizamos, cuando algo nos resultaba desagradable, nos tapábamos los ojos con las manos, como si el hecho de no verlo hiciera desaparecer lo que nos angustia. Podemos negar síntomas claros de un cáncer hasta que ya es “demasiado tarde”, evidencias de que un hijo tiene una conducta delictiva hasta...

Decía don Santiago Ramón y Cajal que el hombre es un animal social cuya inteligencia se excitaba con el rumor de la colmena. Mal utilizado, sin embargo, es un elemento que puede dañar a todo aquel que entre en contacto con él. Es como si un rumor o un chisme actuase por sí mismo como un virus maligno que quiere extenderse y contagiar al mayor número de mentes posible. En malos momentos como en el que vivimos debido a esta pandemia, el rumor se multiplica y su efecto negativo hace más daño que nunca....

¿Qué es lo más valioso que quisieras dejar a tus hijas y a tus hijos? ¿O a tus sobrinas y sobrinos? ¿O a otros familiares o amigos? Si pudieras elegir una sola cosa para dejarles, ¿qué sería? ¿Un reloj? ¿Una joya? ¿Un coche? ¿Dinero? Los objetos y el dinero pueden tener un gran valor económico, pero con el tiempo todos se estropean, se gastan, y se pierden. Sería bonito poder dejarles algo duradero, algo que puedan llevar consigo toda la vida. Es cierto que los objetos pueden tener también un gran valor sentimental, pero el recuerdo y el sentimiento están realmente en la memoria del poseedor, no en el objeto. El valor sentimental radica en la memoria, y eso no podemos darlo ni quitarlo....

La fórmula de la autoestima ha demostrado su efectividad en los momentos difíciles, en las crisis y el la incertidumbre. Es válida para salir del malestar y reconstruir el bienestar. Te da las claves sobre las que debes poner tu atención y con las que trabajar. 1. Aceptación: el sufrimiento comienza cuando nos resistimos a lo que realmente es, cuando nos peleamos con la realidad, cuando trabajamos fuera de nuestro circulo de influencia, cuando entramos en lo que las cosas o las personas “deberían ser o hacer” en lugar de asumir y fluir con los hechos. El sufrimiento es la combinación de la falta de aceptación con el apego al malestar en forma de experiencia, emoción o pensamiento. La puerta de salida del dolor siempre pasa por la aceptación. Recuerda que aceptar no significa que te guste lo que antes no te gustaba, tampoco es engañarte. Aceptar significa en la definición de N. Branden “parar la guerra con uno mismo”, por ejemplo, la situación de pandemia que vivimos en la actualidad es sin duda una situación...

Una vez más el ser humano necesita adaptarse a lo que está pasando en su entorno si quiere superarlo y seguir adelante, aquello que ha hecho ya muchas veces en el pasado y que seguirá haciendo en el futuro. Una vez más se pone a prueba nuestra habilidad para sobreponernos a dificultades y amenazas que nos ponen en peligro. Tenemos miedo a que el coronavirus nos haga daño y tenemos miedo a lo que va a ocurrir cuando lo venzamos. Con esta pandemia hemos pasado de tener miedos mundanos a sentir un miedo esencial, más primitivo y peligroso. Es un miedo cercano al terror, que fácilmente nos arrastra a la ira de no aceptar lo que está ocurriendo, como si dicha ira fuese un arma contra el maldito virus. Es una ira que nos debilita al convertirnos en personas irritadas y paranoicas. También nos arrastra a la resignación, a la rendición ante unas circunstancias que creemos insuperables y que nos convierte en personas victimistas y postradas. Pero también podemos elegir ser personas resilientes, plantar cara a nuestros...

La situación de alarma y confinamiento que estamos viviendo nos saca de nuestra rutina y zona de confort colocandonos en el lado incierto de la realidad. Allí nos sentimos inseguros y perdidos, vamos improvisando y es fácil que los propios conflictos personales y el estrés favorezcan discusiones y crisis con las personas con las que convivimos o queremos....

Esta época de confinamiento nos ha cambiado de manera sustancial el ritmo de vida. Muchos hemos dejado de salir para trabajar, para ver a nuestros familiares y amigos, para hacer unas compras, para hacer deporte, o para dar un paseo si nos apetece. Como muy bien explicaba Miguel Ángel hace dos semanas en este mismo blog, es fundamental seguir pautas para cuidarse física y psicológicamente mientras dure el confinamiento. Pero los resultados beneficiosos de esas pautas no se limitan a la duración del confinamiento. Cuanto más pongamos en práctica esas pautas, más probable es que se conviertan en hábitos, en buenos hábitos de autoestima....

La pandemia del coronavirus está suponiendo un impacto tremendo en nuestras vidas. El miedo inicial se ha convertido en pánico global, pero minusvaloramos nuestra capacidad de adaptarnos y de superar situaciones graves. Pasamos de ignorar estos acontecimientos traumáticos antes de que ocurran a sobreestimarlos cuando ya están ocurriendo. Una vez más, necesitamos templanza y equilibrio para evitar quedar traumatizados durante mucho tiempo. El confinamiento físico es una medida eficaz para evitar más contagios, el confinamiento psicológico una vez superada la emergencia sería un síntoma de padecer un trauma. Como tantas otras veces a lo largo de nuestra historia como especie vamos a luchar, adaptarnos y continuar. La crisis del Coronavirus ha superado nuestra capacidad de comprensión y asimilación psicológica. Está generando gran confusión mental, por lo que en el momento que más necesitamos una explicación, solo tenemos descripciones e interpretaciones. Como a nuestro cerebro esto no le es suficiente, genera ansiedad constante. Tenemos prisa por encontrar una causa y sobre todo una solución. Aparecen los rumores, los vendehumos, las cabezas de turco y la superstición. Y también...

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