David del Bosque / 17.06.2019

La atención negativa es la victoria del miedo, la búsqueda automática de culpables para digerir sin entender lo que va mal y la sensación de que cualquier error es la antesala del fracaso inevitable. Fijarse habitualmente en lo malo es una señal inequívoca de baja autoestima, de conformismo y fatalismo sobre el propio destino y de parálisis ante los cambios que podrían mejorar tu vida. La atención positiva es la victoria de la consciencia sobre la ignorancia, de la gratitud sobre la rabia y del presente sobre el pasado y el futuro. La atención positiva es pasar del sedentarismo mental al dinamismo, de ser un peón de los propios pensamientos a ser un constructor de los mismos. La atención positiva no es simplemente ser optimista, con la esperanza de que si uno piensa cosas buenas éstas ocurrirán y alejarán lo malo. Eso es superstición, liberándote de la responsabilidad sobre tu vida. Es más bien la búsqueda de un sentido valioso a lo que te va ocurriendo ahora. Es el ejercicio diario de observar lo bueno a...

Miguel Ángel Paredes / 10.06.2019

Los impulsos son esas respuestas emocionales inmediatas que nos hacen pasar a la acción de forma automática. Se disparan muy rápidamente y cuando vivimos una experiencia emocionalmente intensa, los sentimientos inundan y contaminan el pensamiento,  empezando a caer por la pendiente de la subjetividad y el descontrol. Todo se tiñe emocionalmente, los afectos condicionan nuestra percepción de la realidad y respondemos conductualmente dependiendo del color emocional del momento. Lo que llamamos emociones son las reacciones físicas a determinadas sustancias bioquímicas que produce nuestro propio organismo. A veces la fuerza emocional es tan fuerte que algunos autores hablan de secuestro emocional. Durante el tiempo que dura este secuestro, el cuerpo se pone en piloto automático, momentáneamente se anula la voluntad y la capacidad de análisis. Estas vivencias emocionales guardan relación con una parte primitiva de nuestro cerebro que nos pone en modo supervivencia. Ante una situación de vida o muerte se activan respuestas automáticas de lucha o huida. Todo se reduce a eso. Y aunque en la actualidad, cultural y tecnológicamente, hemos llegado muy lejos y hemos avanzado a gran velocidad, biológica y evolutivamente seguimos siendo los mismos sapiens de siempre....

Marcos Nadal / 03.06.2019

De todas las relaciones que construimos a lo largo de nuestras vidas, la primera es la que construimos con nosotras y con nosotros mismos. Es la primera en orden cronológico, porque empezó antes que ninguna otra. Es la primera, porque es la más importante. Y es la primera porque de ella son reflejo las demás. Todas la demás relaciones que construyamos a lo largo de nuestras vidas siguen a la que tenemos con nosotras y nosotros. La siguen porque empezaron después, porque son secundarias en importancia, y porque reflejan la primera. Por estos motivos, si no tenemos una buena relación con nosotras y nosotros mismos, no es posible tener relaciones gratificantes con las personas que nos rodean: nuestras parejas, nuestros amigos, nuestras familias, nuestros vecinos, o nuestros compañeros y compañeras de trabajo. Pero tampoco será posible entablar relaciones gratificantes con nuestro entorno: nuestro hogar, nuestras posesiones materiales, nuestro trabajo, nuestra economía, etc. Si la relación que mantenemos con nosotras y nosotros mismos no es buena, tendremos propensión a pasar de un conflicto a otro con los demás, y a sentirnos insatisfechas o insatisfechos con nuestro entorno. Es muy común que pasemos por alto...

Irene Molina / 27.05.2019

Nos enseñan historia, geografía, matemáticas, incluso latín… y esta genial saber todas esas cosas. Son muy necesarias. Pero hoy, tras haber escrito 60 blog en parentepsis, quiero hablar de educar en lo importante. La clave de la felicidad para mí no está en saber 10 idiomas, ser el mejor abogado, contar con un buen sueldo o con 20.000 euros en tu cuenta y tener un cuerpo 10, que no está nada mal. Pero hay muchas personas con esas características profundamente infelices o queriendo acabar con su vida. ¿Por qué? Porque no toleran la frustración en su día a día, sea por un atasco en la autopista o por una reunión inesperada; porque confunde la autoeficacia con la autoestima y pueden ser muy capaces y tratarse fatal y no valorarse ni quererse en absoluto, en definitiva, porque no son inteligentes emocionalmente hablando. Es crucial que se siga implantando en escuelas y, sobre todo, que se transmita y ejemplifique en los hogares un sistema educativo que coloque en un lugar destacado a la inteligencia emocional. Ser feliz, para mí, no significa que todo te vaya bien ni que cada día estés alegre y sonrías....

David del Bosque / 20.05.2019

La palabra demasiado convierte lo bueno en malo. Demasiado conciliador es convertir una visión adaptativa, armoniosa y tolerante del mundo en una visión acomodadiza, huidiza e indecisa del mismo. Demasiado conciliador es evitar los conflictos y olvidarse de uno mismo, un ataque frontal a la propia autoestima, al deseo legítimo de estar bien. Demasiado conciliador hace a la persona perezosa y lenta para con las propias necesidades, mal líder de sí misma y poco eficaz por perderse en los demás, en sus planes y opiniones. La búsqueda compulsiva del consenso se convierte en un tirano que limita la posibilidad de crecer a través de conflictos e independencia. El exceso de amor y unión con los demás torna en insignificante el sentido personal de la vida para fundirse con otros evitando desagrados e incomodidades. Demasiado conciliador es refrenar la propia rabia, aquellos enfados legítimos y protectores que salvaguardan a la persona de abusos y dependencias. El enfado bien encauzado es una fuente de energía necesaria para afrontar retos importantes y por lo tanto perturbadores. El enfrentamiento provoca incomodidad...

Miguel Ángel Paredes / 13.05.2019

La vida no significa nada si no eres feliz. Puedes tener una salud de hierro. Dinero de sobra en tu cuenta corriente. Un trabajo envidiable. Amigos y familia que te adoran. Un físico atractivo…. Y sentirte una persona desgraciada. Ni tus posesiones ni tus logros te harán feliz. Los divanes de los psicoanalistas, las consultas de los psiquiatras y psicólogos están llenas de personas inteligentes y con dinero, que sufren por depresión, ansiedad, angustia de separación, obsesiones y otros cuadros clínicos. Sin la felicidad todo resulta vacío, insípido, amenazante o una carga absurda y agotadora. La felicidad es la clave. Y contrariamente a lo que muchos piensan no es imposible ni compleja. En realidad se trata de nuestro estado natural. La felicidad es el equivalente psicológico a la salud en el plano físico. Lo natural es tener salud, no estar enfermo. La misma regla se aplica a nuestro estado emocional. Lo natural es ser feliz, no estar angustiado. Hay varias cosas sencillas que puedes hacer para recuperar tu felicidad. Aléjate de las personas negativas, cenizas, criticonas, quejosas y envidiosas. Aléjate todo lo que puedas son una mala influencia. Tu peor influencia. Aléjate físicamente. Y...

Marcos Nadal / 06.05.2019

Tomamos muchísimas decisiones en nuestro día a día. De muchas de ellas prácticamente no nos damos cuenta. Tomamos decisiones acerca de pequeñas cosas, decisiones con poca trascendencia, cómo que calcetines ponernos hoy. Y tomamos decisiones acerca de grandes cosas, decisiones con mucha trascendencia, como lanzarnos a invertir en un hogar, o cambiar de trabajo. Ante algunas de estas decisiones podemos sentir una tensión entre dos posibles focos de la decisión. Podemos enfocar la decisión hacia lo que deseamos nosotros, hacia lo que sabemos que es bueno para nosotros, hacia lo que sabemos que nos conviene. O podemos enfocar la decisión hacia lo que esperan los demás de nosotros, hacia lo que creen los demás que deberíamos hacer, hacia la satisfacción de expectativas ajenas. Podemos vivir nuestras vidas orientados hacia lo que esperamos de nosotros mismos, hacia logros de los que sabemos que nos vamos a sentir orgullosos, hacia ser, en definitiva, más auténticos, más realmente nosotros mismos. O podemos vivir nuestras vidas más orientados hacia lo que esperan otras personas de nosotros, hacia metas que nos han marcado otros, orientados, en definitiva, a vivir una vida que jamás terminaremos de sentir como propia. Las relaciones...

Irene Molina / 29.04.2019

Como seres sociales que somos, buscamos relacionarnos y compartir nuestra vida. En esta sana elección encontramos complicaciones, pérdidas, retos, cesiones… que nos ponen en un brete. Desde el enfoque de la autoestima se nos dice que tenemos que priorizarnos, elegirnos y ser lo más importante de nuestra vida, pero cuando tratamos de relacionarnos con autoestima con otras personas que nos rodean, con nuestras parejas, nuestros hijos, … vienen las dudas. ¿Estaré olvidándome de mi? ¿Es normal? ¿Soy egoísta al hacerlo si me elijo? Encontrar un equilibrio se plantea difícil. No perdernos, clave. A veces en este camino social, creamos dependencia emocional. Un tema bastante común y complejo. Algunos autores hablan de que la dependencia se creó cuando de niños nos fue negado el afecto, la atención o el amor, o éste fue insuficiente, generando una búsqueda crónica que se posa en las relaciones y que trata de suplir esa carencia afectiva interiorizada. Nunca nadie podrá satisfacer esa demanda desde fuera. Solo tú puedes llenar ese vacío interior, esa falta de amor. Para ello, para obtener ese amor, la persona es capaz de aguantar lo inaguantable, ceder y buscar la aprobación del otro, buscar...

David del Bosque / 22.04.2019

No hay atajos para llegar a metas importantes. Sólo los ingenuos, los egocéntricos y los inmaduros pretenden que lo valioso se otorgue como lo leve. El camino para llegar a los objetivos importantes de tu vida es un camino duro y extenso, que requiere de ti una determinación que continuamente se pone a prueba. Tu voluntad es el despliegue de tu potencia emocional, intelectual y conductual para conseguir lo que te propones. Tus emociones, tus pensamientos y tus acciones se conjuran para lograr lo que deseas y si sólo uno de ellos se desalinea del objetivo, éste se pone en riesgo. Hay peligros en el camino que ponen a prueba tu voluntad, dificultades que testan tu compromiso con lo que dices desear y que marcan la diferencia entre anhelar algo que te gustaría conseguir o querer realmente obtenerlo. No es lo mismo que te apetezca a que lo quieras. No es lo mismo que debas hacerlo a que quieras hacerlo. El verbo de la voluntad es el verbo querer. No uses dicho verbo en vano,...

Miguel Ángel Paredes / 15.04.2019

La autoestima es la relación que tú mantienes contigo. Esa relación es buena cuando el amor es el pegamento que une todas las partes que configuran tu realidad: tus pensamientos, tu conducta, tus otras relaciones con las personas, animales o cosas, tu profesión, la gestión de tu dinero, tu tiempo, tu salud o tu imagen física… En definitiva, todo aquello que consideras forma parte de ti y de la vida que vives. En esos momentos te sientes feliz con tu vida y para ti todo tiene un sentido. Sin embargo, cuando tu autoestima es baja, quiere decir que el miedo se ha convertido en el pegamento de alguna, o todas esas áreas de tu existencia. Y entonces notas que nada termina de encajar, te sientes amenazado y sufres. El amor une y armoniza, consigue que las relaciones fluyan. Gracias al amor aceptas y respetas aunque tu manera de hacer las cosas sea diferente, y confías en las personas, los cambios y el mañana. Por amor cuidas, proteges y mimas todas las partes del puzzle de tu...