Miguel Ángel Paredes / 14.05.2018

La decisión final marca el momento de la verdad. Antes o después, en algún instante, tendrás que tomar este tipo de decisiones. Con ellas arrancas el comienzo de una nueva etapa de tu vida. Siempre suponen un cambio radical y determinante, sin medias tintas, ni tibiezas. Se trata de elecciones sin términos medios donde lo tomas o lo dejas. Y las consecuencias de estas decisiones tienen un impacto rotundo y contundente en ti y en tu entorno. El momento de la verdad, puede ser terminar definitivamente con una relación importante, con la que has compartido años. Tal vez con la que has creado una familia. Pero en ese punto vas a tener que escoger entre las otras personas o tú. Tendrás que decidir entre evitar el conflicto, las lágrimas o las culpas y vivir de acuerdo contigo, asumiendo los resultados, las ganancias, los peligros y las pérdidas. Este tipo de decisiones implican una renuncia y una ganancia. No entienden de matices, al final son blanco o negro. Escoges algo nuevo para terminar con algo viejo. Escoges la libertad...

Juan Canyellas / 07.05.2018

Tanto nuestro presente como nuestro pasado, bañan siempre las cosas, sin embargo, el saber sentir e identificar qué es lo que nos sucede en nuestro interior es más bien una actitud, una actitud de vivir, de profundizar, de caer y de cicatrizar. El poder sentir, es un valor intrínseco del ser humano y es que pese a que en la actualidad las personas hayamos sometido la emoción a la razón, estas no tienen porqué estar separadas. Aprender a escuchar a través de las manos, de la piel o de las miradas, es igual de importante que el poder hacerlo a través del lenguaje y es que, cuando aunamos sentimiento y razón, el mensaje que transmitimos al mundo, es el haber encontrado un equilibrio y una conexión con nuestro centro. Es importante que recordemos siempre que los sentidos sienten y que la vida nos demuestra a cada instante que lo que no podemos ver este mundo, es mucho más importante y poderoso que cualquier cosa que podamos ver y que, a pesar de la madurez que hayamos podido alcanzar,...

David del Bosque / 23.04.2018

Decía Mark Twain que quien dice la verdad no tiene que acordarse de nada. Porque la verdad existe tal cual, sólo inventamos la mentira usando nuestra imaginación para crear algo que no es real. Y cuantas más mentiras creamos, más irreal es nuestra vida. Lo que se apoya en una mentira, por muy importante que sea para nosotros, puede caer ante el más ligero soplo. Las relaciones, las empresas, las amistades,… muchas veces caen porque se construyeron sobre mentiras. La mentira es un mecanismo de defensa tosco y usurero. Tosco porque es vulgar y poco refinado, porque se coge antes al mentiroso que al cojo. Usurero porque te pide un interés desorbitado para seguir vigente, para mantener la mentira ante la fuerza de la realidad. Pero la realidad es la que es. Nos gustaría que fuese de otra manera, pero es como es. Y necesitamos coraje para afrontarla. Decía San Agustín que la verdad existirá cuando el mundo perezca. La ganancia emocional de la mentira es seductora y corremos el riesgo de caer en sus brazos. Queremos...

Miguel Ángel Paredes / 16.04.2018

Ikigai es un término procedente de la cultura japonesa que desde hace unos años está entrando con fuerza en occidente. La razón es que parece guardar relación con una vida larga y feliz. Ikigai significa, más o menos, “aquello por lo que vale la pena vivir”. Ellos lo explican como “lo que te hace levantarte con ilusión cada día” o “el sentido de tu vida”. Según los japoneses “todos tenemos un ikigai” o varios porque es normal que cambie según cambia nuestra vida. Es un concepto conectado con la pirámide de Maslow y la autorealización, con la motivación, el Talento y la Autoestima. Héctor García y Francecs Miralles han escrito sobre este tema y han tenido un gran éxito porque lo explican de una manera sencilla y amena. La cuestión es identificar el Ikigai que todos tenemos. Pero lo mismo que sucede cuando tratamos de identificar nuestro Talento, de hecho ambas cuestiones están muy conectadas, muchas personas están perdidas. Han olvidado o no saben que es eso por lo que vale la pena vivir, en lo que...

Juan Canyellas / 09.04.2018

Todo ser humano está compuesto por multitud de dimensiones (relacional, física, intelectual, laboral, ocupacional ) etcétera. Para poder mantener un equilibrio entre todas y cada una de las dimensiones que existen, es importantísimo que todas sean escuchadas, atendidas y cuidadas con mesura, sin embargo…¿cuántas veces nos paramos a pensar en cómo podemos equilibrarnos y prestar una atención equitativa a cada uno de nuestros estados? A día de hoy, la inmensa mayoría de las personas ponen un gran énfasis en lo físico, en mejorar y albergar el mayor número de logros y éxitos a nivel laboral, así como también mantener unas exquisitas relaciones sociales. Tanta deseabilidad, tanta atención en lo externo, nos aleja de nuestro núcleo, de nuestro centro, centro dónde albergamos sin lugar a dudas la fuerza necesaria para realizarnos y mejorar en el resto de aspectos de nuestra vida. Cuando focalizamos tanta atención, tan desmesurada a ciertas áreas, dejamos de cultivar nuestra personalidad, nuestro valor como personas. Transitar conscientemente entre dimensiones no es nada fácil, para ser honestos, es más bien complicado. Siempre existirán ciertos momentos donde podamos...

Irene Molina / 02.04.2018

¿Qué acostumbrados estamos a ver el vaso medio lleno? ¿Verdad? Ser optimistas, confiar en que las cosas que estamos esperando o en las que trabajamos llegarán, ver los avances alcanzados, no impacientarnos, no criticarnos, … ¡Hay que ver lo que nos cuesta! La buena noticia: ¡Todo es entrenarlo! Toma la decisión firme de no volver a criticarte jamás. Lo has hecho muchos años y no te sirve de nada. De nada bueno. Te ancla en la situación actual y te impide avanzar y ver el lado bueno de las cosas. Estás haciéndolo muy bien, estás creciendo, trabajando duro, consiguiendo grandes cambios, ya no estás en el mismo punto que hace unos meses o unos años, … ¿te das cuenta? No solo aprecies lo que quisieras haber conseguido ya, lo que deberías de…, lo que ya tendrías que haber, … está en camino. Confía. Invierte. Ya está llegando. Mirar el vaso medio lleno solo te hunde, te desmotiva y desanima, te entristece o te enfada contigo mismo por los debería que acompaña. Ya debería haber perdido peso, o encontrado trabajo o pareja o...

David del Bosque / 26.03.2018

¿Y si tu vida ya está bien como está ahora? ¿Y si eres feliz ahora mismo? ¿Y si tienes éxito ya aunque no hayas llegado aún a las metas que te propusiste? Puede pasar que ya esté ocurriendo todo esto en el presente y no lo distingas. Quiero darte unas pistas para que puedas saber si la respuesta es afirmativa a las preguntas que te he hecho al principio. Son señales de que ya estás bien, de que estás triunfando: La primera señal es que estás vivo y tienes salud. Y es el éxito más importante de todos, porque sin salud no hay bienestar ni éxito posible. Recuérdalo siempre: estar sano es una urgencia, una prioridad y un requisito imprescindible para ser feliz. La segunda señal es que vives tu vida siendo tú mismo. Eres fiel a ti mismo, eres coherente con tus valores y tu sentido de la vida, eres comprometido con tu palabra y tus pensamientos. Te responsabilizas de tu bienestar y te quieres tal y como eres. Sabes que tu valor como persona es...

Juan Canyellas / 19.03.2018

Es muy probable que la inmensa mayoría de las personas hayan utilizado alguna vez la metáfora de la mochila cargada a nuestras espaldas. Para aquellas personas que lo escuchen o lean por primera vez, dicha metáfora alude al significado de un peso subjetivo derivado de la carga emocional y también, por qué no, material. Estas cargas suelen tener caras, tamaños y significados muy diferentes. Algunas pueden expresarse en forma de conflictos no resueltos, otras a través de heridas mal curadas, etcétera. Lo importante en este caso es que dichas experiencias repercuten en nuestro estado de ánimo y en nuestro modo de enfrentarnos al día a día. En el mundo actual, la sobrecarga parece ser algo natural, algo con lo que nacemos y debemos aprender a vivir sin dar muestra de disgusto por ello. La necesidad del ahora, de la inmediatez o del nunca, nos tiraniza convirtiéndonos en esclavos de nuestros propios pasos. Resulta curioso como a través del caminar tomamos conciencia de nuestra lentitud al andar y es que es justo allí, en ese punto muerto, donde...

Miguel Ángel Paredes / 12.03.2018

La culpa es el sentimiento de malestar, más o menos consciente que sentimos cuando transgredimos algún principio, norma o compromiso. También podemos sentirnos culpables cuando hemos cometido un error. Es decir, nos sentimos culpables cuando nos juzgan o nos juzgamos por algo que creemos hemos hecho mal. A pesar de ser un sentimiento frecuente y habitual, no se trata ni de una emoción elemental como el miedo, la rabia, la tristeza o la alegría. La culpa es una emoción aprendida y construida en torno a un sistema de reglas y valores. Se aprende a sentirse culpable. Porque sin reglas no hay transgresión, y sin trasgresión, no hay culpa. Nuestro propio juicio, es en realidad, la interiorización de un juicio anterior hecho por los otros. Aprendimos a juzgarnos cómo otros nos juzgaron. De hecho, la culpa, es uno de los sistemas más antiguos que utiliza la humanidad para condicionar y socializar a las personas y los grupos sociales. La culpa se aprende a sentir en la infancia cuando hacemos algo incorrecto o nos comportamos como no desean los adultos,...