David del Bosque / 09.09.2019

Hay momentos de nuestra vida en los que nos sentimos vulnerables, heridos por sucesos negativos que ponen a prueba nuestra capacidad de salir adelante. Nos sentimos vulnerables cuando nuestra intención de controlar lo que nos sucede desaparece peligrosamente y nos asemejamos a barquitos de papel a la deriva dentro de la corriente de la vida y lanzados contra arrecifes que nos lastiman. No somos dioses, somos humanos y las heridas forman parte de la vida. Todos somos heridos alguna vez y cada herida es una invitación a considerarnos como víctimas permanentes. Tenemos derecho a considerarnos víctimas de una injusticia, de una negligencia o de un ataque pero no debemos considerar que el papel principal de nuestra vida desde ese momento será el de víctimas. Si lo hacemos, nos rendiremos y lo malo habrá vencido sobre lo bueno. Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarnos a nuestra realidad y ser adultos. El temor a parecer débiles es una gran debilidad en sí misma, pero debilidad y vulnerabilidad no...

Miguel Ángel Paredes / 02.09.2019

No es lo mismo hacer cosas que conseguir resultados. No es lo mismo estudiar un examen que aprobarlo, hablar con tu pareja después de una discusión que resolver el conflicto, tomar la medicación o pasar por el quirófano que sanarse. Es importante tener muy clara la diferencia, porque muchas personas se frustran al no tener resultados. Se sienten mal cuando después de presentarse a varias entrevistas de trabajo no consiguen el puesto, y se preguntan cuál es la razón. Piensan que necesariamente hacer determinadas cosas garantiza determinados resultados. Pero no siempre es así. Aplicar la receta no hace que siempre consigamos el plato deseado. Hay otras variables externas e internas que afectan a los resultados finales. Tener un método, seguir una receta o contar con un protocolo para hacer algo sin duda ayuda y es mucho mejor que partir de cero o no contar con nada. Sin embargo, en algunas ocasiones los medios para conseguir lo que queremos no funcionan porque además de saber como hacer las cosas, es necesario tener la actitud correcta. Muchas personas no consiguen...

Marcos Nadal / 26.08.2019

Con cada pensamiento, con cada idea, damos forma a nuestra experiencia de la realidad. Una parte de esa realidad que creamos son nuestras propias emociones. Al darle un significado a un evento, ya sea pasado, presente o futuro, al valorar un hecho como bueno o como malo, como esperado o inesperado, desencadenamos en nuestro cuerpo un torrente de cambios físicos que sentimos en forma de emociones. Se acelera el pulso, se agita la respiración, se tensan los músculos, sentimos mariposas en la barriga … Podemos entender nuestras emociones como el eco de nuestros pensamientos que recorre nuestro cuerpo. A lo largo de nuestras vidas hemos creado estilos propios de pensar, de dar significado y de valorar. Estos estilos propios, en parte, los hemos copiado de otras personas de nuestro entorno. Al ver a otras personas reaccionar con alegría a ciertos eventos, con miedo a otros, y con tristeza a otros, vamos aprendiendo a etiquetar esos eventos de cierta manera: que nos hagan un regalo es bueno, no conseguir lo que queremos es frustrante, una ruptura sentimental es algo de lo que no podemos recuperarnos. Este tipo de mensajes están...

David del Bosque / 19.08.2019

Decía Victor Hugo que cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga. El odio es la rabia de los débiles, que otorgan importancia reverencial y acobardada al odiado. El odio es un despilfarro, un gasto de tiempo y atención que el odiado no merece y que, al otorgárselo, le regalamos lo mejor de nosotros mismos. No sólo le damos nuestro presente, también le damos nuestro futuro ya que mientras odiemos será él quien nos dirija a nosotros. Baudelaire decía que el odio es un borracho al fondo de una taberna que constantemente renueva su sed con la bebida. El odio crea dependencia, es la esclavitud permanente de alimentarlo para que no se extinga. Y para alimentar ese odio todo le vale y todo lo exige, ya que se apodera del que odia haciéndole creer que es él quien domina a su odio. Es la trampa de toda droga, empieza seduciéndonos para terminar dominándonos. Y al final el odio, como cualquier droga, te consume y aniquila. Y el peor odio de todos, el odio a uno mismo....

Miguel Ángel Paredes / 12.08.2019

Las cosas no son buenas o malas. Nosotros las interpretamos así. Y al hacerlo, les atribuimos un significado y confundimos ese significado con la realidad. Somos nosotros, en función de nuestras creencias, emociones, conductas, expectativas y experiencias pasadas los que construimos esa realidad imaginaria en la que vivimos cautivos de nuestra propia creación. Tus pensamientos, mediante tu diálogo interno, son el material con el que fabricas tus circunstancias, vives tu presente y preparas tu futuro. Si piensas que tu trabajo es insoportable, que no te valoran como mereces y que ya no lo soportas más, con toda seguridad sentirás emociones como la rabia, la frustración, la decepción o la tristeza. Esas emociones te llevarán a trabajar sin ganas, a ir sin motivación, tu atención seleccionará experiencias que confirmen eso que sientes y estarás muy sensible a las críticas y las quejas, cualquier comentario lo entenderás como una prueba de aquello que piensas y sientes. Y si mañana alguien te reconoce por el último informe que has entregado, pensarás que no se lo ha leído, que se está burlando de ti o que tiene una intención oscura detrás las...

Marcos Nadal / 05.08.2019

Es muy común creer que las emociones son respuestas a situaciones o eventos que suceden en nuestras vidas. Creemos que las emociones positivas tienen su causa en situaciones o eventos positivos, y que las emociones negativas tienen su causa en situaciones o eventos negativos. Creemos, por ejemplo, que Miguel está feliz porque su pareja le ha preparado una cena sorpresa por su cumpleaños, o creemos que Núria está enojada porque ha perdido un cliente. Una de las lecciones más importantes de la psicología es que esta idea común es falsa. Es fácil ver por qué es falsa. Si las emociones fueran respuestas a eventos externos, responderíamos siempre de la misma manera a los mismos eventos. Pero sabemos que esto no es así: personas distintas se emocionan de manera diferente en las mismas situaciones. Incluso una misma persona puede emocionarse de manera diferente ante la misma situación. Lo que enoja a Núria seguramente no sea lo mismo que enoja a Miguel, y lo que hace feliz a Miguel seguramente no sea lo mismo que hace feliz a Núria. Y quizás lo que hoy enoja a Núria, en un futuro no lo haga. ¿Por...

David del Bosque / 29.07.2019

Si realmente quieres dominar tu área económica en lugar de verte zarandeado continuamente por los avatares de la vida y su repercusión en tu bolsillo. Si quieres salir de lo que Robert Kiyosaki bautizó como la carrera de la rata, donde uno se malacostumbra a vivir casi sin llegar a fin de mes y esperado constantemente el próximo sueldo. Si quieres empezar a controlar el dinero en lugar de que el dinero te controle a ti, ¡cambia ya! Como decía el protagonista de la película “El club de la lucha”, en la carrera de la rata “acabamos en empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos”. Hay un primer paso, que es un cambio de rol en tu uso del dinero. Tengas mucho o poco dinero, hay un momento en que deberás pasar de ser un consumidor a ser un ahorrador para terminar siendo un inversor. Por supuesto, siempre vas a tener gastos y es el primer elemento a cubrir ya que si no, tu pirámide financiera se viene abajo. El objetivo es que en...

Miguel Ángel Paredes / 22.07.2019

Mejorar la autoestima es mejorar la relación que mantienes contigo. Y eso se traduce en hacer cambios personales, modificar hábitos de conducta y vivir de otra manera. Se trata de “no hacer lo de siempre para que no ocurra lo de siempre”. Después de más de 30 años trabajando para mejorar la autoestima de las personas, estas son mis recomendaciones: Pon orden. Establece prioridades. Empieza por ti, por poner tu vida en orden. Comienza por identificar cuales son tus verdaderas prioridades. ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Tu trabajo? ¿Tú? Tener claras tus prioridades te ayuda a tomar decisiones y a ser coherente. Simplifica todo lo que puedas. Deshazte de lo que ya no te sirva o no uses. Cosas, rutinas, relaciones. Plantéate lo que realmente te aportan. Busca el caos que hay en tu vida y empieza a poner orden en él. Saca el pasado. Construye el presente. Ordena tu casa. Limpia tu mente y tu corazón. Cuida tu salud. Tu cuerpo es el soporte con el que transitarás en esta existencia. Cuídalo para que él cuide de ti. Con tu cuerpo entras en contacto con la realidad. Con él te desplazas, percibes,...

Marcos Nadal / 15.07.2019

Carla había acordado con su madre que la acompañaría a hacer la compra esta tarde. Pero llegado el momento siente pereza, y prefiere quedarse en casa viendo la televisión. Pedro lleva unos días yendo al gimnasio por la mañana, pero hoy está perezoso, y cree que por un día que se quede en la cama durmiendo un poco más no pasa nada. Susana se está preparando unas oposiciones, pero hoy le da pereza estudiar y se pasa la mañana en las redes sociales. La pereza es un sentimiento paradójico: es muy común pero poco entendido. Es decir, por un lado lo sentimos muchas personas y con bastante frecuencia, pero por otro lado, generalmente sabemos bastante poco sobre él. La pereza es un sentimiento que evocamos al anticipar en negativo los costes de alguna acción que tenemos prevista, especialmente cuando los comparamos con los beneficios de no realizar la acción. Los costes anticipados pueden ser la molestia, el tiempo, esfuerzo físico o mental, o la incomodidad que supondrán emprender la acción. Los beneficios de la alternativa suelen ser el entretenimiento, descanso, la comodidad, poder no...

David del Bosque / 08.07.2019

El miedo es la emoción señalizadora de un peligro, el marcador interno que te mantiene alerta ante lo que estás viviendo. Pasar miedo es una sensación displacentera en general y el primer impuso es eliminar dicha sensación y recuperar la seguridad perdida. El miedo a vivir es el temor a los problemas, a los conflictos, al rechazo y al fracaso, ingredientes todos ellos de la vida real. El miedo a vivir es el miedo a dañar y a que te dañen, y en el fondo es el miedo a la muerte como telón innegociable e ineludible de la propia vida. Contra la emoción de miedo la sensación de seguridad es un éxito, es el resultado de tu inteligencia al servicio de tu protección y tu comodidad. La búsqueda de tu seguridad es también la responsabilidad para con la propia salud y bienestar. Pero demasiada seguridad es estancamiento, aburrimiento y hartazgo. El exceso de seguridad, la búsqueda de la inmunidad, es la negación de que vivir es ser vulnerable, estar expuesto a elementos fuera de tu control....