GUARDA SILENCIO

Todo a nuestro alrededor es ruido. El tráfico, los teléfonos, la radio o la televisión, gente constantemente rodeándonos, la música … tan acostumbrados a él que ni lo apreciamos.

Si consigues darte cuenta del ruido que te envuelve y deliberadamente lo acallas te encontraras con otro ruido menos perceptible inicialmente y más desconocido, el ruido interior.

Apaga la radio cuando te dirijas a tu trabajo, corre en silencio, no enciendas la televisión nada más entrar en tu casa, ni acompañes cada paso con una canción y escucha.

El silencio exterior te facilitará llegar a alcanzar ese contacto interior.

Ya este primer paso a veces no es fácil. Sentir aburrimiento, vacío, malestar e incluso rechazo no hacen más que indicar la necesidad de trabajar el silencio y la quietud.

Superadas las primeras barreras, nos queda lidiar con el silencio interior. Cuando suprimas los elementos de ruido, descubrirás un ruido mucho más molesto que un claxon, que constantemente bombardea tu mente sin dar tregua al verdadero silencio. Es esa voz, que suena a ti pero que no eres tu, que te cuenta lo que sucede una vez te sitúas en ese instante presente, que se pierde en el pasado recordando la conversación que has mantenido con tu jefe esta mañana o te enfoca en un supuesto futuro poniéndose a hacer la lista de la próxima compra. Eso a pesar de no haber “nada de ruido”, eso no es silencio.

El silencio que hoy buscamos guardar y atesorar es justo esos preciosos instantes que se dan entre un pensamiento y el siguiente, tan difícil de mantener. Se trata de acallar el diálogo interior, los pensamientos y vivir el ahora, lo que hay cuando “no hay nada”, eso es lo que realmente eres tú.

Todo lo que lo tapa, te aleja de tu verdadera identidad, son construcciones mentales que generan una interpretación del mundo que te rodea o de tu propia existencia creando etiquetas que dan nombre a lo que sucede con una carga, por tendencia negativa, que te atormenta y te crea un profundo malestar.

La realidad es neutra. Tu eres la consciencia y no el conocimiento que se deriva de ella.

Con frecuencia entendemos el ahora como un medio para un fin, como si se tratara de un obstáculo que debes superar para llegar a la siguiente fase. El ahora es un fin en sí mismo.

Vivir el ahora te dirige a esa consciencia pura de tu ser, sin confundir el ahora con lo que está ocurriendo en el ahora.

Con entrenamiento, serás capaz de guardar silencio, acallar el contenido de tu mente, sentir la quietud y ver como en ese espacio no existen los problemas. Ese espacio eres tú.

Guarda silencio.

Frase: “La libertad estriba en conocerte a ti mismo como la conciencia que está detrás de la voz”. Eckhart Tolle

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