Blog de Parentepsis

“¡En cuanto cumpla los 18 me voy de casa!”, “no es culpa mía”, “ahora lo hago”, “nunca me entiendes”, “ese profesor me tiene manía”, “no me escuchas”, “¡no pienso quedarme en casa esta noche!”, por nombrar algunas de las frases más suaves que oímos con frecuencia en casa de familias con un adolescente. Pero pongámonos en su lugar ¿Cómo reaccionaríamos nosotros a algunos de los métodos más comunes que usamos para que los adolescentes hagan lo que nosotros queremos que hagan? “No haces nada más que comer y dormir”, “si te pilló alguna vez fumando…”, “no seas ridícula, vas a ir a la universidad sí o sí”, “¿quieres romper el corazón a tus abuelos?”. Esos métodos suelen ser culpar, acusar o atacar, amenazar, insultar, dar órdenes, castigar, martirizar, sermonear o moralizar, advertir, usar comparaciones, el sarcasmo o las profecías. Esos métodos dañan la autoestima, crean enojo y resistencia por parte de los adolescentes siendo finalmente inefectivos o alcanzando el objetivo de que hagan lo que dices con un gran coste emocional para ambos y, hasta la...

Es fácil para los padres confundir en sus hijos adolescentes problemáticos las causas con las consecuencias. Considerar que su hijo adolescente es agresivo, mentiroso, vago o insatisfecho y que esa es la causa de los problemas dentro de la familia. Los padres luchan contra esas causas, se desesperan y se alejan de sus hijos adolescentes porque realmente no son causas en sí mismas, son consecuencias de la baja autoestima endémica de la adolescencia. Un adolescente con baja autoestima es un sufridor de sí mismo, por mucho que parezca que son los padres quienes peor lo pasan. Los adolescentes son expertos en ganar batallas y perder guerras. Parece que se salen con la suya, que los padres ceden constantemente sin conseguir nada a cambio, cuando en realidad muchas veces los hijos no saben lo que quieren o no se atreven a luchar por ello. Un adolescente con baja autoestima es conformista, mucho ruido y pocas nueces, cambia todo para no cambiar nada. Un adolescente con baja autoestima es experto en deambular por su espacio de comodidad, montando...

Adolescencia es sinónimo de turbulencias, cambios y conflictos. Seguramente sea la etapa evolutiva más confusa, tormentosa y estresante. Durante la adolescencia se viven a la vez y en un periodo de tiempo relativamente corto, cambios biológicos, psicológicos, académicos, sexuales y sociales. Pocas veces a lo largo de la vida se darán tantos factores de cambio a la vez. Hablar de adolescencia es también hablar de desordenes hormonales que alteran y descontrolan las emociones, de nuevos deseos y comportamientos sexuales o de reacciones y conductas bruscas, iracundas y desmedidas cuando las cosas no son como el adolescente quiere. Algunos tienen urgencia por dejar cuanto antes la infancia atrás, otros se agarraran a ella casi de una forma nostálgica, y al margen de los cambios que se van produciendo en la propia anatomía, el adolescente buscará una nueva identidad en el grupo de pertenencia, se vestirá con ropa diferente, se planteará los piercing o hacerse algún tatuaje. Es la manera de ser distinto a los de casa para ser igual que los de “mi tribu”, por eso y para...

No se puede cambiar haciendo lo de siempre. Parece obvio, ¿verdad? Cuando hacemos lo de siempre, ocurre lo de siempre. El cambio exige planteamientos y acciones diferentes. Si los problemas se repiten hablan de un cambio superficial lo que significa que hemos cambiado para no cambiar. Hay que tener muy presente que todo cambio ofrece resistencias ya que el cerebro es de hábitos fijos. Algunas que pueden dificultar lo son la pereza, el miedo, el autoboicot, el olvido, la ansiedad, el aplazamiento, la desconfianza, la impaciencia,… y ante ellas la mejor arma que tenemos es la insistencia. Los cambios hacia la autoestima, la felicidad y el crecimiento personal, los cambios profundos, comprometidos y coherentes se realizan desde dentro hacia fuera comenzando por cambiar la forma de pensar. El conocimiento no es lo mismo que el entendimiento y un buen ejemplo de ello podemos apreciarlo en el experimento de un ingeniero estadounidense llamado Destin Sandlin quién trató de aprender a llevar una bicicleta alterada. La alteración consistía en que cuando girabas el manillar hacia la izquierda la rueda giraba...

Los hechos son muchos pero la verdad es una. El mundo real es más pequeño que el mundo de la imaginación. Entre las circunstancias, entre las apariencias, entre las opiniones, entre los sentimientos, entre las experiencias, entre las esperanzas, entre todo lo que nos importa y consideramos necesario, entre lo que deseamos y buscamos, entre el ruido cotidiano y las crisis puntuales, entre toda la contaminación emocional que nos envuelve, la verdad es simple y elemental. Decía Antonio Machado que la verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque nos empeñemos en pensar al revés. Lo que es, es. Negar la verdad es fácil, pero sigue siendo la verdad. La verdad está ahí fuera, esperando a ser aprehendida. El hombre se prepara para aceptar la verdad, para afrontarla y desarrollarse a partir de ella. Su honestidad y buena fe le permiten captar la verdad sin sentirse amenazado por ella. Si la verdad es una amenaza para él, su primer impulso será negarla y rebelarse contra ella. Pero no es la verdad la amenaza, es...

Tendemos a estar dispersos, a saltar de un pensamiento a otro, a no estar presentes en aquello que hacemos, nos cuesta mantener la concentración y la conciencia y nuestra atención vuela sin rumbo fijo de una cuestión a otra. Ese es el caldo de cultivo de la ansiedad, el estrés y el desasosiego. Es también la mejor manera de perder el tiempo, y como lo que la llamamos vida, al final es tiempo, esta forma de vivir se convierte en una especie de suicido lento e inconsciente. Pero siempre es posible volver a conectar con la parte material de nuestra existencia, y volver a sentir nuestra conexión con el presente y con el entorno que habitamos en ese momento. Y para lograrlo nuestro cuerpo y en concreto nuestros órganos de los sentidos son nuestros mejores aliados. Por eso, en cuanto notes los primeros síntomas, es el momento de decirte en tu pensamiento “aquí”, fuerte y firme. Y redirigir tu atención al momento presente. Empieza por ser consciente en ese mismo momento de tu respiración y regúlala. Toma conciencia...

¿Qué es el estrés? Hoy en día es una palabra que se usa de manera muy frecuente en periódicos, revistas, en conversaciones, etc. Pero, ¿sabemos qué significa? No existen situaciones estresantes puesto que no todos las vivimos de igual modo. Hay personas que disfrutan en situaciones límite, de los deportes de aventuras y riesgo, cirujanos que son capaces de aguantar una enorme presión sin estresarse, etc. El estrés es la respuesta de nuestro cuerpo a una percepción subjetiva ante una situación dada. Depende de nuestro pensamiento y por tanto, podemos modificarlo. El estrés es una elección. Vivimos en una sociedad exigente, cambiante y compleja que requiere de los individuos una gran capacidad de adaptación y flexibilidad para enfrentar y resolver de manera eficaz cada uno de los problemas laborales, sociales y emocionales que nos depara el día a día. Si no somos capaces de manejar el miedo y la incertidumbre asociada a los cambios acelerados y aprender a vivirlos como nuevas oportunidades con las que crecer y aprender, no disponemos de las herramientas y habilidades precisas para convertir...

Dice un proverbio árabe que libros, caminos y días dan al hombre sabiduría. La lectura es fuente infinita de conocimiento, es el acceso al saber desde la curiosidad y la autoestima de querer progresar como persona. Un libro es una puerta para salir del espacio de seguridad y plantarse en territorios nuevos, elaborar planes y objetivos diferentes y provocar la ruptura de prejuicios mentales que lastran y empobrecen. Hay un libro para cada momento de la vida, para cada aprendizaje que uno necesita afrontar. Hay libros para desarrollar la inteligencia emocional, la inteligencia financiera o la inteligencia social. Libros que en un momento de nuestra vida nos parecen equivocados, superficiales o incomprensibles en otras circunstancias, con otras experiencias ya vividas, nos parecen acertados, profundos y entendibles. Es la magia de los libros, que cambian a través de los ojos de quien los lee. La lectura es un ingrediente básico en la dieta de la felicidad. Leer es un ejercicio que desarrolla fortaleza emocional, ayuda a entender en profundidad las emociones propias y ajenas así como dar...

¿Hasta donde te permites ser feliz? ¿Cuánta felicidad eres capad de tolerar? ¿Qué ocurre cuando traspasas esa frontera? Todos inconscientemente tenemos un techo invisible de felicidad. Por eso solo te permites ser feliz hasta ese tope psicológico. Porque a partir de ese punto de inflexión, la cosa se tuerce y comienzas la caída libre hasta la casilla de salida. Sucede igual que cuando has llenado tu estómago tras una comilona y ya no te cabe el siguiente bocado, y si en ese momento decides seguir comiendo terminarás vomitando. Con tu felicidad ocurre algo parecido, al llegar a ese techo invisible, aunque digas que quieres seguir siendo feliz, ya no aceptas más felicidad y entras en una espiral descendente de sabotajes, destrucción, traiciones, engaños y torpezas con las que arruinas todo lo que has construido durante días, meses o años. Tu techo de felicidad es la frontera con tu aflicción. Tu incapacidad para disfrutar de todo lo bueno que hay en tu vida, tu empeño en sentirte mal, en fijarte en lo que no te gusta y...

Renunciar significa dejar voluntariamente algo o dejar de hacer por sacrificio o necesidad. Paradójicamente vivimos en una sociedad con una cultura de desecho (cambiamos constantemente de móvil, de ropa, de coche,…) sin embargo, ¿cuántas veces mantenemos firmes nuestras decisiones aguantando más de lo que deberíamos? Sucede que en nuestra sociedad darse por vencido está estigmatizado, es sinónimo de fracaso y signo de debilidad. En algunas regiones del mundo han diseñado una trampa para cazar a los astutos y ágiles monos. El método más efectivo para resolver este desafío es bastante sencillo. Consiste en introducir en un recipiente o vasija algún tipo de alimento apetecible para el animal cuyo orificio sea lo suficientemente amplio para poder meter la zarpa pero tan estrecho que cuando el animal cierra el puño para hacer presa le es imposible sacarla sin renunciar al premio. Lo interesante es que el mono no parece ser capaz de renunciar a lo que le va a condenar y el cazador puede tranquilamente hacerse con él. Al igual que los monos, los humanos nos mostramos incapaces de soltar,...